Capítulo 5

3337 Words
Habían pasado varios días después. Un nuevo día comenzaba. Liam despertó de su sueño de buen humor y se levantó de la cama para ir a ducharse. Su buen humor se debía porque había comenzado adaptarse a su nueva vida con ayuda de la reina Romina y Benny, mientras evitaba constantemente el contacto humano. Yaque y Jesse seguían sin dirigirle la palabra y “a pesar de que esa era su idea principal” logró adaptarse a ello, adaptándose también a la soledad. También se alejó bastante de su familia, evitaba todo contacto con ellos. Tanto su hermano como sus padres les preocupaban ese hecho, pero no podían hacer más nada. El chico también había descubierto una increíble sorpresa. Romina no solo era la reina de la r**a vampiro, sino que también tenía su propia empresa en la que “casualmente” trabajaban puros vampiros; dicha empresa hacía todo tipo de artefactos tecnológicos “computadoras, teléfonos, lavadoras, refrigeradores, etc.”. Con esa empresa sacan los fondos para todas sus necesidades. También descubrió que los vampiros habían construidos unas urbanizaciones bastante lujosas algo alejadas de la ciudad en las que vivían, según Tom, ellos construyeron eso hace bastantes años para vivir alejados de los humanos y con los fondos de la empresa que comandaban lo lograron con éxito. Había vampiros dispersados viviendo como humanos normales, aquellos vampiros eran los rebeldes que no estaban de acuerdo con el mandato de Romina y solo esperaban la aparición de otro rey que sea igual o mejor que su anterior gobernante, Drácula. Había aprendido bastantes cosas útiles del mundo vampiro. También aprendió que los cazadores de vampiros era una organización secreta que exterminaban y cazaban a los chupasangres en las sombras, sin que el mundo se entere. Los vampiros que los capturaban eran torturados y examinados, luego experimentaban con ellos para luego asesinarlos. Un acto demasiado cruel… Por tal hecho Benny le advertía cada vez que podía que no fuera imprudente con sus nuevos poderes, porque un cazador disfrazado de ciudadano normal podría descubrirlo y meterlo en graves problemas. Liam solía no prestarle suficiente atención a eso debido a que para él los cazadores no deberían significar un problema alguno debido a que ya había derrotado a los anteriores que se había topado. Qué ingenuo fue al pensar arrogantemente de esa manera, sin saberlo ya lo tenían en la mira. Después de vestirse bajó las escaleras y sin perder el tiempo disponía a salir de su hogar, pero fue detenido por su madre. — Buenos días, hijo. — saludaba la mujer con una sonrisa alegre al ver a su hijo. — Buenos días, mami. — saluda con una leve sonrisa para continuar con su camino. — Emm… ¿Liam? — llamó a su hijo con cierto nerviosismo. El nombrado vuelve a detenerse y se gira hacía su madre. — ¿Sí? — Voy hacer unas compras en un rato, ¿te gustaría acompañarme? Hace tiempo que no pasamos tiempo como madre e hijo. hablaba la mujer con una dulce sonrisa, entregándole con ella calidez al corazón de su hijo. Él no pudo negarse. — Claro mamá, después de clases, ¿te parece? — el chico sonríe alegrando a su madre. Ella asiente. — Te paso buscando entonces. Espero que tengas un buen día, hijo. Liam se despide con la mano y sale de su casa, al hacerlo siente un sentimiento desagradable en su corazón. ¿Sería un mal presentimiento?, pensó con preocupación. Se asusta de pronto cuando siente su teléfono vibrar, indicándole que tenía un mensaje. Antes de que pudiese revisar el teléfono siente una presencia muy conocida acercándose a sus espaldas. — Adivina quién soy. — dice la mujer a sus espaldas tapándole sus ojos. — Sé que eres tú, Benny. — contesta en tono burlón tomando sus manos. Escucha el chasqueo de una lengua detrás de él, cosa que le causa risa. — Eres bastante aburrido con los juegos de los humanos, y eso que hasta hace poco fuiste uno.   — ¿Ahora te interesan los juegos humanos? — le pregunta dándose la vuelta para verla con una sonrisa. — ¿Qué tiene de malo? — Pareces una colegiala enamorada, sabiendo que ya tienes una edad. — responde Liam comenzando a caminar. — Insolente, ¡acabas de llamarme vieja! — exclama molesta siguiendo al exhumano. Ambos caminaron todo el camino hasta la universidad entre bromeando y hablando. Cuando llegaron a la enorme institución se detuvieron. — No es necesario que siempre tengas que acompañarme hasta la universidad. — le dice el chico mirando a su amiga con las manos en los bolsillos. La mujer vampiro se cruza de brazos para luego bufar. — ¿Tienes algún problema que una chica tan hermosa te quiera acompañar a una estúpida universidad? — ¿Te llamas a ti misma hermosa? — pregunta en tono burlón el exhumano.               — ¿Insinúas que no lo soy? — pregunta la mujer alzando una ceja. — No, no, no he dicho eso. — dice aguantando la risa. — Volviendo al tema, me siento un niño cuando me acompañas siempre a la universidad. — Literalmente eres un niño a mi lado. — contesta burlona la mujer mirando sus uñas con arrogancia. — Y después te quejas cuando te llamo anciana. — suelta corriendo hasta la entrada de su universidad antes que su amiga lo fuera a golpear por su comentario. — ¡Nos vemos en la salida! Después de entrar al lugar fue directo hacia su salón, era más temprano de lo usual. Se sentó en su lugar en soledad como de costumbre y dirigió su vista a la ventana para ver que ya había comenzado a llover. Sus compañeros poco a poco comenzaron a entrar al salón, algunas miradas curiosas eran dirigidas hacia él. Jesse y Yaque entraron juntos, causando cierta incomodidad en Liam. ¿Acaso su amigo le estaba coqueteando a la chica que le gustaba? Frunce el ceño tratando de tranquilizar su molestia recordando que no tenía derecho en irritarse por eso, él mismo fue el que decidió distanciarse. Pero aun así dolía… Minutos después el profesor entró al salón para comenzar la clase, pero había algo raro. Ése no era su maestro de siempre, sino un simple suplente. Eso causó mucha curiosidad en el chico y su mal presentimiento no hacía más que crecer. — Buenos días, alumnos. El día de hoy seré el suplente de este examen, mi nombre es Jonathan Cobe. — se presentaba el hombre con una sonrisa. Era alto y de cuerpo atlético, pero su mirada era extraña, era oscura y llena de malicia. Eso no le gustó nada, ese hombre era intimidante. Pero lo más intrigante era el apellido de ese hombre, era el mismo que el suyo… ¿sería un familiar? Negó con la cabeza, eso era imposible. Quizás era simple casualidad. Con algo de incomodidad comenzó con su examen, sin embargo, su instinto le decía que saliese de ahí lo más pronto posible. Así que sin perder el tiempo terminó con su prueba “afortunadamente había estudiado el día anterior, así que se sabía casi todo” y fue a entregársela al profesor, al dejarle la hoja en su escritorio fue hacía la salida. — Liam Cobe. — Habló el hombre con una sonrisa en los labios, deteniendo los pasos del nombrado. El hombre había leído su nombre en el que tenía escrito en la prueba. — Muy buen trabajo.   — Eh…gracias. — responde sin más, queriendo irse rápidamente. Estaba intimidado. — Qué casualidad, tenemos el mismo apellido. — habla en tono burlón, el chico alza una ceja ante el curioso comentario. Espero nos llevemos bien, Cobe. — seguía diciéndole ofreciendo su mano para estrecharla con la suya. — Ehmm…sí. — sonríe incomodo estrechando su mano, pero al hacerlo descubrió que cometió un grave error. La mirada de aquel hombre cambió por completo. — Oh, vaya sorpresa, tienes una mano muy fría. — susurra el hombre con una mirada llena de vacío mirando sus manos para luego sonreír con malicia. El chico palidece al escucharlo y suelta su mano con miedo. — Es que tengo mucho frío. El hombre delante de él sonríe burlonamente. Ese acto llamó la atención de Yaque, la cual no le quitaba la mirada de encima a Liam; aunque no podía escuchar su conversación. — Entiendo, últimamente hace mucho frío. — contesta el hombre mirando el examen del joven nuevamente. El chico solo asiente y sale del salón. Eso fue extraño, pensó Liam más relajado. Había algo en ese hombre que le pareció muy familiar. El día siguió su curso con normalidad, en las demás materias también hubo exámenes y con eso la mañana pasó volando. Como era costumbre el chico almorzaba solo, sin nadie a su alrededor. A pesar que se estaba acostumbrando a su vida de vampiro, adaptarse era tedioso y perder lo que antes tenía cuando era humano “sus amigos” era doloroso. Pero sin más, debía seguir adelante. Unas horas después las clases terminan, con eso los estudiantes universitarios salen de la institución con bastante cansancio. Uno de ellos era el joven Cobe, el cual su sorpresa fue que al salir su madre lo estaba esperando afuera de su auto. — ¿Mamá? ¿Ya estás aquí? — pregunta el joven asombrado caminando hacía la mujer, mientras que ella le sonríe dulcemente. La mujer asiente. — ¿Olvidaste que pasaría buscándote? — No, pero no pensé que ya estarías aquí. — el chico suspira. — En fin, ¿nos vamos? Con una afirmación de su madre el chico entra en el auto junto a ella y ambos van rumbo a su destino. Mientras su madre manejaba, el chico seguía pensando en su nuevo maestro. Algo en él le daba muy mala espina cuando tomó su mano, casi como si supiese quién era él. Aparte ambos compartían el mismo apellido… Sospechoso… — Te ves muy pensativo, ¿sucedió algo hoy? — la dulce voz de su madre lo saca de sus pensamientos. — ¿Eh? Ah, bueno…— desvía la mirada a la ventanilla del auto pensativamente. — Pensaba en Jonathan Cobe, mi nuevo profesor. — ¿Jonathan es tu profesor? ¿El hermano de tu padre es tu nuevo profesor? — preguntó la mujer con sorpresa sin quitar la vista del camino mientras conducía. Liam palideció al escuchar las palabras de su madre, ¿su padre tenía un hermano? Sintió un mal presentimiento, algo no cuadraba. — ¡Mamá, frena! — grita el joven asustando a su madre, la cual obedeció sin dudar. Su mal presentimiento se intensificó al ver a un grupo de humanos fuertemente armados en la azotea de un pequeño edificio que vigilaban el auto en donde estaban su madre y él. — ¿Qué sucede? ¿Por qué gritas así? — pregunta la mujer frunciendo el ceño mirando a su hijo con molestia, sin entender su actitud. Cazadores, pensó comenzando a perder la calma mientras una gruesa gota de sudor se resbalaba por su frente mientras ignoraba las palabras de su madre. En un instante su mente comenzó a pensar en muchas cosas por milésimas de segundos. ¿Por qué cazadores los tenían rodeados? ¿Lo habían descubierto? ¿Pero cómo? Uno de aquellos humanos alzó un lanzacohetes rojo y lo apuntó hacía ellos. El chico abrió los ojos a más no poder y con fuerza pateó la puerta de su lado, destruyéndola. Tomó a su madre “la cual estaba gratamente sorprendida por la fuerza de su hijo” y antes de que pudiesen escapar el cohete fue disparado del arma, la cual volaba hacía ellos con gran velocidad. Apretó los dientes con desesperación. Todo se volvió cámara lenta a su alrededor. Sin embargo, fue más lento que el cohete, el cual llegó hasta el auto y estalló por completo. La explosión fue tal que alcanzó tanto al vampiro como a su madre, la cual en un intento inútil trató de protegerla al recibir la explosión él. Las personas que pasaban por esa calle comenzaron a correr despavoridos ante tal explosión, deshabitando el lugar rápidamente. El grupo de cazadores sonríen al ver a su presa exterminada, tal como se los ordenaron. — Tarea de niños, qué misión tan fácil. — dice uno de ellos, el que había disparado el cohete, con una sonrisa de satisfacción viendo el fuego creciente en el ya destruido automóvil. — Hubo un pequeño daño colateral, pero qué más da, algo que el jefe le será muy fácil de arreglar. — dice el compañero del cazador sonriendo también. El grupo de humanos después de hacer una pequeña pose de victoria, se dieron la vuelta para retirarse del lugar. Sin embargo, palidecieron al notar como el cielo se tornaba rojo sangre… — Oigan…el cielo está…— murmuro uno de los cazadores mirando el cielo rojizo con los ojos desorbitados por la impresión. — No puede ser posible…— dice el compañero completamente pálido viendo el cielo también, para luego voltearse y ver la explosión que habían creado. — E— Ese niño es… En aquél fuerte fuego del vehículo destruido una silueta comenzaba a resurgir cargando a un cuerpo completamente inerte y carbonizado. La silueta tenía increíbles e incontables cicatrices como quemadas, las cuales con una fuerte mirada rojiza deposita el cuerpo que estaba cargando en el suelo con suavidad. — Imposible... ¡el niño está vivo! — exclamó uno de los cazadores comenzando a temblar. Según las leyendas de los vampiros, solo había existido una persona con la habilidad de cambiar el cielo de color rojo. Y, lo que parecía ser un cuerpo completamente n***o y carbonizado, comenzaba a caminar hacia ellos con una creciente furia. Su rojiza mirada transmitía todos los sentimientos que en esos momentos sentía. — ¡Disparen! — exclamaron al mismo tiempo comenzando a sacar sus fusiles y disparando sin parar. El casi carbonizado vampiro se inca y con increíble velocidad desaparece por completo de la vista humana, esquivando las balas con facilidad. — ¡¡Arrrghhh!!— exclamó uno de los cazadores al sentir una fuerte punzada en su cuello, sus compañeros se voltean para socorrerlo, pero quedan desconcertados que su compañero estaba siendo mordido por el vampiro. Notaban con asombro y horror que las heridas provocadas por ellos comenzaban a sanar rápidamente del chico. El humano que mordía perdió el brillo de sus ojos como el color de su piel, tanto que cayó inerte al suelo. Los cuatro cazadores que quedaban miraban al Cobe con increíble asombro y miedo, nunca habían visto un vampiro como él. Con sus heridas perfectamente curadas, Liam comenzó a detallar su cuerpo al punto que ni siquiera había sorpresa en su mirada al notar que estaba desnudo. Pensando que quizás su ropa había sido carbonizada y desintegrada por la explosión. Mira sus manos, las cuales sus uñas se habían vuelto garras, sus pequeños colmillos se habían vuelto dientes de sable, su cabello era más erizado, así como sus orejas era un poco más puntiagudas. A la vez qué sentía qué su poder era muy diferente a lo que era en un inicio. Era el verdadero poder del rey. Los cazadores sin perder el tiempo y con la pérdida de su compañero comenzaron a disparar con ira, mientras que para el joven vampiro saltaba con una gracia y elegancia de un rey, esquivando así las balas con muchísima facilidad. Parecía como una película de Marvel, pensó aterrizando en el suelo. Su rojiza mirada llena de odio se dirigió hacia sus nuevas presas, las cuales con rapidez corrió hacía ellos y con sus garras desgarró las gargantas de dos cazadores de una rápida voltereta. Una vez que se reincorpora nota como dos de sus víctimas caen a sus pies, mientras que sangre le salpicaba en la cara. Se relame sus manos con lentitud, saboreando la sangre de aquellos asesinos que le habían arrebatado a su madre. Con ese desgarrante pensamiento, comenzó a caminar hacía los dos cazadores que quedaban. Uno de ellos, el que había disparado el lanzacohetes, lo comenzaba a recargar nuevamente y lo apuntaba con ferocidad. — ¡Muere, asqueroso asesino! Con esas palabras el cohete fue disparado, esta vez, hacía el vampiro el cual esquivo quitándose del camino dando un paso al lado. El cohete disparado pasó por su lado y se estrelló en el edificio cercano. Ante la atenta mirada del vampiro, el cual notaba con pesar que había más víctimas por culpa de aquellos inhumanos cazadores, decidió darle fin a su cacería. Corriendo hacía ellos con gran velocidad le arrancó un brazo a uno de ellos, causándole un dolor indescriptible al perder dicho m*****o. Con su mismo brazo emputado, lo usó como bate y con una gran fuerza bateó la cabeza del dueño, arrancando tanto la cabeza como terminando de destruir el brazo arrancado. Miraba como su tercera víctima caía al suelo decapitado, para luego dirigir su mirada al cuarto integrante del equipo… — Por lo visto solo quedas tú…— murmura el vampiro, caminando hacía el humano que quedaba en pie. El cazador completamente despavorido retrocedía. — Espero que puedas hacer más que tus compañeros. — Eres un…monstruo…— decía el humano apuntándolo con una pistola, notando ni con eso el vampiro dejaba de caminar. — Ustedes me hicieron esto. — contestaba el chico frunciendo fuertemente su mirada. — Podían meterse conmigo todo lo que quieran, ¿pero con mi madre? ¡¿Cómo se atreven a quitarme a mi mamá?! El fuerte grito del vampiro sonó por todo el lugar, terminando con la vida de aquel inhumano cazador. Después de asesinarlos a todos, el cielo volvió a la normalidad, al igual que la apariencia bestial del vampiro. El chico con un sentimiento de dolor y vacío, dirigió su mirada al cielo con un solo pensamiento, ¿por qué? Como si el cielo supiese lo que sentía, comenzó a nublarse. — Sin duda, fue un increíble espectáculo. — escuchó una molesta voz para su gusto, pero decidió ignorarla. Tom con su bastón se encontraba sentado en un muro en la azotea en la que estaban, sonriendo burlonamente. — No es de buena educación ignorar a las personas, su majestad.   Liam seguía ignorando al vampiro, sin dejar de mirar el cielo. Sintió frío. Ah, se le olvidaba, estaba desnudo. Su ropa había sido desintegrada. — ¡Liam! — lo llamó Benny, llegando a su lado. Sonrojándose al notar al nombrado desnudo, desvió la mirada. — ¿T— Te encuentras bien? El nombrado giro su mirada con extrema lentitud y Benny al mirar sus ojos se preocupó. Había un vacío inmenso en ellos, un vacío que no podía ser llenado con nada material en el mundo. Antes de que pudiera pudiese acercarse a su amigo, fue interrumpida. — Liam. Los presentes giraron al escuchar la impotente voz de la actual reina vampiro, la cual llegaba junto a Ramón y Alicia. La reina al notar el estado mental del joven vampiro, se preocupó, más no lo demostró. — ¿Estás bien? El cielo rojo fuiste tú, ¿no…? — fue interrumpida ante apatía voz del nombrado. — Tu padre tenía razón. — responde bajando la mirada. — No debí confiar en los humanos… — ¿Liam, tú…? — la reina abre los ojos al escuchar al vampiro. — Este mundo no necesita un puente, necesita un juez. Un rey. — alzó los brazos mirando la ciudad delante de él, como si una deidad se sintiera. — Prometo que todos conocerán mi dolor, la era de los humanos ha llegado a su fin. — seguía hablando con la mirada perdida en el horizonte. — Lo primero que será extinguido será esa estúpida organización humana de los cazadores, todos y cada uno sufrirá el precio de haberme desafiado. Con una vacía mirada adornada de puro resentimiento y rencor, se nublaron sus sueños con la venganza y la ira. Y así el odio germinó ante su nueva ley, la anulación de la humanidad bajo el nombre del rey.
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