Capítulo 8

3932 Words
— Mamá, ¿este es mi hermanito? — preguntó el niño de cuatro años con una genuina curiosidad mirando fijamente al bebé. Su madre le sonrió mientras su mano acariciaba suavemente el suave cabello del bebé. — Sí, éste es tu hermanito, se llama Matteo. — ¿En serio? ¡Pero es tan pequeño! — exclamó con los ojos muy abiertos de incredulidad y sorpresa. — También fuiste así de pequeño hace tiempo, ¿sabes? — le comentó al niño, que ahora estaba frotando las mejillas del bebé. — Él es tan suave. — comentó el niño ahora jalándole las mejillas al recién nacido. — ¡Liam, no hagas eso! Tu hermano todavía es frágil, no le hagas maldades. — la mujer le quita la mano del nombrado de la mejilla del recién nacido bebé. El niño hizo un puchero en respuesta, mientras su madre seguía cargando a su hermano menor con gran ternura. — Lo siento. La mujer sonríe al ver el rostro arrepentido de su hijo mayor, así que con confianza le extiende el bebé. — ¿Quieres cargarlo? — ¿Eh? ¿Segura que puedo?   — Claro hijo, ahora eres su hermano mayor después de todo. El niño, con algo de duda, carga con sumo cuidado y delicadeza a su hermano menor. El bebé permanecía con los ojos cerrados, quizás descansando. Al cargarlo, lo supo. La criatura que ahora tenía en sus brazos sería el ser que más amaría en el mundo. Con una sonrisa miró a su hermano, para luego besar su frente. — Bienvenido al mundo, Matt. . . . El joven rey despierta de su sueño. Se encontraba sentado en su trono mirando como la luna llena se alzaba por lo cielos desde su ventana. Cierra sus ojos con pesar, comenzando a meditar. ¿Por qué tenía que soñar eso? El recuerdo del nacimiento de su hermano menor llegó a su mente una vez más. Frunció el ceño para desechar dichos pensamientos sentimentales, él había tomado una decisión. El camino que tomó no tenía retorno. Habían pasado unas cuantas horas desde que Benny y los demás habían partido a buscarle un cazador para él mismo interrogarlo. Un suspiro sale de sus labios para abrir sus rojizos ojos. ¿Él estaba equivocado? ¿Estaba mal querer vengarse? ¿Estaba equivocado en querer cambiar el sistema actual? Él sabía que algunos vampiros “los pocos que aún preferían el mandato de Romina” cuestionaban muchas veces sus decisiones a sus espaldas por culpa de su inexperiencia o la falta de sentimientos que demostraba al hablar y ordenar. Él sabía que no era apto para ser rey, pues su ausencia de empatía humana no lo llevaría a detenerse hasta cumplir su anhelada venganza por la muerte de su inocente madre. Era tan egoísta. Frunce el ceño ante su pensamiento. En aquella soledad razonaba sin saber qué pensar. ¿Qué era él? ¿Un humano? ¿Un vampiro? ¿Una persona? Navegaba entre la confusión de su mente ante la cruda realidad, después de todo, él solo era el fruto de una reencarnación buscando una identidad. — ¿En qué piensas? — escuchó la serena voz de Romina en la enorme sala, sacándolo de sus pensamientos. El chico recargó sus brazos cómodamente en el respaldo de brazos de su trono. — Nada importante. La anterior reina miró detenidamente al rey actual. — Liam, ¿estás seguro de esto? — la pregunta de la hija de su antecesor captó su atención. Pero no tuvo respuesta… Liam miró el vacío sin ninguna expresión en su rostro, más en su mente todo era un torbellino de pensamientos y sentimientos. ¿De verdad quería sumergirse en un precipicio sin retorno sin importarle las consecuencias? ¿Su madre estaría de acuerdo? ¿Qué pensarían sus amigos, Jesse o Emilia? ¿Qué sucedería con su hermano y su padre “quienes aún vivían” si llegase a erradicar con la humanidad? El sonido de una puerta abrirse hizo que el hilo de pensamientos y preguntas mentales del joven se fueran en el olvido, volviendo a su fría mirada. No podía demostrar debilidad, un rey no duda. Tom y los demás entraron al enorme salón con un rehén completamente atado y vendado tanto de ojos como de boca. Pero lo que lo desconcertó fue ver a un herido Ramón caminando con ayuda de Benny y de Alicia. — Buenas madrugadas, mi rey. — saludó el sombrerero con su habitual sonrisa, dejando caer el cuerpo del rehén en el suelo. Causando que el humano gimiese de dolor, su piel se erizó cuando escuchó que se encontraba delante del rey de los vampiros. Sabía que no tenía escapatoria. — Alicia, Benny. — ambas fueron llamadas por el más joven, sobresaltándolas. — Tráiganme a Ramón. — ordenó con serenidad retirándose el brazalete carmesí que protegía su brazo izquierdo y alzaba la manga de su largo y elegante abrigo del mismo brazo. Las chicas obedientemente llevaron a su amigo ante el joven con algo de duda, demostraron sorpresa al ver como Liam le mostraba su antebrazo izquierdo completamente descubierto a Ramón. — Bebe mi sangre. Los ojos de Ramón, como de los demás vampiros, se abrieron a más no poder. El inexpresivo rey, aquél que quería ver el mundo arder, estaba demostrando compasión. Benny y Liz sonríen ante aquel acto, el chico no había perdido completamente su humanidad. Aún había cierta bondad en él. — No…yo no…— balbuceó Ramón sin saber que decir, mirando el brazo del chico. — Si me haces repetir mi orden, te mato. — habló tajante, intimidando al malherido vampiro. De un asentimiento prosiguió con morder el brazo de su rey, para sorber su sangre. La sangre del rey vampiro tenía un gran factor curativo, el cual comenzó a sanar la profunda herida de bala de su subordinado a pensar de tener la esencia del agua bendita. Al sanar completamente Ramón se levantó del lugar, sin embargo, al reincorporarse se tambaleó y casi cayó si Liam no lo hubiese sostenido. — Vete a descansar, Ramón. — ordenó nuevamente el chico, el cual el nombrado en silencio obedeció y comenzó a caminar para salir del lugar. Una vez el hombre sale de la sala, el rey dirige sus ojos a su rehén. — Tom, desata al humano. — Pero si lo hago el humano va a escapar. — el hombre sacó su abanico y con él comenzó abanicarse aire mientras hablaba, sonriendo. Liam dirigió su serena mirada en el sombrerero y al hacerlo, lo notó. Benny, Alicia y hasta Liz llevaban rastro de cansancio o suciedad en sus ropas y expresiones “sobre todo las dos primeras”, pero Tom no demostraba nada…estaba intacto. Alza una ceja con perspicacia y bastante intriga, algo le olía mal. — Desátalo, ahora. — habló nuevamente el rey. El sombrerero asiente varias veces y con una daga “que sacó de su manga” desató las cuerdas que ataban al cazador y quito las vendas de su boca y ojos. Al estar completamente libre, el cazador sacó una pequeña daga oculta de sus botas y se la arrojó hacía el vampiro más joven, causando que Benny y Liz se sobresaltasen. — ¡Cuidado! — exclama Liz sacando su brillante arco, pero se detiene en seco al notar que Liam detiene el filo de la daga con sus dedos. — Oh… — ¡Cretino! — Benny cabreada desenvaina su espada medieval para decapitar al insolente humano, el cual exclamó despavorido al notar que sus intentos de matar el rey habían fallado. Su intento de asesinato es detenido por una daga plateada, sorprendiéndola al ver que Liz se había interpuesto en su camino. — ¡Oye! — Nos costó trabajo traer al humano vivo, no lo eches a perder. — le dijo la mujer a su compañera con seriedad, Benny frunce el ceño con duda. — Benny, tranquila. — la voz de Liam se escuchó suave, calmando a la nombrada en seguida. Benny baja la mirada, envainando su espada lentamente. Estaba apenada por haber perdido el control, quizás estaba de mal humor por no haber podido descargar su ira en aquél extraño humano de hace rato que la había lanzado de un edificio con un... ¿puño cohete? — Lo siento. El rey le sonríe de forma suave, haciendo que la susodicha desviase la mirada con pena. — Humano, quizás perdonaré tu falta de respeto si respondes a mis dos preguntas. — el humano solo temblaba ante la fría e intimidante mirada que el rey le estaba dirigiendo. — ¿Quién es Jonathan Cobe para ti? ¿Dónde se encuentra la organización principal para la que trabajas? El humano apretó los puños con determinación y sacó el pecho con orgullo. — ¡No me subestimes! Yo jamás hablaría de mis camaradas. — Camaradas, ¿eh? Qué palabra más cliché estoy escuchando.— había una leve diversión en la inexpresiva mirada de Liam.— ¿Te niegas a responder mis dos simples preguntas?— le volvió a preguntar, solo encontrando silencio en el intimidado humano que tenía delante.— Muy bien, entonces probaré qué tan fuerte es tu “fraternidad” por tus compañeros.— la sonrisa maquiavélica del joven hizo que el humano tuviese un largo escalofrío por su columna, aquella retorcida sonrisa le recordaba al mismo Jonathan Cobe.— Tom, trae las herramientas de torturas. El nombrado con una oscura sonrisa fue rápidamente a buscar lo que le habían ordenado mientras que el cazador comenzaba a temblar de pavor, no le sorprendería que se orine pronto en los pantalones. Benny miró a su amigo nuevamente. — ¡Espera! ¿Vas a torturarlo? ¿Por qué no solo lo hipnotizamos para sonsacarle la información? — ¿Y perder la emoción de probar la determinación y torturar a un humano con un gran sentido de justicia? Nah.— la sonrisa que mostraba el chico era completamente desconocida tanto para Romina “qué veía todo en silencio” como para Benny “la cual no podía creer lo que veía, por pocos pensamientos de que el chico aún poseía cierta bondad se fue al carajo”. — Es verdad, hermosa. No arruines la diversión. — la burlona voz de Tom resonó por el lugar trayendo una enorme caja de instrumentos de tortura en sus brazos, causando que Romina, Benny, Liz y Alicia “la cual prefirió estar apartada” lo fulminasen con la mirada. Ese hijo de perra debe morir, pensó con irritación Benny viendo con total resentimiento al que alimentaba el odio del manipulable rey delante de ella. — Por cierto, su majestad. — el tono burlón del sombrerero seguía ahí, pero su mirada le daba cierta mala vibra al joven Cobe.  ¿No cree que está dejando pasar algo? El chico alza la ceja. — ¿De qué hablas? La sonrisa del hombre hizo que el chico frunciese el ceño. — No sé, ¿no cree usted que estás olvidando un detallito algo importante? — aquella pregunta llamó la atención de los presentes. — ¿Olvidarme algo? ¿Yo? — el rey lo fulmina con la mirada por tal osadía. — ¿Con quién crees que estás hablando? No hay nada que yo haya olvidado. Tanto Benny como Liz miraban curiosas al hombre, mientras Romina estaba desconcertada. Y Alicia tuvo un mal presentimiento. Ninguno entendía hasta dónde quería llegar el vampiro. Tom sonríe entre dientes al notar la confusión de los presentes. — Tenga cuidado con la arrogancia, mi rey. — aconsejó el sombrerero mirándolo fijamente. — Porque si no, la arrogancia le hará tropezar. No importaba que el chico delante de él fuese la criatura más fuerte que existía en el momento, gracias a la profunda diferencia de edades y experiencia podía saber algo importante. Hasta la fuerza absoluta tenía una debilidad, y Liam Cobe no era una excepción. Su mayor arrogancia por su extraordinario poder era su más grande punto débil. Sin más, los presentes fueron al sótano de la mansión para ocuparse de su más reciente rehén. *** Los gritos desgarradores de una persona se escuchaban en los túneles bajo tierra que poseía aquella gigantesca mansión. En una pequeña habitación, el cazador de vampiros que irónicamente había sido cazado por vampiros se encontraba encadenado con los brazos alzados en el techo, mientras que un vampiro de bajo nivel le daba da 68vo latigazo en aquella maltratada espalda, la cual ya tenía la espalda completamente destrozada y desgarrada. El lugar estaba completamente lleno de sangre por todos lados mientras que aquella habitación apenas era iluminaba con un bombillo. — Basta. — la voz del joven rey retumbó por el lugar, haciendo que el verdugo detuviese su castigo hacía su víctima. — Ahora entiendo por qué ustedes lo hacen, ciertamente es bastante gratificante ver sufrir a tus enemigos. — hablaba el joven con una sonrisa burlona en sus labios mientras entraba en la habitación y se posesionaba al frente del malherido humano con las manos en su bolsillo. — Oye, te han arrancado las uñas, quemado los brazos y dado 69 latigazos. ¿Por qué no terminas por revelar lo que quiero saber? ¿No te cansas de sufrir? El humano con incontables heridas hizo un último esfuerzo y le escupió la cara al chico, sorprendiéndolo. — Vete a la mierda…mocoso. — habló el malherido cazador mientras la sangre volvía a reunirse en su boca. — Un pequeño chiquillo como tú haciendo un berrinche por un acto tan egoísta jamás…me sacará información.   El ambiente se tornó pesado. Tom se tapó la boca por la impresión al ver al joven en silencio, sabía que esta mierda se iba a prender. El chico con su mano se limpió el escupitajo de sangre de su mejilla en silencio cabizbajamente. La sonrisa de Tom creció al ver como el líder de la r**a vampiro subía su mirada y contemplar su ira. Liam estaba emputado. — Tom, ¿en tus herramientas no hay unas pinzas algo grandes? — le preguntó al aludido, el cuál asintió emocionado. — Pues prepárate, le extirparemos el pene y los testículos a nuestra pobre víctima. — ¡¿Mis qué?! — Enseguida, su majestad. — el sombrerero hace una reverencia. — Sus deseos son órdenes. Una vez que recibe las dichosas pinzas, el humano comenzó a desesperarse. — ¡Espera, por favor! ¡Hablaré! ¡¡Te lo pido, todo menos eso!! ¡Jonathan Cobe es…!   — Shh, shh. Tranquilo viejo, esto será rápido. — interrumpía sus suplicas con una intimidante tranquilidad mientras que los pantalones del cazador eran bajados gracias a Tom. — Puedes decirme lo que quieras después, si es que no mueres por el shock. — ¡Espera, niño! ¡¡Te lo pido, te lo suplico!! ¡Prefiero morir a que me hagas eso! ¡¡¡Te suplico piedad!!!— trataba con todos sus medios escapar mientras miraba las pinzas en su órgano. — ¡Por favor, no! ¡¡POR FAVOR, NO, ¡¡NOOOOOOOOOOO!! ¡¡¡NNOOOOOOOOOOOOOOOAAAARRRRGGGGHHHH!!! Lo último que se escuchó en la habitación fue un pedazo de algo amputado, lo siguiente fue silencio. *** La tortura había terminado e incluso habían conseguido la información que deseaban. Pero Liam no estaba satisfecho. Algo no le cuadraba. Tenía un mal presentimiento. ¿Por qué sentía que olvidaban algo importante? Las palabras de Tom hace rato retumbaban en su mente. ¿Qué era lo que estaba dejando pasar? Frunció el ceño cuando algo hizo clic en su mente. — Oye, escoria. — llamó a su subordinado, el cual se relamía los dedos llenos de sangre de forma repugnante para su gusto. Cuando capturaron a este humano, ¿inspeccionaron sus pertenencias? — ¿Debíamos hacerlo? El mal presentimiento no hacía más que aumentar. — ¿Dices que no lo hiciste? El hombre sonríe ante la intimidante mirada que el joven le ofrecía, estaba seguro que si daba la respuesta equivocada él moriría. — Usted no lo ordenó, su majestad. El rostro inexpresivo de Liam cambió a uno de ira, ¡¿eso era lo que estaba olvidando?! ¡¿Eso fue lo que dejó pasar?! El chico se agarra la frente con unas inmensas ganas de estrangular al sombrerero. La razón por la que no lo hacía era porque él también había sido descuidado, ¿pero es que nadie pensó que el humano que llevaron a SU BASE podía tener alguna clase de GPS o transmisor? El ceño del rey se frunció. — Hazlo ahora, ¡ya! — Sí, sí. — obedeció sin dudar entendiendo lo que el chico tenía en mente. El joven suspira con frustrado, quizás estaba siendo algo paranoico. Pero no haría daño revisar a los “invitados” que traigan de vez en cuando, después de todo, Jonathan Cobe era de quién hablaban. Giró su inexpresiva hacia Tom, el cual se encontraba inspeccionando el c*****r del cazador. Mientras esto sucedía, Benny y Romina miraban todo lo que sucedía desde la entrada de la habitación, ambas con pensamientos diferentes. Romina no podía evitar sentir cierto disgusto ante la tortura que habían presenciado, mientras que Benny estaba más que convencida que la presencia de Tom era dañina para su amigo, ¿o es que Liam ya estaba más que retorcido por su irremediable odio hacía la humanidad? Ambas salieron de sus pensamientos al notar como el sombrerero sacaba un pequeño aparato que titilaba una pequeña luz del pantalón del humano asesinado. — Je, je, creo que mi rey va a matarme. Liam al ver el aparato en las manos del vampiro palideció. Él tenía razón. Su exceso de confianza lo cegó. Y lo peor de todo es que Tom tenía cara de que ya había previsto esto. Sintieron un gran estruendo de repente afuera del lugar y un gran temblor sacudió la habitación. — ¡¿Qué sucede?!— exclama Benny con impresión al notar como el techo se agrietaba mientras sentían otro estruendo. Liam frunce el ceño. — Estamos siendo atacados. — contestó él con cierta molestia mirando a Tom, el cual se alzaba de hombros. — Oh, ¿en serio? Quizás cometimos un error al traer a ese humano con nosotros. — Tom, se encontraba excesivamente tranquilo, sin sentir nada de intimidación ante la asesina mirada que el más joven le ofrecía. — Fue mi culpa, señor, debí inspeccionar al rehén antes de traerlo. Aquellas sucias palabras llenas de malicia y burla hicieron que la poca paciencia de Liam se fuese por la borda. Sin embargo, antes de siquiera aniquilar al sombrerero sintieron otro temblor. — Liam, tenemos que salir de aquí. — comentaba Romina con serenidad cruzándose de brazos. — Después haces lo que quieras con Tom. La mujer a su lado tenía razón, debía conservar la calma. Lo primero de todo era salir y enfrentar a los humanos que habían logrado entrar a su hogar. Rápidamente salieron del sótano y de la gran mansión para notar con sorpresa los incontables helicópteros que sobrevolaban alrededor de ellos. Los vampiros de toda la urbanización se encontraban mirando los vehículos aéreos. Aquellos helicópteros lazaban misiles al lugar, destruyéndolo todo. Tom sonríe burlonamente al notar su situación. — Pero miren qué cosas. — Liam, ¿qué hacemos? — preguntó Benny mirando a su líder con seriedad. El chico mantenía la calma, para luego sonreír lleno de confianza. — Esta es una gran oportunidad, nos ahorraron la molestia de buscarlos. Unos cuantos helicópteros lanzaron misiles a su dirección, causando que el grupo del rey se sobresaltase. Sin embargo, incontables flechas luminosas que perforaban el aire destruyeron dichos misiles de forma limpia y precisa. Liam sonríe sabiendo quién había hecho eso, voltea para ver como Liz llevaba ante ellos con rapidez con su arco y flecha preparados. — ¿Se encuentran bien? Benny le sonríe. — Estamos bien, gracias Liz. La nombrada corresponde la sonrisa de la mujer con otra, para dirigir su mirada hacía su rey. — Liam, tome. — le decía entregándole una lujosa y brillante espada envainada al nombrado. El rey con una sonrisa toma el arma. — Te lo agradezco. — le sonríe a la mujer de forma fugaz, para luego afilar su mirada. De forma rápida y elegante salta hacía el techo de la enorme mansión. — ¡Vampiros! — llamó a prácticamente todo su ejército con voz gruesa. — ¡Los estúpidos humanos han decidido iniciar la guerra! ¡Vamos a demostrar cuál es la r**a que merece gobernar este mundo! Los vampiros gritaban eufóricos ante los gritos de su rey. Los helicópteros que sobrevolaban alrededor de la mansión disparaban misiles que se dirigían con velocidad hacía el rey. El joven Cobe estuvo por extraer su espada, sin embargo… — ¡No tan rápido! — exclama Liz disparando un millar de fechas luminosas que arrasaban con todos los misiles con precisión, protegiendo así al rey. Ante eso Liam volvió a sonreírle. — Gracias de nuevo. — le agradeció una vez que la mujer llegó a su lado. — Pero no era necesario. — Lo sé, pero es mi deber protegerte. — la mujer le sonríe de vuelta. Todo el ejército vampiro se abalanzó hacía los helicópteros gracias a sus sobrenaturales habilidades ante la atenta mirada del Cobe. A pesar de que los helicópteros lanzaban esos misiles, los vampiros podrían esquivarlos o destruirlos, para luego destruir aquellos vehículos con facilidad. Sonríe con confianza, ellos no podrían perder jamás. De esos helicópteros sin más remedio tuvieron que aterrizar para que los tripulantes pudiesen salir a combatir con dichos vampiros. Algunos cazadores lograban derribar a uno que otro vampiro, pero la ventaja aún seguía de su lado. — Es una espléndida vista, ¿no le parece? — escuchó una voz de pronto a sus espaldas. El chico gira su vista para ver como Tom le sonreía burlonamente. — ¿Qué quieres ahora? Liz frunció el ceño un tensó su arco con una flecha, causando que el sombrerero sonriese más. — Hey, hey, tranquilos. Parece que yo fuera el enemigo. — decía mientras reía el vampiro alzando sus manos en símbolo de rendición. — Solo venía advertirte que tenemos invitados inesperados. — ¿Invitados inesperados? El hombre con sombrero sacó su bastón y con él apuntó a una dirección en específica. Liam y Liz giraron su vista a lo que el hombre apuntaba y notaron con sorpresa que ahí, delante de ellos, aparecían tres cazadores. La mirada de Liam sufrió cambios en cadena, pasó de la ira y resentimiento al ver a Jonathan Cobe para luego pasar a la sorpresa y desconcierto al mirar a su… ¿hermano? No sabía si Matt debía llamarlo casualidad cuando Jonathan le pidió que fuera con él a buscar al rey, pero sin más decidió seguirlo junto a su compañera Dayana Beaufoy. ¿Cómo debería describir el hecho de ver a su hermano mayor ante una guerra de humanos con vampiros? Ambos hermanos se miraban fijamente y sin quererlo sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. — ¡Pero qué reunión tan conmovedora! — exclama extasiado Tom con una sonrisa de satisfacción. — Estoy de acuerdo contigo. — contesto Jonathan con una sonrisa mirando a los hermanos frente a él. Dayana miraba todo con confusión. — ¿M— Ma— Matt? — ¿Her— hermano? La sonrisa de Tom se llenó de malicia al notar como el vampiro más joven miraba a su hermano menor con una mirada llena de ansiedad, al punto que había bajado la guardia. Al parecer el rey tenía otro punto débil aparte de su arrogancia y exceso de confianza.
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