Él no sabía qué decir.
Ahí, delante de él, se encontraba al hermano que tanto amaba pero que tuvo que abandonar por su egoísmo.
Es como si todo su alrededor hubiera desaparecido mientras veía a Matteo.
¿Cuánto tiempo habían pasado viéndose así, en silencio?
Al instante entendió todo lo que sucedía, apretó los puños. ¿Por qué, entre tantas personas, tenía que ser él?
¿Cómo es que su hermano menor era un cazador?
— ¡Pero qué reunión tan conmovedora! — la exclamación llena de emoción de Tom lo sacó de sus pensamientos.
— Estoy de acuerdo contigo. — habló Jonathan Cobe, sonriéndoles. Él hombre tenía sus manos en su espalda, tal y como siempre.
— ¿M— Ma— Matt? — tartamudeó sin querer, volviendo su vista hacía el nombrado. Quería decirle tantas cosas.
— ¿Her— Hermano? — él balbucea sin dejar de mirarlo, quizás pensando lo mismo que su hermano.
— ¿Matt? ¿Qué sucede? — pregunta la mujer que estaba al lado de él mirando al rey con atención. — ¿Acaso lo conoces?
Su mirada se afiló al escuchar a su compañera, para luego negar. — No, solo vine a confirmar algo. — responde fríamente, cosa que la sorprendió. — La persona que está delante de mí es un extraño ahora, ya no es importante.
Sus palabras…
Esas palabras le dolieron como nada le había dolido hasta ahora.
Su propio hermano…lo estaba negando…
— Bien dicho, Matt. — Jonathan Cobe hablaba sin parar de reír, su mirada reflejaba satisfacción. — No hay que mostrar piedad ante los vampiros.
El nombrado asiente en silencio, extrayendo su espada poco a poco.
— ¿Qué hará, mi rey? — pregunta Tom con una sonrisa, mirando a su líder. Sin embargo, el chico parecía desconectado del mundo. — ¿Rey?
Liz había preparado su arco y flecha para cualquier situación, sin embargo, la habitual fría mirada del rey había desaparecido era una cosa que le desconcertaba bastante, pues la mirada de Liam era la mezcla de muchas emociones...
— Así que aparte de vampiro, eres el rey. — habló el Cobe más joven con seriedad apuntándolo con su espada de empuñadura dorada. — Qué desafortunado reencontrarnos en estas condiciones.
El hermano mayor baja la mirada en silencio.
— ¿Rey Liam? — Liz llamó al nombrado con preocupación.
— No te preocupes. — respondió después de largos segundo, subiendo la mirada. Se veía frialdad y…vacío. — Estoy bien. — dirigió su mirada hacia su hermano menor. — Matteo, ¿qué significa esto? ¿Cómo es eso que eres un cazador?
El joven cazador dio un paso adelante, llamando la atención de los presentes. — Es normal que no lo sepas. Bien, te lo contaré. Es inútil ocultártelo ahora. — respondía el menor caminando hacia su hermano mayor, inhala profundamente y comienza hablar en un tono normal. — Todo comenzó hace mucho tiempo, siglos atrás. Nuestra familia, los Cobe, fundaron una organización secreta con varias familias para cazar vampiros. — comenzó a explicar, mientras sacaba una pistola. Todo ante la atenta mirada del rey. — La familia Cobe es originaria de otro país, de Rumania para ser precisos, así que creo que al mudarse a estas tierras no les sentó bien. Su declive comenzó cuando comenzaron a vivir aquí hasta que finalmente desaparecieron de ésta generación.
Liam abre los ojos ante lo que escuchaba, ¿su familia era cazadora de vampiros? ¿Por qué él no sabía eso? Rápidamente giró su vista ante Tom, el cual se agitaba aire con su abanico ignorando por completo su alrededor.
Hijo de perra, pensó el rey vampiro con profunda ira al notar la sonrisa burlona que Tom trataba de disimular. Era obvio que también lo sabía.
— Nuestro padre era cazador, sin embargo, se enamoró de nuestra madre. — siguió explicando el chico, captando nuevamente la atención de su hermano. — Y de ahí naciste tú, Liam. — el menor frunce el ceño al decir esas palabras. — Papá para protegerte decidió renunciar a los cazadores y tener una vida normal junto a mamá y tú. Desafortunadamente, no podía hacerlo. — suspira— Es normal que no lo sepas, pero en una familia que caza vampiros sólo se le enseñan los secretos a un solo heredero. Así que originalmente, tú debías convertirte en lo que soy ahora y yo vivir una vida de humano normal. — explica frunciendo el ceño. — Si hay dos hermanos, sólo uno es el sucesor mientras que el otro es normalmente apartado.
Liam no puede evitar sentirse mal, su hermano le ofrecía una mirada llena de molestia y frustración. — Matt…tú…
Él lo entendía, no eran necesario dos sucesores.
¿Pero entonces por qué Matteo era el cazador y no él?
— Pero entonces Matteo sin querer se enteró de los vampiros un año antes de que tus padres te contaran la verdad. — habló Jonathan peinando su cabellera con su mano de forma casual. — Entonces él tuvo que ser obligado a vivir y entrenar en éste duro mundo mientras tu vivías una cómoda vida normal. — sonríe de forma burlona mientras miraba al aludido, el cual tenía una mirada perdida. — Y ahora resulta que el que se supone vivía una vida normal es un vampiro, y encima, el rey de ellos. ¿Cómo crees que debe sentirse tu pobre hermanito?
— Además…— continuó el hermano menor mirando con resentimiento al mayor, ignorando completamente las palabras de Jonathan. — No te perdonaré que hayas asesinado a mi madre.
El cerebro de Liam no podía asimilar el mar de información que estaba recibiendo, perdió fuerza en sus piernas y calló arrodillado. Incluso ni siquiera notaba que a su alrededor humanos y vampiros se mataban entre sí.
A pesar de toda esa información, él seguía sin entender nada.
¿Su hermano creía que él había asesinado a mamá?
Todo en su cabeza hizo clic al notar la sonrisa de Jonathan.
Ahora lo entendía todo.
— ¡Rey Liam, cuidado! — exclama Liz de repente, captando instantáneamente la atención del rey. Notando que su hermano menor se había lanzado hacía él con intenciones asesinas.
Gracias a sus habilidades sobrehumanas pudo reaccionar de forma veloz. Con su espada aún envainada detuvo en seco el fuerte y limpio tajo que Matt había realizado de forma rápida. — Matt, espera…
— ¡¿Sabes cuánto te odiaba?!— exclama el más joven empujando su espada, la cual aún seguía junta al arma envainada de su hermano. — ¡¿Acaso puedes imaginar cuánto te envidiaba?! ¡¿Y ahora resulta que todo fue en vano?!
— Matt, no…
— ¡¿Ahora eres un vampiro?!— el chico alza su espada nuevamente y vuelve arremeter con fuerza, sin embargo, en vano. La fuerza del rey era por mucho superior, logrando detener el filo de su espada con facilidad a pesar de su aparente estado de shock. — ¡¿Cómo te atreves a desperdiciar mi vida y mi esfuerzo así?!
— Matt, déjame hablar…lo que pasó con mamá…
— ¡¿Qué importa ahora?!— exclama con ira el nombrado, sorprendiendo al vampiro. Aprovechando lo distraído que estaba su hermano, el menor aprovechó la oportunidad en hacer una elegante acrobacia para propinarle una rápida patada en la quijada del vampiro.
Liam reacciona ante el golpe y sin perder el tiempo se aleja de su hermano.
No sabía cuántas emociones contenían las palabras de Matt, pero eso lo hizo entender por qué ambos se distanciaron.
Su odio era más justificado que el de él, el cual era egoísta.
Tom sonríe ante el espectáculo delante de él, parecía sacado de película.
Dos hermanos, uno vampiro y el otro que caza vampiros, en una lucha a muerte. Uno que odia los humanos, el otro odia a los vampiros. Ambos ideales chocan al igual que sus resentimientos personales.
Sonríe con malicia.
Liam, el cual estaba más estable, miraba a su hermano con una mirada llena de compasión y culpa.
— Matt…— murmuró bajando la mirada.
— Ya no me importa nada. — vuelve a repetir con su mirada llena de ira apuntándolo con su espada. — Ni la muerte de mamá, ni que seas vampiro. Ya todo me da igual, lo único que me queda es mi orgullo de cazador.
El hermano mayor frunce el ceño para luego suspirar. Al abrirlos mira a su alrededor, era verdad, estaban en guerra. — Entiendo. — dijo con serenidad, desechando toda confusión en su ser. — Entonces actuaré como tu enemigo, como el vampiro que soy.
¿Por qué siento que me odia tanto?, pensaba con dolor el hermano mayor sin dejar de ver a su hermano menor.
Ambas miradas, azabache y rojiza, chocan con mucha determinación. Pero la mirada azabache se vuelve afilada al notar que la rojiza le dedicaba una mirada llena de desinterés.
— En estos momentos has dejado de ser mi hermano, Matteo Cobe. — las palabras que salieron de la boca del rey apuñalaron el corazón de su hermano menor. Sin decir más comenzó a caminar hacia Jonathan Cobe, ignorando completamente al menor.
— ¿Qué he dejado de ser tu hermano? ¿Esa es tu respuesta, rey de los vampiros? — preguntó el chico con una mirada llena de dolor y resentimiento sin dejar de ver la espalda de su hermano, el cual continuaba ignorándolo. Apretó los dientes con furia. — Yo estaba bien viviendo como tu sombra, pero tú jamás te diste la vuelta para mirarme a los ojos. Es por eso que nunca notaste la verdad sobre nuestra familia…— murmuraba cerrando los ojos, tratando de contener el remolino de sentimientos negativos que sentía en su interior. — ¡¿Por qué me sigues ignorando?! ¡Te juro que destruiré todo aquello por lo que has luchado! ¡Mírame a la cara, Liam!
Ambos hablaban a través de su dolor, ambos lo sabían. Solo que les costaban enfrentar a la dura realidad.
Es por eso que ambos se herían el uno al otro, para desahogar egoístamente sus corazones.
Y eso ambos lo sabían.
— ¡Dayana! — exclama el más joven llamando a su compañera, la cual reacciona de forma inmediata al desenvainar su espada y lanzarla hacía el rey vampiro.
Sin embargo, una flecha luminosa impacta con el arma, la cual sale volando y se clava al lado de Jonathan Cobe.
Liam mira de forma fugaz a Liz sin dejar de caminar, la cual había intervenido. — Te encargo a Matteo y a su compañera.
La arquera asiente con seriedad. — ¿Qué hago con su hermano? — pregunta luego de un momento de indecisión.
El rey con serenidad le devuelve la mirada. — Puedes hacer lo que quieras.
Qué respuesta tan vaga, piensa la vampira mirándolo con exasperación.
El joven rey siguió su camino hacía Jonathan Cobe con calma, el cual le sonreía con suma confianza.
— ¡No me ignores! — exclama Matt corriendo hacia su hermano con velocidad con intención de cortarle la cabeza. Sin embargo, una lluvia de flechas cae ante él de forma rápida. — ¡Jah! — salta hacía un costado rápidamente, esquivando las flechas por poco.
Liz sonríe al notar que su objetivo se había detenido exitosamente, sin embargo, su sonrisa es borrada de sus labios al notar como una sombra se acercaba hacía ella ágilmente. Aparta su arco y con su mano derecha saca una daga que portaba en su muslo derecho y con ella detiene el tajo de Dayana de forma limpia.
— No lo tomes personal, no tengo nada en contra tuya. — habla la humana con una sonrisa simpática separándose de la vampira.
— Lo mismo digo, querida. — la vampira sonríe confiada, mirando como la humana se pone en guardia.
Matteo se reincorpora completamente al ver que la vampira no lo dejaría seguir su camino.
— Supongo que tendré que pasar sobre ti. — habló el Cobe menor con seriedad.
— Exactamente.
El menor mira como su hermano ya estaba cara a cara ante Jonathan, el cual no había dejado de sonreír en ningún momento.
— Me encantaría preguntarte algo antes de que mueras. — habló el rey vampiro con serenidad mirando fijamente al Cobe mayor. — ¿Qué relación tenemos tú y yo?
— Soy tu sexi tío. — responde hinchando el pecho con orgullo. — Aparte, soy el hermano de tu padre.
El vampiro frunce la ceja ante sus palabras, pero las decide ignorar. — ¿Fuiste tú el que ordenó que me atacasen y, por ende, mi madre resultase asesinada?
— ¿Quién sabe? Pude haber sido yo, pudo haber sido otro. — responde de forma vaga colocando sus manos en su abrigo. — O pudo haber sido uno de los tuyos.
Liam vuelve a fruncir la ceja, pero vuelve a ignorar sus palabras.
Ya nada importaba.
De un momento a otro un vampiro cualquiera aparece velozmente detrás de Jonathan con intenciones de morder su cuello, pero, para sorpresa de Liam, el hombre esquiva el mordisco ágilmente y rápidamente agarra el cuello del vampiro para luego azotarlo contra el suelo. Sin perder el tiempo agarra el brazo izquierdo del chupasangre y lo tuerce con fuerza, rompiéndolo en el acto.
— ¡Arrghh! — gime de dolor aquél pobre vampiro, quedando totalmente inmovilizado ante el cazador.
Increíble, pensó Liam con sorpresa al mirar todo. Luego se cuestiona el por qué carajo admiró la agilidad de aquél humano.
— Ah, pero mira. — habló burlonamente el Cobe mayor colocando una rodilla en la garganta del vampiro que tenía debajo de él comenzar ahogarlo. — Es una buena oportunidad hacer un experimento.
Rápidamente saca una jeringa de su abrigo con líquido verde y se la inyecta en el cuello del vampiro que había casado con una sonrisa maliciosa. El rey frunció el ceño mientras veía como aquel líquido verde se vaciaba en el cuello de su subordinado por medio de la jeringa.
Una vez la jeringa estuvo vacía, el cazador se alejó del vampiro. — Admira la belleza que está por nacer.
El joven e inexperto rey miró desconcertado al cazador, para luego mirar como el vampiro que valientemente había intentado asesinar al hombre se retorcía en el suelo con dolor. Con mucha compasión se acercó a él. — Oye, ¿estás bien?
Grande fue su sorpresa ver que la cabeza de dicho vampiro explota de la nada, sobresaltándolo. Su cerebro, sus ojos, sus sesos, caen ante sus pies.
— ¿Qué mierda? — se preguntó para sí retrocediendo con horror, a pesar de no tener cabeza el decapitado c*****r del vampiro seguía retorciéndose en el suelo.
El rey ahogó un grito al observar como el cuerpo de su fallecido subordinado comenzaba a cambiar, seis tentáculos resurgían del lugar donde había explotado su cabeza. Los músculos de su cuerpo se hincharon de pronto y una extraña cola salió entre sus piernas…
Espera, no era su cola, era su…
Hizo una mueca de asco al notar como aquella criatura seguía mutando delante de él. Apretó los dientes con frustración, ¿esos eran los experimentos que hacían los cazadores de lo que le había comentado Romina la otra vez?
Qué abominable.
Esa criatura arremetió contra el rey al alzar su gigantesco brazo y azotarlo contra su dirección. Liam esquiva el ataque con facilidad y desenvaina su espada.
Todo fue absolutamente rápido.
Liam envaina su espada con lentitud. En el momento de que la empuñadura choca con la funda y termina de envainarla, aquella criatura comenzó a caer al suelo partida completamente a la mitad de forma limpia.
Jonathan aplaude al notar la gran habilidad del joven vampiro. — Maravilloso, no cabe duda de que eres el rey. Ningún vampiro podría moverse así.
Liam lo fulmina con la mirada.
Mientras tanto, Matteo corría a toda velocidad al tiempo en el que esquivaba las incontables flechas. Saca un arma y con ella comienza a dispararle a la vampira arquera, pero sin éxito.
Liz salta rápidamente esquivando los disparos del joven Cobe, tensa su arco con una flecha y la dispara con precisión y poder. Sonríe al ver que su flecha cae con velocidad en el medio de los pies del cazador y de un momento a otro se crea un enorme hueco debajo de Matteo.
— ¡Mierd…! — exclama el chico cayendo ante el agujero que aquella vampira había creado en el techo de esa enorme mansión.
Una vez que Liz aterriza en el suelo es obligada a sacar su daga derecha nuevamente, deteniendo otro tajo de Dayana.
— Ow, ¿todos los vampiros son así de fuertes? — pregunta la humana lanzando otro tajo, siendo esquivado por el chupasangre.
— Quizás. — responde la vampira arremetiendo rápidamente contra la humana, pero siendo esquivada para su sorpresa.
Las dos sin perder el tiempo chocan sus armas, sin embargo, Liz “al ser más ágil” patea ambas piernas de su enemiga.
— ¡¿Gi…h?!— la mujer al perder el equilibro no pudo evitar palidecer, pero sin perder la compostura aprovechó su descenso al suelo para girar rápidamente sobre su eje e intentando cortar las piernas de su enemiga. Pero de un salto Liz logra esquivarla con facilidad.
— ¡Wow! Estuvo cerca. — decía la mujer alejándose de la humana con velocidad.
Del mismo agujero por el que había caído Matteo, fue lanzada una granada de bengala hacía el techo. Una vez fue detonada cegó momentáneamente a la vampira. Dayana aprovechó aquella abertura para correr hacía la mujer inmortal para apuñalarla.
— ¡Muere! — exclama Dayana apunto de apuñalar a la vampira, sin embargo, gracias los sentidos más allá de los normales “como el olfato o el oído” la vampira pudo predecir que su enemiga se aproximara hasta ella. Antes de que pudiera reaccionar fue embestida con fuerza por dicha Liz, la cual la manda a volar. — ¡Agghh!
Una vez que la mujer rueda por el techo de la mansión, Liz logra recuperar su visión nuevamente luego sonreír.
— No me subestimen. — dice la mujer confianzudamente mirando como la humana delante de ella se reincorporaba.
Matt aparecía en escena por medio del agujero por el que cayó. — Ahora entiendo el por qué estás al lado del rey. — reflexiona el chico con seriedad mirando a la vampira. — Claramente no eres un vampiro común.
Liz sonríe al ver al joven delante de ella. — Me halagas, mocoso.
El Cobe menor frunce el ceño.
Esto no será tan fácil como imaginé, pensó con molestia.
Mientras tanto, afuera de la mansión. La matanza de humanos y vampiros era salvajemente llamativa.
Benny y Alicia, junto al ejército vampiro, combatían contra los humanos. La primera, con su espada medieval, lograba asesinar a muchos fácilmente al igual que la segunda.
— ¡Muéranse! — exclama con furia Alicia lanzando con fuerza su lanza hacía los cazadores. El arma no solo perfora a docenas de humanos, sino que, gracias a la fuerza con la que fue lanzada, se creaba una gran corriente por donde pasaba la lanza y así mandándolos a volar. A pesar de haber hecho eso, aún había muchos. — Son demasiados.
Benny por otra parte rebanaba como mantequilla a los cazadores gracias a su espada y a sus habilidades sobrenaturales. Da un salto y con incontables giros sobre su eje logra crear incontables tajos, los cuales logran asesinar de forma instantánea a los humanos que la rodeaban. — No se acaban.
— ¡Te encontré! — escuchó una exclamación de la nada, la cual logra sobresaltarla al reconocer esa voz.
Esa voz es de…, pensaba Benny con sorpresa volteándose para notar con impresión como un puño mecánico cohete se dirigía hacia ella con gran potencia.
Aquel puño cohete al llegar a su objetivo crea una gran explosión de polvo, mandando a volar a varios cazadores novatos que estaban en los alrededores.
— ¡Ja, ja, ja! — reía con euforia el ciborg cazador que había peleado con Benny horas atrás, caminando hacia donde había impactado su brazo mecánico. — ¿Qué te parece eso, mujer?
Una vez que el polvo se disipó su ojo humano se abre ante la sorpresa de ver que su puño cohete había sido detenido por la espada de la vampira.
— No volverás agarrarme desprevenida. — decía la mujer con una sonrisa confiada mirando al ciborg.
— ¡Ja! ¡Ja, ja, ja, ja! — reía extasiado. — ¡Así me gusta! ¡Sí valdrá la pena matarte! — exclama con emoción el cazador mientras su brazo mecánico volvía a su dueño nuevamente y desenvaina su propia espada. — ¡Voy a disfrutar esto!
Benny ensancha más su sonrisa. — Quizás, pero esa emoción pronto se volverá desesperación. — hablaba la mujer poniéndose en guardia.
Ambos sin perder más el tiempo se lanzaron contra el otro con velocidad para chocar sus armas con fuerza.
La misma Benny estaba sorprendida al notar que ese hombre pudiese moverse tan rápido, casi como un vampiro. Y no solo era su movilidad, sino también su fuerza.
Quizás se deba porque es un hombre mitad máquina, pensaba la mujer con seriedad volviendo a chocar su espada con el hombre delante de ella.
El ciborg era bastante ágil y fuerte porque esquivaba fácilmente sus propios ataques. Y eso no lo hacía cualquiera.
La mujer da un salto para luego dar una elegante pirueta en el aire y gracias a eso da una rápida patada giratoria la cual es esquivada por el hombre. El ciborg con una sonrisa al ver el estado desprotegido de la vampira alza su pierna izquierda y “gracias a su zapato propulsor” lanzó una potente patada hacia arriba, la cual golpea con eficacia el abdomen de Benny.
— ¡¡Arrghh!!— gime de dolor al sentir semejante daño y es lanzada por los cielos. Momentos después cae de cabeza al suelo con fuerza.
Se había confiado.
Con mucho esfuerzo la mujer trataba de reincorporarse, sin embargo, aquella patada le había sacado todo el aire.
No puede evitar sonreír, había pasado tanto desde que había sentido tanta adrenalina en una guerra.
La mujer se reincorpora poco a poco para mirar fijamente a su enemigo, el cual la apuntaba con su brazo mecánico nuevamente. — ¡Muere!
El brazo fue lanzado nuevamente como cohete hacía la mujer, la cual lo esquiva con facilidad. Ante eso el hombre sonríe y de su hombro “el cual faltaba su brazo mecánico” salieron pequeños misiles.
La mujer ante eso se sorprende, ¿quién era ese tipo? ¿Iron man?
Esos misiles fueron disparados hacía ella, sobresaltándola.
Se crearon pequeñas y múltiples explosiones delante del ciborg gracias a sus misiles, el cual no pudo evitar sonreír con arrogancia. — ¡JA, JA, JA, JA, JA, ¡JA! ¡¿Apoco ya te moriste?!
Su sonrisa se borró al notar que delante de él había un extraño muro de… ¿sangre solidifica? En fin, ese muro había protegido a la vampira de sus armas proyectiles.
Vuelve a sonreír.
La vampira sin duda era dura.
El muro de sangre pasó de solida a liquida, la cual comenzó a rodear a la mujer.
La miraba de esa mujer intimidaba, era completamente diferente. Su alrededor también había cambiado.
Una voz dentro de su cabeza decía que huyera o sería su fin.
Benny alza su mano, para luego agitarla hacia su enemigo. El líquido vital que flotaba a su alrededor de solidifico nuevamente, pero en decenas de pequeñas estacas, las cuales salieron disparadas hacía el ciborg.
Al notar como sus estacas de sangre se clavaban efectivamente ante su objetivo no pudo evitar sonreír de burla. — ¿Apoco ya te moriste?
El ciborg escupe una cantidad considerable de sangre, para luego sonreír. — No, aún no.
La mujer abre los ojos con sorpresa al notar que el puño cohete regresaba de nuevo a por ella a sus espaldas. Sonríe con confianza al mirar un c*****r al lado de ella, la cual con su mano extrae toda la sangre que poseía dicho c*****r y con esa sangre creó una gran lanza.
Se giró hacia atrás para encarar el puño atómico y lanza aquella lanza de sangre solidificada, la cual destruyó fácilmente el brazo mecánico.
— Eso fue fantástico. — admiraba el cazador empalado cayendo de rodillas con cierto dolor mirando a la vampira. — Al final resulté ser inferior a ti, así que adelante, mátame.
La mujer gira hacia donde el cazador estaba y con la misma lanza con la que destruyó el brazo mecánico la lanzó hacía la cabeza del cazado, atravesándola por completo.
— No tienes por qué decírmelo. — decía la mujer con seriedad mirando al c*****r del hombre que acababa de asesinar. — Aunque debo reconocer que me divertí.
Se dio la vuelta para seguir masacrando a los cazadores, desapareciendo en las sombras.
En el techo de la gigantesca y lujosa mansión, Liam estaba rodeado de mutaciones deformes que antes habían sido vampiros y humanos por igual.
El rey sin duda miraba a su alrededor con molestia.
— Tú eres una de las razones por la que los humanos deberían ser erradicados, Jonathan Cobe. — hablaba el joven Cobe con frialdad, notando como aquellas deformaciones caminaban hacia él.
— No seas tan cruel con tu querido tío, además…— decía el cazador con una sonrisa burlona sosteniendo tres jeringas con líquidos verdes en su interior en su mano. — Quiero ver lo que puede hacer poderoso rey de los vampiros.
Con aquellas palabras lanzó las jeringas con precisión hacía donde había dos c*******s humanos y un vampiro abajo en la mansión, las cuales increíblemente fueron incrustadas en el cuello de cada uno.
Incluso su puntería era de temer.
Y lo peor de todo es que parecía que aquellas abominaciones obedecían fielmente al humano.
— Bah, qué más da. — dijo para sí desenvainando su espada nuevamente. De un rápido movimiento de muñeca hizo un tajo lo suficientemente rápido y potente para cortar cinco criaturas horrendas de una sola vez. Incluso la sangre de aquellas abominaciones era grumosa y negra.
Sonríe con arrogancia.
Era una excelente oportunidad de probar sus grandes habilidades.
— Jonathan Cobe. — lo llamó aun manteniendo su sonrisa llena de confianza. — Dijiste que querías ver mis habilidades, ¿no?
— Por supuesto, por eso estoy aquí. — responde el hombre sonriendo igual que su sobrino. — Quiero ver con mis propios ojos si eres tal y como era tu predecesor.
Aquel comentario ciertamente lo ofendió.
— Entonces te lo demostraré. — dice el chico con seriedad sosteniendo su espada con ambas manos. — Te demostraré la diferencia entre un humano y un vampiro.
La sonrisa de Jonathan desaparece al notar que los ojos del vampiro comenzaron a brillar, al igual que la hoja de la espada que él portaba, la cual comenzó a teñirse de rojo. No pudo evitar sentir cierto escalofrío al ver que el cielo también se teñía de un tono rojizo carmesí.
El hombre sonríe maravillado ante lo que presenciaba.
Entonces el viento comienza a rugir. Un sonido fuerte proviene de la espada de hoja rojiza del vampiro, era como si un dragón dormido acabase de ser despertado. Ya no era viento lo que sostenía, sino un ciclón, un huracán de tono rojizo.
Eso ciertamente le gustó al cazador.
Se elevó hacia adelante, volando todo a su paso, incluso Jonathan tuvo que retroceder mientras el huracán se elevaba hacia el cielo como un ave fénix que se levanta de las cenizas.
— ¡Drácula Vendaval! — exclama el rey alzando su espada con ambas manos. El poderoso huracán de veinte metros de altura que tenía en sus manos atronaba y rugía cada vez que se movía. Todas las criaturas mutadas que lo tenían rodeado fueron ahogadas por el sonido del viento aullante y fueron fácilmente despedazadas. La fría mirada rojiza del rey vampiro se fija hacía su próxima víctima delante de él. — Saborea la desesperación y ¡muere!
Antes de que pudiese azotar su espada hacia abajo para que el tornado arrasase con el cazador y con todo lo que estuviese delante de él de repente sintió como el filo de una espada se clavaba en su espalda y sobresalía sobre su pecho.
Una gran cantidad de sangre comenzó acumularse en la boca de Liam, el cual tuvo que escupir.
Dolía.
Bajó su vista para notar como la hoja de una espada sobresalía sobre su pecho, la cual estaba bañada de su propia sangre.
Apretó los dientes para no gritar de dolor.
Con pesadez comenzó a girarse hacia atrás y grande fue su sorpresa al notar una sonrisa burlona que tanto conocía.
— Se lo dije, ¿verdad? — reía Tom al notar como Liam estaba sin palabras al mirarlo de forma incrédula y desconcertada. — La arrogancia puede hacerte tropezar, mi rey. — su sonrisa burlona había cambiado a una maliciosa mientras sostenía la espada que había perforado el pecho del rey.