Capítulo 4. Kevin.

1374 Words
Kevin. Lo que menos necesitaba ahora era a Liam y Ram como chicles aquí también. Cuando llegué a Rusia, cuando tenía 16 años, fueron mis primeros amigos en aquel lugar frío y realmente les tenía aprecio. Pero era un dolor en el trasero la mayor parte del tiempo. ¿La razón por la cual me fui a Rusia? Bueno, quería un cambio de ambiente. Fue algo drástico, pero sirvió para mí. La relación con mi padre era buena, pero nunca me llevé bien con mi madre. Ella siempre estaba ocupada y la mayor parte del tiempo que tenía libre se la pasaba quejándose de lo horrible que era vivir con nosotros. Entrenar para ser espía, para mí, fue como mi burbuja. Se sentía bien sentirse parte de algo importante. Se sentía bien ayudar y hacer algo bien. Y eso me alejaba de todos los problemas. Me lamentaba no haber estado con papá sus últimos días. Quisiera haber escuchado un poco más acerca de sus aventuras y acerca de todas las personas que conoció siendo investigador privado. Siempre hablaba de Sonny McDowell. Decía que me parecía mucho a ella cuando joven. Lo imprudente, lo decidido y lo capaz que era de arriesgar mi vida sin importar por quién o qué fuera. Dijo que debía tomarla como modelo a seguir. Que era una gran mujer. Así que cuando papá murió, no dudé en aceptar su propuesta de regresar a EE.UU y de mantenerme un tiempo a su lado. Cuando me encontró parado cerca del c*****r de aquél hombre que había dicho tener información del asesino de mi padre, no me juzgó. Sólo me miró, me sonrió, me abrazó y me dijo que todo iba a estar bien. Papá siempre decía que tenía que mantener cerca a las personas que se preocupaban por mí. Por otro lado, estaba esta chica; Bonny Taylor. Ella era simplemente el tipo de persona que no ves a diario. La primera vez que la vi en esa oficina, pensé que realmente era muy hermosa. Tenía el cabello n***o de Sonny, un cabello largo y sedoso, y sin duda tenía los ojos entre una mezcla de azul y verde. La forma en que miraba, decidida y tranquila, no podías saber qué clase de persona era o qué estaba pasando por su mente. No parecía ser una espía, pensé, mientras la veía preparando lo que creo era café . Nosotros mayormente usamos chaquetas de cuero. Protegen mucho y cubren del frío. En cambio ella solo vestía jeans ajustados, unas converses y una sencilla camisa negra manga corta abotonada. No. No era para nada una agente. Aún mientras me hablaba y me decía que era la hija de los directores, no podía dejar de mirarla. Tenía piernas largas. Muy largas. Y tenía una tez pálida. No usaba ningún accesorio extravagante; solo una pequeña y casi invisible cadena y unos pequeños aros en las orejas. Pensé que no necesitaba nada más. Ese cabello n***o, que le llegaba casi por las caderas, era lo suficientemente llamativo. Y hermoso. Aunque preparaba un café muy dulce. Creí que iba a morir de lo dulce que estaba.  ¿Qué puedo decir? Soy un admirador de las cosas bellas que tiene la vida. Bonny se preocupaba mucho por mí. A veces creía que un poco más de lo necesario. Sabía que estaba siempre a mi alrededor porque sus padres se lo habían pedido. Estaba cerca de mí por si me salía de mis cabales y me provocaba matar a alguien más. Y no me molestaba tenerla cerca siempre. Era tan pacífica que con sola verla, se me calmaba el corazón. Su forma de mirar, y hasta su voz, eran como brisas con olor a vainilla. Dulces. No quería hacerla preocupar por mí. Realmente, no quería saber de qué era capaz la hija de los directores del PPI. Aunque no era una espía, tenía todo el entrenamiento que necesita uno. Sí, bueno, su mejor amiga, Rocío, me habló un poco de ella. -Kevin, no vine de tan lejos para que me ignoraras -la voz de Liam me sacó de mis pensamientos. Parpadeé varias y chasqueé la lengua, fastidiado. -No te pedí venir -le dije, mientras tomaba el café y le daba un sorbo. Estaba delicioso. -Ey -Ram se irguió y bajó el tono de voz-. La chica es linda, ¿no? -Yo estaba pensando lo mismo -concordó el estúpido de Liam-. Y estoy cazando -asintió-. Estás viviendo con ella, ¿no? Me imagino que ya la viste desnuda -tenía cara de loco violador. -Te recomiendo que no la toques -escupí. Me levanté del sofá y me dirigí a la salida. Tenía que encontrarme con alguien. -¿A dónde vas? -Hice caso omiso a lo que me decía Liam. En cuanto abrí la puerta, algo pequeño chocó en mi pecho. Era Bonny. -Auch -se quejó, mientras se frotaba la nariz. Se había golpeado fuerte. Se peinó el cabello hacia atrás y clavó sus ojos verdes azulados en mí. -Lo siento -me disculpé, pasando por su lado. Algo en la forma en que me miró me puso un poco nervioso. Ella comenzó a seguirme. -¿A dónde vas? -Me preguntó, casi trotando a mi lado para seguirme el paso. Se veía adorable. -A hacer algo -contesté de vuelta, caminando un poco más lento para que ella dejara de trotar-. ¿Quieres acompañarme? -Le pregunté. De todas maneras, seguramente iba a seguirme se lo pidiera o no. Se le iluminaron los ojos al instante, asintiendo con emoción.  -Está bien. **  Íbamos en mi auto en camino a encontrarnos con mi contacto. Era un viejo amigo ruso que me estaba ayudando a encontrar pistas sobre el asesino de mi padre. Dijo que tenía algo para decirme. Le lancé una mirada a Bonny de reojo. Estaba muy concentrada viendo por la ventanilla. Era tan tranquila. Y dulce. Bonny es tan... ella. A veces quería comprarle un helado. Aunque seguramente ella no lo tomaría bien. Llegamos a una cafetería de la ciudad; Blue Bottle Coffee. A Dimitri, mi amigo, le gustaban los dulces de esta cafetería en especial. Cada vez que venía a Nueva York, se la pasaba aquí metido. Bonny y yo bajamos del auto, entramos a la cafetería y nos sentamos en una mesa cerca de la entrada. Así Dimitri podría vernos apenas entrara. Una camarera rubia se acercó y nos dejó el menú en la mesa. Bonny ni siquiera lo vio. -¿No vas a pedir nada? -Le pregunté, mientras apoyaba mis codos en la mesa y colocaba mi mentón en mis manos. Ella le lanzó un vistazo al menú. -No -dijo, mientras arrugaba su nariz-. No me apetece nada. -Yo invito -le dediqué una de mis mejores sonrisas. Ella me miró unos segundos y luego tomó el menú, suspirando. -Todo esto tiene demasiada azúcar -masculló, mientras leía con fastidio el contenido del menú. No pude evitar reírme-. Voy a morir si como algo de esto -la miré y negué con la cabeza mientras reía. Lancé la mirada hacia la puerta y pude ver como Dimitri bajaba de su auto. Sonreí para mí mismo. Estaba algo viejo desde la última vez que lo vi. Comenzó a caminar hacia acá, pero en un abrir y cerrar de ojos, cayó al piso. Sólo...cayó. -Mierda -escuché como Bonny se levantó, pero yo solo seguía mirando el cuerpo de mi amigo en el piso. Bonny se movió y sacó el arma que tenía en mi chaqueta. La cargó y corrió hacia afuera. Sacudí mi cabeza, me levanté y corrí hacia afuera. Bonny le estaba disparando a un auto n***o, pero ya este se encontraba demasiado lejos. Tomé a mi Dimitri entre mis brazos. Estaba inconsciente. Una gran mancha de sangre se estaba formando en su hombro. Podía escuchar los gritos despavoridos de las personas y podía ver como corrían, pero eso solo era un zumbido lejano. Maldita sea. Esto no podía estar pasando -Ya llamé la ambulancia -Bonny se arrodilló al lado de Dimitri y comenzó a presionar la herida con un pañuelo-. Todo estará bien. No. Esa era una mentira. Nada está bien. Nada estará bien. El asesino de mi padre estaba haciendo todo lo posible para que no lo descubriera. Y estaba jugando sucio.
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