Al llegar al hospital me ingresan a urgencias. Una parte de mí no quiere dejar a Greta en manos de Con. Sin embargo, necesitan suturar y hacerme una placa en la cadera. Antes de que se fueran tuve que decirle que estaría a salvo con él. Una parte de mí sentía temor de que él se la llevara y no volver a verla. Pero otra me decía que él no era capaz de hacerme eso, no por mí. Si no por Greta. La limpieza y sutura es rápida. Pero, se llevan un tiempo en la placa y que el traumatólogo los revise. Mientras, me hacen esperar en una habitación privada. De solo pensar en cuanto me va a salir la factura de esta gracia, siento que el ojo me brinca. La puerta se abre y espero ver al doctor. Pero, mi hija entra seguido de Con. —¡Mami! Greta corre a mí y cuando me rodea evito hacer una mueca de

