COSNTANTINE. —Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Me detengo en la cocina y escucho la pequeña voz de Greta. Mi hija. Una hija de la que no supe su existencia hasta hace poco. Aún estoy asimilando el hecho de que he hecho un ser humano. Desde entrada de la cocina la observo en silencio. Ella se encuentra muy concentrada en el cuaderno de dibujo que saco de su bolso y ahora pinta mientras Julia hace el almuerzo. Miro atentamente a Greta y no cabe duda que es una Katsaro. Sus facciones y el parecido con la familia son innegable. Cuando la vi en la fiesta de cumpleaños de Alida lo supe. Fue una sorpresa ver a Evelyn en casa de mi hermana. Y más sorprendente, ver a Greta de su mano. Evelyn pensó que iba a mantenerme en la ignorancia para siempre, pero no contaba que vol

