Capítulo 3 : Reglas No Escritas

1041 Words
La clase de Literatura quedaba al final del pasillo este. Un aula amplia, con ventanales altos y cortinas gruesas que apenas dejaban pasar la luz. El tipo de lugar donde las palabras se volvían más pesadas de lo normal. —Aquí es donde ocurre todo —murmuró Mila antes de entrar—. Amistades, traiciones, rumores... y miradas largas. —Suena encantador —respondí. Entramos. Lo sentí de inmediato. Jax Cole estaba sentado en la tercera fila, recostado en la silla como si el aula fuera demasiado pequeña para contenerlo. Ethan ocupaba el asiento a su lado, distraído, mientras Noah hojeaba un libro que claramente no estaba leyendo. Logan Reed estaba más atrás, rígido, atento... mirándome. El profesor habló algo sobre clásicos americanos, pero su voz se perdió en el ruido de mis pensamientos. Tomé asiento junto a Mila. Harper y Sienna se sentaron delante. —No lo mires tanto —susurró Mila—. Aquí eso cuenta como una declaración de guerra. —Entonces será mejor que se acostumbren —respondí sin apartar la vista. Fue entonces cuando Jax giró el rostro. Nuestros ojos se encontraron de nuevo. Esta vez, no fue casual. No había sorpresa en su mirada. Tampoco arrogancia. Era algo más peligroso: reconocimiento. Como si supiera exactamente quién era yo... o quién podía llegar a ser. No bajé la mirada. Él tampoco. —Señorita Hunter —la voz del profesor cortó el aire—. Ya que es nueva, ¿le importaría leer el primer párrafo? Varias cabezas se giraron hacia mí. Tomé el libro sin prisa. Leí. Mi voz salió firme, clara, segura. Las palabras parecían encontrar su lugar con naturalidad, como si me pertenecieran. Cuando terminé, el silencio fue absoluto. —Interesante entonación —comentó el profesor—. Puede sentarse. Jax sonrió apenas. No de burla. De interés. La campana sonó minutos después. Al levantarme, Logan ya estaba de pie frente a mí, bloqueándome el paso. —Blake Hunter —dijo, como si pronunciara algo que le pertenecía—. Logan Reed. —No pedí presentaciones —respondí. Sonrió ladeado. —Aquí es costumbre. —Entonces tendré que romperla. Su expresión cambió. Apenas. Pero lo vi. —No es buena idea empezar con el pie izquierdo —añadió—. Redwood Falls no perdona fácil. Me acerqué lo suficiente como para que solo él me escuchara. —Y yo no pido permiso. Lo dejé atrás. Pero sentí su mirada clavada en mi espalda... no con rabia, sino con algo más peligroso. Deseo. —Wow —murmuró Mila cuando salimos—. Acabas de declararle la guerra a Logan Reed. —No —respondí—. Solo le dejé claro que no le hago pleitesías a nadie. —Eso es peor. La tarde cayó lenta. Las clases pasaron entre miradas, murmullos y silencios cargados. Cuando salimos, el cielo estaba cubierto de nubes bajas, como si el pueblo se encogiera sobre sí mismo. Bosco me esperaba, pero negué con la cabeza. —Volveré caminando. —Señorita... —Estaré bien. Camine con las chicas a medida cada una me enseñaba su dirección y yo trataba de memorizarla o encontrar cómo diferenciar sus casas con las demás al parecerse tanto. La última en despedirse fue Sienna quien se despidió con un levantamiento de mano y un "hasta mañana" A medida caminaba, el bosque se acercaba demasiado rápido. Las calles se vaciaban. Las casas cerraban persianas. Redwood Falls se apagaba el atardecer y encendían apenas las luces de los postes. A medida caminaba me acercaba más a los camino boscosos, fue entonces cuando escuché pasos. No me giré de inmediato, pero caminaba con cautela. —No es buena idea caminar sola de noche —dijo una voz masculina. —Tampoco seguir a alguien sin avisar —respondí. Se colocó a mi lado, manteniendo la distancia justa. —El pueblo habla —dijo—. Y no siempre dice cosas buenas. —¿Y tú escuchas? —Cuando me conviene. Lo miré fijamente. —¿Qué soy para ellos? —pregunté. —Algo nuevo —respondió—. Y eso incomoda. —¿A ti también? Negó lentamente. —No. A mí me despierta la curiosidad. Nos detuvimos cerca del borde del bosque. El silencio era absoluto. —Logan no sabe perder —añadió—. Y Vera no sabe compartir protagonismo. —¿Y tú? —pregunté—. ¿Qué no sabes hacer? Jax me miró con intensidad. —Ignorar las cosas prohibidas y peligrosas. El viento se levantó, haciendo crujir las ramas. Por primera vez desde que llegué, sentí que el pueblo me observaba sin disimulo. Como si probara mis límites. Como si esperara mi primer error. —Ten cuidado, Blake Hunter —dijo Jax—. Redwood Falls no destruye de golpe. Desgasta. —Entonces será interesante ver quién cede primero. Me di la vuelta y seguí caminando. No miré atrás. Pero su presencia siguió conmigo. Porque el pueblo ya había tomado nota de mí. Y yo acababa de aceptar el desafío. Al llegar a casa me encontré con la mirada de desaprobación de mi madre y una mirada dura de mi padre. —¿Cómo se te ocurre regresar a casa caminando sin ningún tipo de protección de noche? —Nada me va pasar en este oscuro y aburrido pueblo —Rodé los ojos —. Las demás chicas lo hacen y están bien. —Las demás chicas han crecido aquí y conocen el peligro, tú no Blake. —No le temo a un tonto pueblo donde toda la gente parecen mogijatos con vidas tan grises y vacías. —¡Blake! —Protestó mi madre. —Lo siento mamá, si no cargaba a Bosco veinticuatro siete en Los Ángeles, mucho menos aquí y no está en discusión. Subí las escaleras dejándolo a ambos en medio de la sala, entré a mi habitación, tirando mi bolso al suelo y deshaciéndome de mis botas. Me tiré en la cama y cerré mis ojos tratando de descansar, pero fue en vano. A mi mente vino los ojos de Jax y no puedo evitar erizarme. Algo en él me causa mucha curiosidad y incertidumbre y no es bueno. Porque no me detendré hasta averiguar lo que mi curiosidad quiere...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD