Paolo Garza había sido mi primer amor, mi primera ilusión, inclusive mi primer apoyo, sin embargo, pese a las pruebas que atravesamos solo decidió terminar todo.
En correspondencia a lo sucedido me sentía tan rota y desquebrajada que llame a mi amiga Hilary, sabía que debía seguir, pero era muy duro saber que todo lo que había construido se había venido al piso como un castillo de arena cuando es destruido por una ola enorme.
Por ello pedí insistentemente en que viniera. Tal como siempre lo ha hecho ella estuvo allí para mí, así como lo estuvo cuando firme para esa editorial a la cual aún pertenezco y que todavía esperan por mis nuevos escritos, unos que no sabía si volverán a salir de mí.
Estando en su compañía, de inmediato se hizo notar con su comentario.
—Tracy, Sé que duele, algunas veces hasta te será difícil respirar por todo este caos mental que tendrás, pero tú puedes hacerlo, podrás con todo lo que se te viene.
—Hilary, para mí de ahora en adelante estas noches serán largas, hasta siento que he perdido la voluntad de seguir.
—No Tracy, no digas eso, esa no eres tú, y sé que podrás así que solo levanta ese ánimo y sigue, por Isa no te preocupes te ayudare con ella en todo lo que pueda.
—Gracias por eso, pero es que no sé qué haré, aún no he podido escribir nada, es como si la inspiración se fuese ido al demonio.
—Relájate y confía en ti, veras que llega, quizás todos los problemas que tenías con Paolo hizo que eso pasara.
Aunque no lo viera de esa manera, lo más probable es que ciertamente esa fuera la causa, ya que al no ir bien mi vida es difícil mentalizar capítulos y demás escenas para un escrito.
Acto seguido, sentí su abrazo, luego permaneció unos minutos a mi lado, los cuales me ayudaron a tranquilizarme de todo este shock que estaba viviendo.
Al verme más tranquila se marchó, recordándome que contaba con su apoyo incondicional.
Al estar sola me quede en el balcón del departamento que tenía en conjunto con quien había sido mi esposo, allí de nuevo lloraba por su partida, así como también exclamaba que me sentía sola, que no sabía cómo volver a brillar para poder reflejarlo en cada una de mis historias, instantáneamente de haber vociferado esa especie de ruego a la soledad que me acompañaba, escuche claramente una voz, pero esta era peculiar, ya que al oírla era muy tranquila, generando en mí paz y calma que preciso en ese momento necesitaba.
—No estás sola y sé que no puedes recordar cómo brillar, pero debes hacerlo, naciste con esa particularidad.
No sé si era que estaba confundiendo la realidad con la fantasía que suelo escribir, pero giraba a ambos lados, quería saber de quién era esa voz, misma a la que también empecé a hablarle aun sin saber de quien se trataba.
—¿Hay alguien ahí afuera? ¿Acaso tu puedes guiarme para saber cómo recobrarlo? si es así solo dime como y… que todo irá bien aunque no lo sea.
A pesar de esperar una respuesta la voz no se volvió a escuchar, solo pude ver un reflejo muy extraño y con este una silueta como si se tratara de un hombre, uno que se dejaba ver muy apuesto, como si no fuese real por lo precioso que se reflejaba. El destello era tan fuerte que mi vista se eclipso. En vista de que mi visión estaba empañada por las lágrimas que había derramado no pude distinguir con claridad, solo pude escuchar el sonido de un aleteo.
Pese a quería saber qué era exactamente lo que había visto seque mi rostro, en especial la zona de los ojos para poder ver que era, pero al hacerlo observe que no había nada, como si solo hubiese sido una visión óptica, sin embargo, aunque no fuese sido real dejo una paz en mi corazón inigualable, conllevando con esto a que mi llanto cesara y mi ánimo comenzara a levantarse.
Sabía que en esos momentos tenía un bloqueo de escritor, pero eso no me tumbaría seguiría adelante y con ello conseguiré esa inspiración que necesito, además, mi hija no se merece esto. Tal como lo dijo Paolo, así como el no nació para ser un perdedor yo tampoco lo seré.
A partir de ese instante, siendo una madre joven de veinticinco años en trámites de divorcio para separarme legalmente de un hombre que aun amo, comencé a encargarme de mi hija y de mí, algo que no es fácil, sobre todo porque nunca me espere que estos acontecimientos fuesen a ocurrir en mi vida, aun así no me dejare derrotar, seguiré adelante junto a Isa pase lo que tenga que suceder.