7: Nueva familia

3052 Words
ELLIE PARK No recordaba con claridad en que momento empecé a querer a Brianda, aquella amistad que surgió de la nada. Quizá si no me hubieran invitado a aquella fiesta en casa de Murphy ni siquiera hubiéramos generado un lazo, yo era tan ajena a ella, era cómo si algo de la nada nos hubiera hecho llegar aquí. Miré hacía mi alrededor y sentí el aire golpeando mi rostro, pensaba constantemente en las mismas cosas, extrañaba a Brianda, no habríamos ido a la boda de Brianda, yo por una pelea que tuve la noche anterior a ella, me sentía enojada con que se casará, no era la idea de un matrimonio lo que me molestaba. Sí no que a lejos se notaba que ella no quería hacerlo, ¿Por qué te casarías sin querer a la persona? Después, cuando huyo cómo si su vida dependiera de ello lo entendí, ella no quería casarse, ella estaba siendo obligada a casarse. Pensaba constantemente desde que huyo con aquel vestido de novia, una y otra vez cientos de ideas pasaban por mi cabeza, los matrimonios forzados eran ilegales, ¿Por qué no acudió a nosotras? Supongo que seguía buscando amor, por parte de alguien que nunca se lo habría dado. Eso… Dolía. Quisiera pensar, que, en un lugar, Brianda se encontraba bien. Me senté en el parqué y saqué mi libro, comencé a leerlo hasta que sentí una mirada cayendo sobre mí, miré hacía ambos lados, sin embargo, no habría nadie, ¿Me estaba volviendo loca? Seguí leyendo, pero aquel cosquilleo se encontraba en mi vientre, era cómo si algo estuviera por salir mal, pero no lo entendía con claridad. Saqué mi celular, faltaba un poco de tiempo para que él llegará, así que quedaría un poco más de tiempo sola. “Sólo concéntrate en tu libro, Ellie. ¿Qué es lo malo que podría pasar?”, Pensé. Seguí intentando leer aquel libro, pero no podía pasar del mismo párrafo, lo leía una y otra vez quedando en las mismas palabras, puesto que aquel cosquilleo en mi vientre seguía y, aquellos nervios a flor de piel no dejaban de aumentar, cerré mi libro y apenas lo hice lo vi, se sentó frente a mí y sus ojos me miraban con curiosidad, pero, sobre todo, enojo. —¿Qué quieres? —, dije con desdén —, ¿No ves que estoy ocupada? —Necesitamos hablar. Negué, abriendo de nuevo mi libro poniendo mi mirada en él, esperando que se fuera, no le tenía miedo, ¿Cómo podría temerle a él? Sin embargo, no quería seguir presionando una herida, que no le dolía, sólo perdía mi tiempo. —Yo no hablo con idiotas, el estar haciéndolo ahora es tan cansado —, dije alargando mis palabras, le miré por un par de segundos —, Vete. —No me voy, no hasta que me digas en donde esta mi hermana. Su mano sujeto mi libro quitándome este de mis manos, seguramente era un niño de mami, uno al cual nunca le decían que no, un niño al cuál le cumplían sus caprichos con cada segundo que pasará y eso resultaba siendo tan patético, porque habrían hecho a un niño que no podía defenderse por si mismo, que quería generar miedo en los demás. —Te estoy ordenando, que vamos a hablar —, Su mano presionó mi muñeca y me acercó con fuerza hacía él —. Así que vamos a hablar, ¿Entendiste? —Ahora, tú entiende —, le dije entre dientes —, Aún si supiera en donde esta tu hermana, no te lo diría, ella viviendo en las calles seguramente esta más segura que con la familia que le ha tocado. —¡Tú no sabes nada de mi familia! ¿Es más? ¿Qué sabrías de la familia? ¿No fue tu hermana quien se suicidó? Sentí cómo mi sangre hervía, estaba furiosa, él habría logrado que mi sangre hirviera del coraje, odiaba que metieran a mi hermana, más cuando sabían perfectamente que no podían ganar una discusión, era lo más bajo que podían hacer. —Ya, sabes que idiota —, le dije acercándome a él —. Quizá sea yo quien le diga a Aron, que no solo robaste en su empresa, si no que te acostaste con su madre. Le diré lo mismo a tu maravillosa esposa, quieres herirme, créeme, puedo hacerlo al doble. —¡Cállate! —, Me grito sujetando mi rostro, con fuerza —, ¡Te voy a matar hija de puta! —Sabes que es lo más gracioso, tú madre te defendía, tu esposa te defendía, incluso la pobre de Brianda tenía que defenderte —, le dije enojada, mirándolo con despreció —, Siempre has tenido que ir detrás de una mujer, que te salve de tus problemas, ¿Sabes por qué? Porque eres débil. ¿Tu matarme? Si lo único que sabes es lloriquear y esperar que alguien resuelva tus problemas. Sentí cómo un golpe se incrustaba en mi rostro, solté una risa, con un hilo de sangre colgando de mi labio, le miré de arriba hacía abajo. —Cielos, ¿Alguien te dijo la verdad? —le dije burlesca, soltándome de su agarre —, Es una pena, que compartas sangre con Brianda. De ser ella, me avergonzaría de decir que eres parte de mi familia. —¿Qué demonios estás haciendo con mi novia cabrón? —dijo Daniel tomando de su camisa —, ¡Mierda! ¿La golpeaste hijo de puta? Apenas preguntó, un golpe tras otro llegó a su rostro, podía sentir cómo el miedo crecía en el cuerpo de Jair, este podría llenar a la ciudad entera, puesto que estaba tan espeso y en grandes cantidades, le miré, sujetando la mano de Daniel, impidiendo que le siguiera golpeando el rostro al idiota. Limpié el hilo de sangre que salía de mi boca, y le sonreí, cómo si lo que acabara de pasar no habría significado nada para mí, la mano de Daniel se entrelazo con la mía. —Te voy a j***r la vida, Ellie. —¿Tú a mí? Tú estás solo, pero Brianda cuenta con nosotros —, le dije enojada —, Y podemos herirte, más de lo que tu la lastimes a ella. Ya lo sabes, física o emocionalmente, porque tú, no vales nada. Daniel y yo comenzamos a caminar un poco, se detuvo para tomar mi rostro en sus manos, examinando la herida que tenía en la boca. —¿Te duele? —Algo, pero no me importa. Quisiera haberlo golpeado yo, con más fuerza para ser honesta. —Ellie—, me advirtió, paso su mano por mi rostro, para dejar un beso en mi frente—, Tú no eres así, no pienses en eso. —Quisiera que Ellie estuviera aquí—, dije abrazándolo—, La extraño, no puedo creer que su vida se viniera abajo, por un idiota. —Estará bien, es Brianda. Sabe cómo cuidarse sola. —Sí… Lo sé, solo quiero que ella sea feliz, espero encuentre la felicidad, pronto. BRIANDA CARPENTER Podía escuchar el sonido de los pasos de Leo, quería abrir los ojos, pero no podía, el sueño estaba consumiéndome demasiado, anoche no habría dormido tanto, puesto que después que nos subimos, yo me puse a platicar con Leo, el se quedó dormido mientras hablábamos. —Hey, rubia —, sentí cómo sacudía mi cuerpo, intentaba abrir los ojos, pero podría sentirlos un poco más pesados de lo normal —, Rubia, despierta. —¿Qué quieres? —dije adormilada, cubriendo mi rostro con la sabana —, Tengo sueño Leonard. Sentí cómo me soltaba y sus pasos se alejaron un poco, escuché cómo dejaba un par de cosas, más no miré que era lo que hacía. —Ya, sí. Pero en la noche no te callabas, loca —se burló, para levantarse —, Te traje algo, está en la cama. Vístete, que nos iremos al viaje al cuál tanto insististe que yo debía ir. —¿¡Qué!? —dije sentándome, el se quedo mirando en mi dirección —, ¿El viaje es hoy? Creí que… Creía que era después no ahora. —Por algo habría dicho que no —, dijo con burla, para abrir la puerta. Noté que tenía puesta una camisa negra con un estampado de otro super héroe, siempre usaba de esas aparentemente —, Apresúrate, te veo abajo, para desayunar. No tardes Rubia. —¿Crees que en realidad funcioné? Qué no nos descubra tu familia. Me recosté soltando un suspiro apenas cerró la puerta, me levanté un par de segundos después, miré que en la cama se encontraban un par de bolsas, fruncí las cejas ligeramente para después sacar un par de ropa, me comencé a cambiar para darme cuenta que le habría atinado perfectamente en la talla que yo tenía. Reí ligeramente, para después colocarme el short de mezclilla n***o y una camisa blanca, con los mismos tenis que traía puestos ayer. La chica que habría estado ayer en la casa donde vendí el anillo me reconoció al instante, me habría dado un mini infarto. Pero prometió guardar el secreto y me ayudo. Noté también, que Ale y Leo eran los que no se llevaban con su padre, ayer la mirada de incomodidad de Ale era evidente cuando nos encontrábamos cerca de él, podía ver cómo sus ojos se miraban incómodos, ni ella ni Leo, pero no podía entender con claridad que era lo que hacía que no se llevaran bien. ¿Cómo era posible? Quizá su padre era cómo mamá, con Leo y Ale no era igual que con Fátima y Sarah, pensé en ello, no quería meterme de lleno en ese tema, no quería meterme en ello a fondo, puesto que no me incumbía, no podría meterme. Baje las escaleras con pasos un poco lentos, mientras pensaba seriamente en que es lo que debería de hacer, muchas cosas no pasaban por mi cabeza. —¡Saray! ¿Cómo dormiste? —, preguntó con emoción Sarah —, Creí que arias por la ventana, apenas tuvieras oportunidad. —¿Por qué lo haría? —, pregunté caminando con ella hacía el comedor —, Tu familia es agradable. Demasiado agradable. —Supe que Ale te arrinconó en la casa de Leonard… En su casa —, corrigió casi de inmediato —, Seguro esa no fue una muy buena primera impresión. Yo habría huido de tener una cuñada así, ¿Por qué tu no? —Un buen modo de conocerla, sí. Las tres son tan diferentes—, dije bajando detrás de ella—, Pero son muy buenas juntas. —Algo, pero no tanto —, dijo con desdén. Terminó de bajar las escaleras, para sonreír de lado —. ¿Tu de donde eres? Siento que te he visto antes. —Ya… Quizá te estás confundiendo de persona. Quizá habría visto aquellos programas en donde bailaba, recuerdo que eso si era una parte de lo que le gustaba a mamá, todo el dinero que ganaba se lo gastaba en alcohol, hasta que le pedí a Denisse que ella lo guardará, me lo dio apenas cumplí 18. —Quizá, o quizá sepa tu secreto —dijo mirándome de arriba abajo, fruncí las cejas ligeramente. —¿Qué? —¡Qué es una broma! ¡Puedes reírte Saray! —dijo con diversión codeándome —, Ven, tu tienes que sentarte junto a mí. Su mano tomo la mía, para encaminarme al comedor, sonreí inconscientemente, me gustaría estar aquí un tiempo, puesto que sería el hecho de que estaba conviviendo cómo si de una familia se tratase. —¡Saray! ¡Buenos días cariño! ¿Cómo dormiste? —le sonreí a la mamá de Leo, quien me dejo un beso en la coronilla de mi cabeza —, Me gusta mucho tu cabello. —Gracias, dormí bien ¿Y Usted? —Bien, cariño. Espero te gusté, ayer escuché que le dijiste a Fátima que te gustaban mucho los chilaquiles, así que, te hicimos eso. —¿De verdad? —dije con una enorme sonrisa —, No tenían que molestarse. FLASHBACK —Es una comida para celebrar la victoria de Brianda en las nacionales —, dijo mi tía, me recargué en la pared —, ¡Por dios! ¡Lo que tu hiciste no le gusta! ¿No conoces a tu propia hija? —Ya cállate, di que le hice algo porque gano ese dichoso concurso —, dijo con desdén, acomodé mi corona y miré a Jair, el me miro cómo si fuera alguien que arruinará su día —, Que yo no iba a hacerle nada, no es que sea la mejor en la escuela. —¿Ves lo que haces? —, me dijo mirando a mis ojos —, Hiciste que se estén peleando, ¿Por qué no puedes hacer nada bien? —Yo no hice nada Jair… —, dije, el rodó los ojos y caminó hacía mí chocando mi brazo con el suyo, haciendo que me tambaleará hacía atrás. —No le hagas caso —, dijo Franco, con el mismo nombre de mí padre —. Lo hiciste… Bien, le ganaste a Ellie, a Murphy y a Esther. —Ya… Sí, les gané —asentí acomodando mi corona —, ¿Es mi culpa que estén peleando? —Jair está celoso, no le hagas caso —, me acomodó la corona. Para sonreír de lado —, Podrá no gustarme lo que haces… Pero eres bastante buena en ello. Le sonreí de lado, para después caminar hacía donde se encontraba mi tía, sus ojos me miraron directamente a los míos, me abrazó acercándome a ella, pasando sus manos por mi cabello, sabía que a toda la familia de mi madre yo le daba lastima, a cada persona que se cruzaba frente a mis ojos, podía verlo en sus ojos y sentirlo en sus acciones, mi padre nos había dejado, mi madre me hacía a un lado y mis hermanos me ponían el pie en cada paso que daba, Jair más que Franco. —¿Por qué mamá no me quiere? Odio la crema de champiñón, ¿Por qué siempre me da eso? —Ella te quiere… Sólo que no sabe cómo quererte. —¿Soy tan difícil de querer? FIN DEL FLASHBACK —Sabes, es una pena, pero el coche tiene espacio para cinco personas —, alargo Ale —, Por lo que tendrás que irte en las piernas de Leo, pero ese no es un problema para ti, ¿Verdad? —Podría irme dentro de la cajuela —, dije acomodando la mochila con cosas que me había dejado Leo, no las había visto —, Seguro a Leo le calarían mis huesitos. —Eso sí, estás muy flaquita —, dijo la madre de Leo, para reír —. Pero no te preocupes, no es un viaje muy largo. —Estoy en mi peso, está bien —, dije poniendo la mochila en la cajuela, para comenzar a ayudar a Fátima a subir un par de cosas en la cajuela —. Su casa es muy linda, tiene demasiados árboles. —Sí, Cada uno lo planté cuando me embaracé, el más alto es de Ale, así sucesivamente —, dijo con una sonrisa —, Suban al auto, tenemos mucho que recorrer. FLASHBACK —¿Tienes fotografías de mí cuando estabas embarazada de mí? —, le pregunté sentándome junto a ella —, Encontré fotos de mis hermanos, ¿Pero de mí? ¿No tienes nada de mí? Papá… —Dile a la niña que se vaya, ¡No la quiero cerca! No quiero ni verla —, dijo sujetando el puente de su nariz —, Quiero que se vaya de aquí, por favor. —Preciosa, ven —, me cargó, para caminar hacía mi cuarto —, Si tenemos fotografías, solo es cuestión de buscarlas, yo las buscaré y te prometo que te las daré. Asentí, miré sus ojos, parecía que estaba feliz a pesar de que las cosas parecían un poco desastrosas. —Señorita Sol, ¿Quieres un helado? FIN DEL FLASHBACK —¿Te gustan los helados Saray? —, salí de mis pensamientos, para enderezarme, las manos de Leo no me tocaban, intentaba hacer el menor contacto posible. —Sí, me gusta —, miré hacía por la ventana —, ¿Vamos muy rápido? Mi pregunta habría sido casi en un susurró, porque en realidad no me habría dado cuenta en que momento habríamos avanzado tan rápido, miraba hacía afuera y no reconocía muchas cosas en realidad, por un par de segundos pensé que quizá me quede dormida o algo parecido. —En realidad no, llevas un tiempo viendo hacía afuera con la mirada perdida —, dijo para acomodar su chamarra —, Vamos a pasar por un helado. Nos detuvimos en un lugar de comida rápida, la madre de Leonard comenzó a pedir las cosas, me preguntaba si lo que estaba haciendo era malo, ¿Podría ser que estaba haciendo algo mal? Es decir, el hecho de que yo estaba siendo feliz, por el hecho de que estaba siendo feliz con una familia que no era mía, ¿Eso estaba mal? ¿Estaba mal el hecho que yo quisiera meterme dentro de una familia que no era mía? Quería ser parte de la familia de ellos, quería ser parte de esa familia. Quizá podría matar a Brianda, no me importaba no volver a ser Brianda, ni volver a ser bailarina, quería ser feliz y esta vez no me importaba —Cuando Leo era un niño, paseaba por los pasillos de la casa encuerado, ¿Hace lo mismo ahora que viven juntos? —, preguntó Fátima con una risa, escondiendo su rostro en aquel helado—. ¡Es más! ¡No me digas! —Pues hacemos muchas cosas interesantes—, dije escondiendo mi rostro debajo de aquel helado—, Leo no es tan tímido como dice. —Saray—, advirtió a lo que solté una risa. Quizá la vida me estaba dando una oportunidad, de tener una familia.
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