7.

726 Words
Su llegada Me vi obligado a regresar algo tarde esa noche porque no acostumbro a dormir por fuera o no tan seguido y no es como que pudiese mudarme porque esa chica estaba aquí y tampoco tendría por qué hacerlo, era ella quién debía irse y por supuesto, iba a salirme con la mía. Cuando regresé, supe que los viejos estarían durmiendo porque eran pasadas las diez y en el rato que me fui no hice nada en especial, simplemente me aparqué lejos y anoté varias posibles ideas que pudiesen generarme dinero en grandes cantidades a largo plazo y por el rato que pasó, se me había quitado todo rastro de ebriedad. Entré entonces, creyendo que no habría nadie despierto, pero vi de pie en la cocina a la susodicha, mi jodido karma, quién recogía los platos y no sé por qué hacía eso. Me senté en la mesa de la cocina y por el ruido que hice, noté que ella me miró. Pareció ponerse incómoda de repente, como si quisiera huir, esto es absolutamente genial. —Hola —me saludó de nuevo, como hizo hace algunas horas y enarqué una ceja. Noté que llevaba puesto un pijama algo anticuado, de niña, rosado y con un pantalón y camiseta, horrible a más no poder. —Tengo hambre. —Mmm, tu madre pidió comida especial por mi llegada a un restaurante árabe. Sé que te dejaron comida en el microondas —comentó y fruncí el ceño, pareció intimidarse aún más y evité como pude las ganas de reír por la satisfacción que me daba este momento. —Bueno, eso está bien. ¿Por qué no me sirves? —me miró anonadada y por supuesto, estaba hablando en serio. —Mmm, puedo hacerte el favor, claro —sonrió, de forma amigable y me recliné en la silla. La observé mientras calentaba la comida. —Bueno, espero tengas mis comidas listas a horas puntuales. Te daré una lista de todo lo que debes hacer por mí. —¿Ah? —Aún no termino la lista, así que perdona por la tardanza, pero a más tardar mañana tendrás el itinerario de todo lo que debes hacer por mí y espero lo cumplas. —Oye, pero… —guardó silencio unos segundos, como llenándose de valor o algo así, en verdad eres peor de lo que había pensado—. Según veo, tienes tus manos completas. Puedes hacer eso tú mismo, a menos que tengas alguna discapacidad y ahí sí podría ayudarte. —No, no tengo, pero esa es tu obligación. —Pero… mamá no me dijo nada sobre eso… —¿Mamá? ¿ya le dices así? —asintió de inmediato, algo alegre de decirlo y exhalé fuertemente. —Es mi mamá ahora. —¡No lo es! —Pero… bueno, puede que ahora no lo sea porque apenas se están haciendo los tramites, pero pronto lo será legalmente y tendré tus mismos apellidos. Es genial, ¿no crees? —dijo muy feliz, de nuevo con una enorme sonrisa y entendí por donde iba todo. Esa sonrisa no puede ser de alguna persona normal, creo que Carla debe tener algún defecto o tal vez nació con más cromosomas. —¡Claro que no! ¡no es genial! ¿Cuál es tu problema? —dije alterado y ella no tenía expresión alguna en su rostro. —Mmm, que yo sepa no tengo problemas o bueno sí, me duele la barriga porque comí mucha salsa y… —la interrumpí, desconcertado al ver como parecía no temerme y es que… ¡eso no tenía sentido! ¿por qué carajos no me teme? ¿por qué no parece entender lo que le digo? —Oye, ah… ¿será que me va a tocar sacudirte a ver si entiendes? —Mmm, no gracias. Creo que vomitaría si haces eso. Por casualidad, ¿tienes alguna pastilla para el dolor de estómago? Me duele mucho —se quejó, ignorando por completo lo que le decía y eso me hizo frustrar al máximo. —Ah, ojalá te de diarrea —me quejé, alterado y preferí irme antes de que la intrusa me vomitara encima al haberse intoxicado. Creo que me va a tocar proceder de otra manera, no conté con que Carla tuviese ocho cromosomas de más, así que tendré que replantear todo lo que ya estaba escrito, maldición.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD