5.

690 Words
Tres días después, mis padres «en especial mamá que estaba que no dormía por ello», fueron a la agencia donde llenaron el interminable papeleo, los estudios y de ahí se dirigieron al orfanato para conocer a las niñas mientras yo estaba en clases, porque decidí ir esta semana completa a la universidad. No quería ni regresar a casa porque seguro me llenarían de detalles de las niñas que vieron. —¿Y esa mala cara? —me preguntó Lucio mientras nos dirigíamos a clases en la universidad. Hace solo menos de tres meses fue que terminamos en la escuela y apenas ingresábamos a la facultad hace unas semanas, donde por supuesto estudiaríamos derecho, carrera que nos convendría a los tres y como era de esperarse, solo asistiría cuando hubiese parciales o cosas importantes, espero que los docentes entiendan que no pueden verme a diario, ese lujo no cualquiera puede tenerlo y deben comprenderlo. Mantendría la misma costumbre de la escuela, ser el mejor estudiante a pesar de mis inasistencias. —Hoy van a conocer a la desafortunada. ¿Qué dices? ¿la recibo con un abrazo o con una bazuca? —¿La planeas desintegrar? —preguntó alterado y fruncí el ceño, pensativo. —Aún no me decido. Regresé a casa más tarde, de mala gana porque era incluso posible que cuando llegara ya estuviese instalada la intrusa en casa, pero por fortuna no fue así. Suspiré y guardé mi metralleta bajo la cama. Mis padres regresaron un par de horas más tarde y de inmediato fui a ver, no trajeron a nadie consigo. Mamá se acercó demasiado emocionada hacia mí e incluso me compró un six pack de cervezas, mis favoritas, eso quiere decir… dios no, ¡me está sobornando! Es posible que ya tengan a la susodicha en el maletero. Debo robarme el auto familiar y lanzarlo por un acantilado. —Cariño, conocimos a una chica poco peculiar que nos llamó mucho la atención. —¿Y? ¿quién es? ¿cómo se llama? ¿tiene dientes?–Pregunté y papá me miró confundido. —Se llama Carla y tiene 16 años. Es una chica sencilla, buena, con modales. Sus padres biológicos la dieron en adopción hace varios años por no soportar la presión de ser padres de una adolescente, la tuvieron muy jóvenes y tampoco tienen los recursos que necesita. Desean que llegue pronto una familia que le pueda dar una buena calidad de vida. —¿Ves mamá? Tú tampoco soportarás la presión de criar una adolescente, y menos de esa edad. —Te crie a ti. —Soy hombre mamá, no soy tan complicado y, además, me criaste desde que nací. No creo que puedas cargar con una joven desconocida que no te respetará. —¿Qué no eres complicado, bebé? Tú quieres ser dictador. —Pero…—me interrumpió. —Ella parece una buena chica, es linda y atenta, está muy emocionada ante la idea de poder tener una familia de nuevo, merece la oportunidad. —Claro que no, no la merece. —Santiago, no seas cruel. La niña estoy segura de que llenará el vacío que dejó tu hermana. —¿Cómo dices eso, mamá? ¿es en serio? Nadie nunca podrá hacerlo, ni lo insinúes—dije enojado y ella me miró alterada—. Estoy seguro ahora, debías querer que muriera. Mamá de inmediato al escucharme, me dio una bofetada muy fuerte que casi me avienta el piso, lloraba demasiado ofendida ante mis palabras y no la miré a los ojos. —Yo amaba a tu hermana y cada minuto la recuerdo, me culpo todo el tiempo por lo que pasó. No sé cómo puedes ser de esa manera, es horrible —me dijo con tristeza y se fue llorando a su habitación. Era la primera vez que ella me golpeaba porque siempre era papá el que empleaba la violencia y en esta ocasión sabía muy bien que mi comentario había estado de más, podía sentirlo, pero como siempre no me disculpé. Luego me fui con mi carpeta a seguir con mis planes, sin ningún tipo de remordimiento por lo dicho.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD