11.

1535 Words
Atlas buscó a Lorraine desesperado, tenía la expresión malhumorada y se le veía bastante ansioso. Se le había bajado la borrachera prácticamente en su totalidad, caminando entre los invitados mirando aquí y allá, miraba entre rostro y rostro, tratando de reconocer el de su esposa. Nicole había desencadenado en él una serie de miedos que el había intentado enterrar en lo más profundo. Le hizo recordar a Jaques, aquella mirada y manera tan autoritaria le habían provocado un ataque de pánico. Atlas entonces pudo localizar a su esposa quien al verlo inmediatamente se dio la vuelta y se fue corriendo hacia el interior de la propiedad. El joven sintió que se le venía el mundo encima, así que corrió detrás de ella. Una vez dentro la halló al pie de la escalera y ella lo miraba muy seria. - Debo contarte algo Woods. Dijo él. - Y yo debo preguntarte una cosa. Le respondió la otra. Atlas frunció el ceño. - ¿Que?. Preguntó él. - ¿Por que mierda te metiste al baño con Nicole?. Cuestionó Lorraine. - De eso es lo que quiero hablarte, ella me tomó de la corbata y me empujó dentro y me besó... Y me tocó... Intentó tener s*xo conmigo... Pero me negué y salí de ahí. Le explicó él con la voz entrecortada claramente afectado. Lorraine apretó tanto los dientes que casi se rompe las muelas. - ¿Tu crees que me voy a tragar ese cuento?. Le preguntó ella. Atlas palidecio. - ¿Dudas de mi?. Respondió él. Lorraine lo miró de arriba a bajo y al ver su expresión se dio cuenta de lo asustado que estaba. - Yo... No... Pero es que ella es muy hermosa. Aseguró ella. - Lo es, pero yo te amo a ti. Aseguró Atlas acercándose lentamente a ella. Lorraine observó los enormes ojos verdes de su esposo y luego lo abrazó. - Y yo a ti... Respondió la joven. Entonces Atlas empezó a llorar. - No quiero perderte Woods. Eres lo que más amo en el mundo, eres mi vida entera... Esa mujer, me hizo recordar a Jaques. Le contó él. Lorraine entonces le tomó las manos y lo llevó a la sala, luego tomaron asiento. - ¿Que fue lo que sucedió exactamente?. Quiso saber ésta. Al cabo de unos minutos Atlas le narró todo lo sucedido con lujo de detalle. Lorraine estaba furiosa. - ¿Y como te sientes?. Le preguntó. - Pues... Extraño. Me hizo recordar cómo me sentía antes de conocerte, logró perturbarme, mi cuerpo está acostumbrado a responder ante esos estímulos. Te voy a ser sincero, si me excité... Pero no por ella en realidad, si no por la situación. Pero también me hizo sentir incómodo, asustado y vacío. Cuando miré sus ojos pude ver los de Jaques. Parece ser que nunca voy a superar a ese hombre. Le confesó Atlas. Entonces Lorraine asintió comprensiva. - Te amo, confío en ti... Y no quiero que esa mujer nos arruine el momento. Aseguró ella sonriendo. Atlas entonces la miró de arriba a bajo. - Ahora quiero saber algo yo... Le dijo él. - Claro, dime. Contestó ella. - ¿Por qué estás tan delgada?. Lorraine abrió mucho los ojos. - Pues... No quería verme gorda en la boda, luego me di cuenta de que tengo demasiada carne en el trasero y en las caderas y también en las piernas. Confesó ella muy triste. - Pero, tu cuerpo era precioso... Bueno, aún lo es... Solo que se ve mejor como estaba antes. Me gusta mucho tu carne... Jamás has estado gorda, e incluso aunque lo llegues a estar si es que eso pasa, me seguirás gustando igual. Me fascinas... Le aseguró él. Lorraine sonrió más animada. - Es que al ver a Nicole... Junto a ti, me di cuenta de que se ven bien juntos. Ella es tan hermosa... Y tan delgada. Reconoció ella. Atlas frunció el ceño furioso. - Nicole es una bruja, y para que lo sepas... Ella no es mi tipo. Y también quiero que sepas que tú eres por mucho más bonita, además eres muy buena, eres leal, extremadamente inteligente y divertida. Por eso te amo... Hay algo que nunca te he dicho. Le dijo el. Lorraine lo miró muy atenta. - ¿Que cosa?. Quiso saber ella. - Yo... Yo me enamoré de ti prácticamente desde el primer momento en que te vi. Me di cuenta de eso cuando estábamos en Dungeness. Cuando te conocí... Yo jamás había visto a ninguna mujer como tú en mi vida, y cuando empezaste a hablar yo... Me sentí bastante interesado. De repente me comparé a mi mismo con una polilla siendo atraído por la luz... Tu eres la luz. En mi vida solo había oscuridad y tú la iluminaste en su totalidad. Cuando te invité a cenar la primera vez, yo quise besarte en ese instante. Me daba tanto miedo contarte todo y que me mandaras al diablo. Intenté suicidarme varias veces y jamas te conté lo que me sucedió realmente en la mano cuando terminé en el hospital. Yo rompí el espejo de un golpe y luego me iba a abrir la garganta con un pedazo de vidrio. Estaba a punto de hacerlo, luego tú me llamaste y me trajiste de vuelta. Es que la noche anterior Jaques me había vi*lado. La noche en que estábamos jugando dígalo con mímica en casa de la amiga de Machain. Yo siempre... Siempre he estado enamorado de ti desde un principio. Dijo él. Lorraine lloraba. - Yo... No tenía idea, sinceramente siempre creí que te acercaste a mi solo por qué estabas aburrido. Jamás creí que fuese por otra cosa. Se que te gustaba, pero pensaba que solo un poco y que estabas jugando conmigo para entretenerte. De hecho, a veces siento que huiste conmigo solo para alejarte de Jaques, y no porque realmente quisieras estar a mi lado. Que al final te hiciste mi novio como agradecimiento y que desde entonces has estado conmigo por costumbre y solamente por eso... Agradecimiento. Le confesó ella. Atlas estaba furioso. - ¿Que?... ¡No! Yo me enamoré en verdad. Si quería huir para alejarme de Jaques, pero para estar contigo sin ningún impedimento. Tenía miedo de que te mataran. Eres lo más hermoso que han visto mis ojos. Desde aquella tarde en que te ví, jamás has salido de mi mente. En cuanto te ví... Supe que yo te pertenecía y quería pertenecerte. Quise ser tuyo desde entonces... Y hasta la fecha, yo... Te pertenezco. Se que las personas no son objetos y no le pertenecen a nadie. Pero es que yo... Desde lo más recóndito de mi ser, te pertenezco en verdad. Me trajiste a la vida, yo era un muerto viviente. Literalmente era un condenado a muerte y ya había aceptado mi destino. Sabía perfectamente que Jaques me mataría apenas se aburriera de mi, solo era cuestión de tiempo. Me había resignado a mi inminente muerte a manos de él. Pero luego apareciste tú y me infundiste valor, me devolviste las ganas de luchar por mi libertad y por mi vida. Fuiste el faro que me llevó de vuelta a la tierra en medio de la niebla. Iluminaste mi camino, me hiciste sentir una persona cuando llevaba tanto tiempo sintiéndome menos que basura. Luego de tantos años de que me trataron como un objeto, literal me llegue a sentir uno y lo acepté, me lo creí. Pero tú me trataste como una persona y me recordaste que lo soy. Por eso te amo Woods. Te amo como jamás alguien amara a otra persona nunca en la historia de la humanidad. Eres mi familia, mi mejor amiga, mi compañera, mi roca... Y ahora mi esposa. Contigo se que todo va a estar bien, si estoy contigo. Finalizó él. Lorraine jamás le había escuchado hablar tanto desde que lo conoció. Ella lloraba conmovida. - Atlas... Tu también le diste sentido a mi vida desde que te conocí. Creía saber lo que quería hasta que te vi... Eres lo más hermoso que han visto mis ojos. Y eres la persona más valiente que yo he conocído jamás. Te amo... Te amo. Chilló ella para luego abalanzarse sobre él y besarlo como loca. - Hueles a ella. Musitó Lorraine en voz baja con cara de disgusto. - Maldita bruja. Dijo Atlas entredientes. - Muero de hambre, es que Nicole me dijo que estaba pasada de peso y ... Confesó Lorraine, pero Atlas la interrumpió poniendo la mano en su boca. - ¿Nicole te dijo que estabas pasada de peso?... ¡Esa maldita mujer!... Es el diablo encarnado, y tú eres una idiota por hacerle caso. Estás hermosa, siempre has sido hermosa, eres la mujer más hermosa que han visto mis ojos. Le dijo Atlas. Lorraine sonrió. - Vamos fuera, quiero comerme todo lo que hay allá... ¡QUIERO COMER!. Gritó Lorraine. Atlas sonrió satisfecho. - ¡YO TAMBIÉN! Vayamos a ejercer el pecado capital más placentero. Ordenó Atlas. - ¡LA GULA!. Chilló Lorraine emocionada. Así pues ambos se pusieron de pie y salieron corriendo tomados de las manos hacía la comida. Todos a su alrededor los miraban perplejos.
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