Lorraine abrió los ojos ya que la luz del sol le daba directamente en el rostro.
Se puso en pie con dificultad, ya que le dolía el cuerpo entero, sobre todo el trasero.
Fue a mirarse en el espejo y vió los incontables moratones y marcas en su garganta, muñecas y torso.
Asustada fue a buscar que ponerse, así que tomó un suéter de cuello de tortuga color beige, una chaqueta de piel color mostaza, unos jeans de mezclilla y unas botas Timberland.
Se dejó suelta la melena y se aplicó una ligera capa de maquillaje.
Al bajar las escaleras y llegar al comedor, vió sobre la mesa un espectacular desayuno ya montado.
Atlas estaba de pie frente a la estufa preparando waffles y huevos fritos con tocino.
Al ver a Lorraine el inmediatamente dejó lo que estaba haciendo y fue hacia ella, se arrodilló y la abrazó con fuerza por la cintura.
- Perdóname... Fui un hijo de perra contigo ayer. No debí hacerte daño... Perdóname.
Le pidió el arrepentido.
Lorraine empezó a llorar.
- Parecías otro.
Contestó ella asustada.
- Perdóname mi amor, perdóname.
Repitió él mientras le besaba las manos.
Lorraine lo abrazó con fuerza y le instó a ponerse de pie.
- Está bien.
Respondió ella un poco más animada.
- Jamás volveremos a hacer nada de eso. Te prometo que iré a terapia.
Le aseguró Atlas.
- Bueno... Podemos seguir haciendo lo de el anal, la asfixia y lo de tragarme tu semen.
Respondió ella riendo.
Atlas abrió mucho los ojos.
- ¿Enserio?.
Preguntó él.
- Si, eso sí me gustó... Pero lo demás no. Ni de chiste vuelvo a permitir que me amarres, me quemes y me hagas cortes.
Informó ella muy seria.
Atlas asintió.
Lorraine le obligó a agacharse para poder besarlo.
El joven soltó un suspiro.
- ¿Dónde dormiste?.
Preguntó ella.
- A tu lado, regrese del bar y ya te habías dormido.
Ya metí las sábanas a lavar y les he quitado la sangre con agua oxigenada.
Informó él.
- ¡Tu mano!.
Recordó ella.
- Está bien. Ya me la curó Antonio.
Por cierto, nos reuniremos en el pueblo con William, Horace, Víctor, Ekrem, Hailey y Mackie.
Le dijo Atlas muy sonriente.
- Ay... Hailey...
Se lamentó Lorraine.
- No creo que te moleste luego de haber presenciado como apuntaste a Nicole con el arma ayer.
Le dijo Atlas riendo.
Lorraine echó a reír con él.
Entonces ambos empezaron a desayunar.
- Iremos a dar una vuelta en nuestro yate... Pasaremos el día ahí.
Le dijo Atlas.
- Tengo el cuerpo lleno de marcas...
Le dijo ella avergonzada.
Atlas se puso triste.
- Lo lamento enserio Woods.
Pero... Existen los trajes de baño completos para evitar el sol.
Le recordó él.
Lorraine asintió.
- Y por la noche viajaremos al aeropuerto en Palermo para irnos a nuestra luna de miel...
Le informó Atlas muy alegre.
Lorraine sonrió emocionada.
- ¿Dónde iremos?.
Preguntó ella.
- Es una sorpresa. Tendrás que esperar, aguantate.
Le pidió él riendo.
Entonces Lorraine se dispuso a desayunar, todo lo que preparaba Atlas estaba riquísimo.
Y mientras comían, Lorraine sabía que ese Atlas era el verdadero.
El otro solo era un rescoldo de todo el daño que sufrió y confiaba en que con un buen terapeuta y Dios podría ayudarle a salir de eso.
- Te amo esposo.
Dijo ella muy enamorada.
Atlas alzó la vista de su café y le sonrió emocionado.
- Y yo a ti, esposa.