Capítulo 2

1708 Words
Narra Carolina - Si mamá - dije refiriéndome a Sam que estaba dando instrucciones acerca de la fiesta de la pequeña Massiel- - Estoy nerviosa, quiero que sea un día inolvidable para ella- dijo nerviosa, en ese momento llega Sebastián y la abraza por la espalda- - Amor, ella no tendrá consciencia hasta que tenga al menos tres o cuatro años- dijo besando la mejilla de mi hermana, ella le miró melancólica - - Lo sé, pero aún así quiero que salga perfecto- dijo haciendo un pequeño puchero, yo levanté una ceja ¿Sam haciendo pucheros?- - Venga, saldrá bien porque está con ustedes que son sus padres y rodeados de todos nosotros que la amamos- dije sonriendo, ella también sonrió y asintió. En ese momento, llega Nathan. Ya está un poco más grande pero sigue siendo el bebé de la casa- - ¡Tía!- dice abrazándome con esa alegría característica de él - - Mi pequeño sobrino- dije abrazándole de vuelta, después de contarme cómo le fue en el colegio, y saludar a sus padres, subió a su habitación a saludar a su hermanita y después a estudiar, yo los miré con anhelo- Hermana, tus hijos no son anticonceptivos - dije riendo, ella y Sebastián también ríen- - Hablando de eso ¿Cómo van los preparativos?- preguntó curiosa. Sam me está ayudando pero hay cosas que debo hacer yo... Siempre pensé que la madre de Adrián era la señora Eva, pero me equivoqué al pensarlo... La madre biológica de Adrián, le abandonó cuando el tenía solo 6 años así que quien lo educó después de que ella se fue, fue la señora Eva, su nana. Así que no tengo apoyo de una suegra para esto porque la señora Eva tiene mucha edad para este estrés, y por ende, no le es fácil viajar- - Avanzando- suspiré - ya falta poco- dije sonriendo- - Realmente estoy muy feliz de que al fin se vayan a casar, hermanita- dijo emocionada- - Yo también lo estoy- dije feliz- Adrián es el hombre con el que siempre soñé - dije sonriendo- - ¿Con el que siempre soñaste o al que más detestaste?- preguntó divertida, yo reí - - Ambas- dije segura, ella volvió a sonreír- Mis papás regresaron hoy de su viaje para estar con la pequeña Massiel, así que la casa de mi hermana, estaba llena de personas por todas partes. La pequeña cumplimentada, estaba durmiendo feliz y tranquilamente cuando la casa era un caos. Adrián hoy estaba en la base junto a Alejandro y los demás porque estaban en inteligencia. De hecho, Sebastián también tendría que estar allá, pero le dieron un permiso excepcional por ser el cumpleaños número uno de Messiel. Después de esos gloriosos momentos que compartimos con la pequeña Messiel, finalmente cada uno empezó a irse a sus respectivas casas. Sin embargo, yo me quedé ayudando a mi hermana a organizar. - Gracias, Caro... Sin ti, no sé que hubiese sido de mi, hoy- dijo realmente agradecida- - No te preocupes, mana- dije sonriendo-Me hizo feliz que la pequeña Messiel estuviese rodeada de tanto amor- dije sin borrar mi sonrisa - - Gracias a el esfuerzo de todos pero principalmente, el tuyo- dijo abrazándome. En ese momento, baja Sebastián - - Listo, los niños ya están dormidos- dijo besando cariñosamente, la mejilla de mi hermana- - Bueno, yo creo que ya es hora de irme... Debo terminar unos asuntos de trabajo- dije sonriendo, San se tocaba la sien mientras Sebastián negaba sonriendo - - Caro, descansa- dijo Sam suspirando- Tienes mil cosas que pensar, por favor, descansa - dijo preocupada, yo asentí. Sebastian me tendió las vitaminas, yo sonreí - - Gracias, cuñado - dije agradecida- - Recuerda tomar una diaria... Te ayudará con el cansancio - dijo sonriendo, yo asentí e hice un saludo militar, obviamente, mal hecho- - Como ordene, doctor- dije con voz de "hombre" ellos rieron. Finalmente me despedí de ellos con un abrazo y me fui a casa... Por cierto, ya no vivo en la casa de mis padres así que tengo mi propia casa- Al llegar, hice lo de siempre... Me bañé y me coloqué la pijama. Después de revisar mis r************* y últimas novedades del laboratorio, finalmente estaba lista para dormir hasta que me llegó un mensaje de Adrián. "Descansa, mi princesa... Te amo y te extraño... Nos vemos mañana" sonreí ante ello y le mandé un mensaje de respuesta... Al fin pude dormir después de un día ajetreado. Al día siguiente y como ya es costumbre, me levanté, me bañé y después de desayunar, fui directo a la computadora... Necesitaba comprobar que realmente los laboratorios estuviesen marchando bien. En ese momento, escucho el timbre de mi casa. No le tomo relevancia porque supongo que es alguna de las chicas, y ellas suben directamente a mi oficina. Estaba tan concentrada que no me di cuenta del momento exacto en el que entró el mayordomo. CUATRO MESES DESPUÉS Al fin, había llegado el día en el que me convertiría en la esposa de Adrián... Estos meses habían sido de locura total, aunque si les soy sincera, dos semanas después de la fiesta de cumpleaños de la pequeña Messiel, había sentido a Adrián extraño, como distante... Frío y hasta cierto punto, enojado. Le intenté preguntar muchas veces pero no obtuve respuesta de su parte así que simplemente, traté de llevar las cosas de la mejor manera... Supongo que fue por algún problema en la base. Aún así, discutimos y le hice saber que yo no debía pagar por las preocupaciones de su trabajo... Eso al parecer, funcionó. Después de ello, el Adrián amoroso y comprensivo, volvió. Bueno, ahora después de cuatro largos meses de preparativos y demás... Al fin estoy a punto de entrar a la iglesia de la mano de mi padre. - Hija... - me miró y yo le miré sonriendo- Te hoy a preguntar lo mismo que le pregunté a tu hermana cuando se casó con Sebastián... - me miró serio- ¿Estás segura de lo que estás por hacer?- la pregunta me sorprendió pero aún así,. sonreí y asentí emocionada- - Padre... Amo a Adrián tan profundamente que asusta... - suspiré - la verdad es que no pensé que me casaría con él y llegué a dudarlo muchas veces, pero Adrián me ha demostrado que siente lo mismo por mí, que me ama y que está dispuesto a formar un hogar conmigo, basados en el amor y el respeto, tal y como nos educaron ustedes a mis hermanos y a mi- dije sonriendo, el asintió y limpió una pequeña lágrima que corría por su mejilla- - Entonces,.si no hay plan de escape, solo puedo desearte que seas inmensamente feliz con el hombre que hoy tomas por esposo, mi niña- tocó mi mejilla- siempre serás mi princesa, así que quiero que sepas que antes de cualquier cosa y circunstancia, puedes contar con nosotros, siempre... - sonrió - o por lo menos, mientras que estemos vivos- dijo mirándome con una sonrisa nostálgica... No pude evitar una pequeña lágrima que limpié inmediatamente - - Te amo, papá - dije abrazándolo... El me devolvió el abrazo- - Y yo a ti, mi pequeña - dijo besando mi frente... Al fin escuchamos la música nupcial de fondo y supimos que era el momento... Las puertas se abrieron y entonces mis ojos se encontraron con los suyos. Estaba en shock, y de la emoción, sus lágrimas empezaron a salir, yo sonreí y el igual... Lógicamente, las limpió casi que instantáneamente - Al llegar a su lado, mi padre tomó mi mano y lo miró. - Adrián... Espero que sepas la importancia que tiene mi hija y el diamante que llevas hoy a tu casa, como tu esposa - dijo nostálgico - te entrego otra parte de mi corazón, te entrego a mi hija en sagrado matrimonio, esperando que hagas honor a esa palabra- dijo serio pero igual de nostálgico. Adrián asintió y le extendió su mano para que mi padre entregara la mía - - Prometo cuidarla, amarla más de lo que ya la amo y hacerla profundamente feliz, señor O'Conner- dijo dándole una sonrisa de tranquilidad a mi padre, el asintió y besó mi frente antes de entregarle mi mano a Adrián - Después de toda la ceremonia, llena de sentimientos mezclados, al fin pudimos irnos a la recepción, ahora siendo la esposa de Adrián. En la recepción - ¿Te sucede algo?- le pregunté a Adrián, pues lo notaba muy pensativo, el me miró y sonrió- - No, mi amor...- dijo suspirando- Estoy muy feliz de que seas mi esposa a partir de hoy- dijo mirándome mientras tocaba mi mejilla- Solo no quiero que nuestra felicidad sea perturbada- dijo sincero, pero con un ápice de preocupación- yo sonreí aunque se me hizo algo extrañas sus palabras- - Aunque no sé la razón por la que lo dices pero no deberías pensar en eso- dije sonriendo- Hoy es nuestra boda y no podemos dejar que nada nos empañe la felicidad- dije segura, el sonrió y besó mis labios- - Te amo, Caro- dijo mirándome con dulzura, yo sonreí- - También te amo, Adrián- dije sinceramente- La recepción fue increíble, bailamos, nos besamos, cantamos y escuchamos las palabras de cada uno, incluyendo mis padres. El padre de Adrián también dijo unas palabras cortas. Así que también hubo lágrimas de felicidad. Al fin después de tanto alboroto, llegó el momento de irnos al hotel y de ahí, tomaríamos un avión rumbo a Italia, en donde tardaríamos una semana. Narrador omnisciente Esa noche y como en muchas otras ocasiones, la luna fue testigo de la pasión entre un hombre y una mujer que se entregaron al amor. Ella pensando en la locura de amar al hombre que en algún momento fue su más grande rival y el pensando en el momento que compartía con la mujer que amó desde el mismo instante en el que sus ojos se encontraron y que ahora se había convertido en su esposa. Ambos, con la alegría que desbordaban sus corazones hinchados de amor por el otro... Aún sin saber lo que les esperaba, sin saber que tendrían que colocar a prueba ese amor que ambos se profesaban.
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