Narra Adrián
- ¿Quien eres?- pregunté intrigado-
- No creo que me conozcas porque no pude ir a la boda de ustedes, pero soy James- dijo serio del otro lado de la línea, eso sí, muy enérgico. Yo estaba totalmente tenso-
- El mejor amigo de mi esposa- dije serio, el afirmó del otro lado-
- Mejor amigo y confidente- dijo haciendo la corrección - ¿Cómo está Carolina y mi bebé?- preguntó suavemente, yo estaba enojado-
- ¿Por qué dice que es su bebé?- pregunté serio-
- Porque es como mi pequeño sobrinito... Carolina es como una hermana para mí, Adrián... No deberías desconfiar de lo que tienes - dijo suspirando-
- No desconfío de ella - dije serio- pero no me gusta que traten tan cariñosamente a mi esposa- dije, el suspiró y susurró un "Dios, son tan ustedes"-
- Pues acostúmbrate amigo... Tu querida y amada esposa, es como mi pequeña hermana así que siempre la voy a llamar así, y tu bebé, también es mi bebé porque es hijo de mi hermanita- dijo serio, no sé la razón pero de alguna forma, esas palabras lograron tranquilizarme de alguna manera, yo suspiré -
- Disculpa, estoy algo ofuscado con la situación - dije mientras miraba a Caro, todavía dormida-
- ¿Cómo están? - preguntó preocupado-
- Carolina está internada... Iba a regresarse a Estados Unidos pero se desmayó - dije mientras la veía respirar lentamente-
- Ella está bajo mucha presión, Adrián... - suspiró - mira, no me gusta meterme en los asuntos de Caro, ni nada por el estilo... Sé que tú tienes tus puntos al igual que ella, pero no la hagas llorar más, por favor... - dijo preocupado, realmente preocupado- No sabes la cantidad de veces que la he escuchado llorar por qué te extraña... Aunque pueda ser dura con las palabras, Carolina realmente te ama y quiere estar contigo... Por favor, que no regrese si no tienen nada definido... No soportaría verla llorar tantas veces más por tu causa- dijo serio, yo asentí como si Alejandro me estuviese regañando-
- Está bien, James... Yo tambien amo a mi esposa, la amo profundamente y sé que superaremos esto... Solo es cuestión de un poco de tiempo- dije suspirando- Gracias por llamar a Carolina y estar pendiente de ella, aún en la distancia - dije sincero. Nos quedamos hablando un poco más y después colgué. Me quedé un rato, acariciando el rostro de Carolina, me acerqué a ella y besé su frente delicadamente- Perdón por todas las veces que te he hecho llorar, mi pequeña princesa - dije mientras cerraba mis ojos y disfrutaba del momento. En ese instante, mi hijo se movió, haciéndose presente- Tu también, hijo... Perdona a papá por no estar contigo desde el primer momento- dije mientras besaba el abdomen de mi esposa- Pero te juro, que desde el primer momento en el que supe que venías en camino, te amé... Te amé y quise estar contigo, pedo por cuestiones del destino, solo nos conocimos meses después - dije con mi mano sobre el vientre de Caro, mi bebé no dejaba de moverse-
- ¿Meses después?- preguntó Carolina, despertándose, yo me coloqué nervioso inmediatamente -
- Estabas despierta- dije mirándole, ella se acomodó y la ayudé para eso, quedamos tan cerca el uno del otro, no podía evitar mirarla -
- Acabas de decir que solo lo conociste meses después - dijo segura, yo agaché la cabeza y apreté mis labios- ¿A qué te refieres con eso, Adrián?- preguntó insegura, yo no dije nada por un instante-
- No tiene caso hablar de eso- dije mirándola - descansa, por favor - dije serio, ella negó y tomó mi brazo justo antes de alejarme. Miré sus ojos y estaban vidriosos -
- Por favor... Necesito saber- dijo con la voz temblorosa, juro que solo quería estrecharla entre mis brazos, me partía el alma verla llorar-
- Carolina...-ella solo me miraba-
- Por favor... - dijo suplicante, yo suspiré y asentí -
- Está bien, aunque no sé si sea bueno que te cuente esto - dije cerrando los ojos y tratando de organizar las ideas. La miré a los ojos-
- Supe de tu embarazo desde muchos meses antes de que vinieras- dije seguro, ella me miraba con sus ojos a punto de soltar las lágrimas - sabía que llevabas s nuestro hijo... Desde el primero momento en el que te empezaste a desmayar, contemplé la posibilidad... Nosotros habíamos estado sin protección muchas veces- ella se sonrojó - así que era muy alta la posibilidad- ella asintió - pero confirmé tu estado, cuando accidentalmente, te escuché hablando con Sam respecto al bebé - dije seguro- No te niego que me impactó saberlo, esperé muchas veces que me llamaras a contarme, o me enviaras un mensaje... Pero eso nunca llegó - dije suspirando-
- ¿Por qué no me reclamaste? ¿Por qué no me dijiste que ya sabías de nuestro hijo?- preguntó llorando-
- ¿Para qué, Carolina? - le miré y ella no dejaba de llorar- ¿Para qué iba a llamarte o a ir a donde ti si no querías ni escuchar mi nombre?- dije tranquilo, ella negaba, tenía su cabeza agachada- No te niego que me dolió esperar tu llegada para que me dijeras esto tan importante, pero te amo, Carolina- ella me miró directamente a los ojos- te amo y respeto tus decisiones así no esté de acuerdo con ellas- ella tomó mi mejilla y yo tomé la de ella- No sabes lo importante que fue para mí saber de la existencia de nuestro hijo, yo estaba destrozado y aunque sigo así, tengo un motivo para sonreír todos los días... Es nuestro hijo, Carolina - junté nuestras frentes- es fruto de este amor tan inmenso - dije besando su frente, ella asintió y me abrazó, yo correspondi a su abrazo y así nos quedamos por y
un tiempo, ella no dejaba de llorar - No llores, Caro... Ya está, ya pasó - ella negaba-
- No sabía cómo decirte- dijo de pronto, yo la miré confundido - No sabía si lo querrías o lo tomaría s bien- yo la miré - por eso no te dije desde el principio, no sabía cómo decirte que íbamos a ser papás - dijo mientras trataba de calmarse, yo tomé su mentón -
- Carolina...- ella me miraba y aún corrían las lágrimas por su mejilla- Nunca rechazaría algo que viniese de ti - dije mirándola, ella estaba roja - es nuestro hijo... Por supuesto que no te iba a dejar sola, jamás... Eres mi esposa Carolina, y a pesar de lo que haya pasado, nunca iba a molestarme por esta vida- dije tocando su abdomen- desde siempre, te dije que solo te veía a ti, como la madre de mis futuros hijos... No sabes todo lo que me emocionó la idea de saber que nuestro hijo venía formándose en tu vientre... Cada vez que pasaba por un almacén de bebés, no podía evitar entrar y comprarle algo para mandarlo en una caja individual, con una tarjeta que expresará todo mi amor, ya que no podía estar con ustedes, ni escribirles con mi puño y letra para que tú no te enteraras- dije mirándola, ella lloraba sin parar, de un momento a otro, se levantó y se lanzó sobre mí, llorando aún -
- Por favor, perdóname, Adrián... Nunca quise alejarte de nuestro hijo- dijo sincera, yo le devolví el abrazo y besé de hombro-
- No te preocupes, Caro... Yo sé que no fue tu intención hacerlo- dije acariciando su cabello mientras ella se recostaba sobre mi pecho -
- No sabes cuántas noches necesité de tus abrazos, te extrañé demasiado, Adrián... Se me hacía extraño que mi hermana enviara cosas tan paternales pero supuse que había sido Sebastián que los había comprado y no había podido evitar su lado paternal- dijo sincera, escondiendo su rostro en mi pecho, yo sonreí y la abracé un poco más- no sabes las veces que lloré , imaginando este momento, las veces en las que imaginé que tú habías enviado esas tarjetas, las veces que te imaginé diciéndole a nuestro hijo que lo amabas- dijo llorando, yo no decía nada, solo la dejaba desahogarse, de pronto se separó un poco, me miró y habló firmemente- Te amo - dijo mirando mis ojos, yo tomé su mejilla-
- Yo también los necesitaba a ustedes, mi amor - dije sincero- necesitaba tenerlos cerca, saber que podía protegerlos pero hacía mejor, si los mantenía lejos de mí - dije con mis ojos vidriosos- Nuestra situación es complicada, Caro... Pero eso no hace que deje de amarte como te amo... - dije acariciando su mejilla con mi pulgar- Te amo con locura y amo a nuestro bebé -