Mi venganza

1570 Words
Esa noche me despedí de Maddy y le juré que volvería por ella algún día. Como era su costumbre el Alacrán me coloco una bolsa en la cabeza al trasladarme en una de sus camionetas; sin embargo, lograba ver algunos edificio de la ciudad. Me percataba de que me encontraba muy lejos del que fue mi hogar. Era la primera vez en cinco años que veía la luz del sol o en ese caso los rayos de la luna. Me encontraba en una camioneta distinta a la suya porque de lo contrario sería capaz de apuñalarlo allí mismo. Debía ser paciente, muy paciente. Era consciente de que sería mi última noche con vida porque si lo asesinaba sus hombres me atacarían a mí. Espere pacientemente hasta que la camioneta se detuvo al transcurrir dos horas. Seguía fingiendo que no lograba ver nada y dos de sus hombres me guiaron hacia la sala de la propiedad. En ese instante él me quito la bolsa y pude ver su rostro. No era el mismo lugar de hace cinco años. Era completamente diferente. — Espera aquí, alguien desea conocerte. —¿Quién? .... Me venderás con otra persona, pedazo de hijo de puta... Me deje guiar por un impulso y aprovechando que él se encontraba a centímetros de mí tome el vidrio que estaba oculto en mi bolsillo trasero, lo empuñe y me abalance sobre él. El Alacrán fue más rápido y me sostuvo de los brazos, me lanzo al suelo, tomo mi muñeca y la apretó con fuerza logrando que sangré. —A pesar de los años sigues siendo la misma estúpida — Grita molesto — No ha nacido la persona que pueda herirme y viva para contarlo. Trague grueso cuando él me apunto en la frente con su propia arma. —Si no te necesitará para mis planes ya estarías tres metros bajo tierra. Me reincorpore cuando él se alejo de mí. Sus hombres me miraban de una manera muy extraña era como si nadie se hubiera atrevido antes a enfrentar a aquel sujeto, pero yo no me dejaría amedrentar por él. —¡Entonces hazlo, mátame! ¡No tienes una idea lo feliz que seré cuando Ian por fin logré atraparte!.. Porque él ni los Achagarray se quedaran tranquilos con mi muerte, te lo aseguro. Él reía fuerte como si hubiera contado el mejor de los chistes y le pidió a sus hombres que se marcharan. Ellos duraron pero asintieron. — Ese niño bonito ni siquiera si llegara a ser gobernador ni presidente podría atraparme y en cuanto a ti, no le importas y nunca le importaras. Deberías culminar con tu absurda obsesión con él. No podía creer que él supiera de mis sentimientos hacía Ian. No era posible que él supiera porque yo a la única persona que le había dicho era Maddy y ella nunca me traicionaría. —Ese niño bonito se caso y no le importo en lo absoluto tu desaparición. Debí contener mis lágrimas en ese instante porque no deseaba demostrarle que me estaban afectando sus palabras. — ¿Que pasa? ¿Te comieron la lengua los ratones?.— Inquirió en un tono burlón No tenía idea que esa era la primera de muchas veces en las cuales él se burlaría de mí. Me encontraba adentrada en mis pensamientos y no note cuando él se acerco demasiado a mí y me tomo de la cintura. — Podrías vengarte de ese idiota y de todas esas personas. Hace cinco años ví una rabia que nunca había visto en tu mirada. Era evidente que él deseaba usarme para obtener su venganza. Todos los años en el prostíbulo había pensado que el Alacrán solo deseaba obtener dinero al secuestrar a Ámbar, pero evidente que había algo más allí. —¿Que te hizo Eugenio?— Inqueri ; sin embargo, él no respondió nada. De repente un tercera persona entro en la habitación. Era un hombre que se veia mayor, no era anciano, pero si parecía de cincuenta o sesenta años. Él me miraba de una forma muy extraña y se acercó a mí con lentitud. —No temas Aurora — Me pidió en un tono suave centrando sus ojos cafés en mí. —¿Quién es usted?— Cuestione confusa —Eso no tiene importancia, puedes llamarme "Búho"... Soy quién se oculta tras las sombras y observa absolutamente todo permaneciendo desapercibido. No importa quién soy yo sino quién eres tú. Subí mis manos hacia mi rostro limpiando el sudor frío que emanaba de mi frente y lance un suspiro. No entendía absolutamente nada. — ¿Quién soy yo?— Indagué incrédula Él centro su mirada en el Alacrán y este rodeo los ojos, pero no tardo en alejarse. —Supongo que has escuchado sobre la historia de la familia Arismendi. Asentí con la cabeza porque me resulta conocido aquel apellido. — Eran socios del señor Eugenio. —Gustavo Arismendi era uno de los mejores amigos de Eugenio. Se conocían desde niños, compartían absolutamente todo y eran muy unidos. Gustavo adoraba a su amigo y lo consideraba su hermano por eso no se percato de que le tendía una trampa. —¿Como una trampa?— Inqueri confusa — Eugenio estaba vinculado al narcotráfico. Traficaba en la compañía que ambos habían iniciado y cuando Gustavo se percato se enfado demasiado. Él tenía una mujer y un bebé, no deseaba vincularse con delincuentes, quería un futuro digno para ti y tu madre. No deseaba machar su apellido y entonces cometió un error, lo enfrento. —¡No puede ser! ¡Ellos no pueden ser mis!.. —Si ellos fueron tus padres — confirmó — Eugenio los envió a asesinar con unos sicarios fingiendo un asalto. Ante la ley quién traficaba en la empresa era tu padre y los asesinaron por un ajuste de cuentas. Miles de lágrimas resbalaron sobre mis mejillas. Siempre había pensado que mis padres nunca me quisieron, pero no me imaginaba que ellos estuvieran muertos. Los mataron, los arrebataron de mi lado de la forma más cruel. —¿Como murieron?.— Pregunté entre lágrimas — Es mejor que no te enteres. Me deje caer al suelo y cubrí mi rostro con mis manos. No podía creer lo que había ocurrido, nunca pude conocer a mis padres, estaba completamente sola y eso era culpa de ese hombre. El Búho me ayudo a levantarme y llevo sus manos hacia mis mejillas deteniendo mis lágrimas. —Eso no es todo, Aurora, siéntate por favor. Tome asiento en el sofá e intente tranquilizarme como pude. —Hay una razón por la cual tú estás con vida. Tú eres la única hija de Gustavo y él estipuló que cuando cumplas la mayoría de edad podrías acceder a su fortuna. Una parte de las empresas te pertenece. No podía confiar al 100% en el Búho porque no tenía sentido que si yo representaba un peligro para Eugenio él me dejará con vida. Tenía el presentimiento de que me estaba ocultando una parte de la historia y además como era posible que él conociera toda la historia. —¿Cómo conociste a mis padres? ¿Quién eres tú?.— Lo ataque con preguntas —Si no quieres creerme puedes investigar por tu cuenta. Solamente basta con mirar a Monserrat para percatarse del parecido entre ustedes y tienes la mirada de Gustavo. Tus abuelos estarían felices al verte. No podía creer lo que escuchaba yo siempre había anhelado el valor de una familia y era cierto tenía una familia que me amaba. No estaba sola en el mundo como Eugenio me había hecho creer. Necesitaba encontrarlos, necesitaba sentir amor y protección como nunca antes había sentido. Todo lo que había soñado en mi vida era que me quisieran y por mucho tiempo había creído que había algo malo en mí que ahuyentaba a las personas, que yo no merecía amor, pero si tenia una familia y necesitaba encontrarlos. —Tengo abuelos— Inqueri dibujando una sonrisa en mi rostro —Ahora tienes dos opciones Aurora. Reclamar tu herencia e iniciar una vida muy lejos o quedarte y ayudarme a vengarme de ese asesino. Te advierto que si te marchas no podré protégerte cómo lo he hecho estos años. —No entiendo —Yo le pedí al Alacrán que proteja estos años por ello te encerró en ese prostíbulo. —¿Entonces el Secuestro de Ámbar fue una mentira? —El muchacho es muy impulsivo. Él actuó por cuenta propia e intento secuestrar a Ámbar, pero únicamente logró alertar a Eugenio. —¿Quién es el Alacrán? ¿Cuál es su nombre y por que odia a los Achagarray? ¿Y por qué tú deseas vengarte?.. Necesito respuestas, necesito confiar en ti. —A su tiempo lo sabrás. Solo debes saber que necesito protegerlo, él es lo único que tengo y si revelo su identidad correría peligro como tú. Aurora si decides irte prometo ayudarte a recuperar lo que te corresponde, pero si decides quedarte deberás hacer todo lo que yo te ordene.— Me aclara Tenía más dudas que certezas; sin embargo, tenía claro que deseaba vengar a mis padres y acabar con cada uno de los Achagarray como ellos acabaron conmigo. Tal vez fue una mala decisión, pero decidí quedarme. No tenía idea que estaba marcando mi destino y las consecuencias serían fatales, pero ya había tomado mi decisión y no había marcha atrás.
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