El plan del Alacrán

1530 Words
Deseaba iniciar cuanto antes mi anhelada venganza, pero mi ahora jefe insistió en qué aún no estaba lista y debía prepararme para enfrentar a mis enemigos. Me entrego varias carpetas con información sobre Eugenio y lo que ha hecho los últimos años y me he dedicado a leerlas. Era increíble todo el daño que han causado él y el padre de Elena. Habían arruinado a familias completas. Ordenando sus asesinatos como lo hicieron con mis padres y limpiando absolutamente todo para que ellos no quedarán involucrados. El padre de ella también estaba involucrado en el negocio. Ambos crearon su propia sustancia y estaban aliados con los narcos para distribuir; por supuesto, no deseaban que sus nombres se vean manchados. Habían ordenado el asesinato de varias personas, habían secuestrado, traficado tanto sustancias como armas o personas. Me horrorizaba al leer la información que me había entregado el Búho. Me preguntaba quién sería él dentro de todas estas víctimas. También me preguntaba que daño le había ocasionado Eugenio al Alacrán para que él decidiera convertirse en un delincuente igual o peor a él para destruirlo. Él era todo un misterio para mí y me intrigaba. -¿Ya te cansaste de leer, ratón?- Me pregunto mientras me dirigió una mirada Me encontraba leyendo sentada en una mesa al lado del jardín y a él se le había ocurrido meterse a nadar en la piscina precisamente en frente de mí. Debía admitir que tenía un cuerpo envidiable, era evidente que pasaba varias horas ejercitándose. Sin embargo, más que su cuerpo, lo que llamaba mi atención eran sus músculos y su espalda porque tenía marcas allí. Era evidente que había sido golpeado y me temía que eso había ocurrido hace mucho tiempo, en su niñez tal vez. -No me digas, Ratón- Rodee los ojos por milésima vez -Es lo que eres, un ratón asustado. No tienes la más mínima idea de lo que estás haciendo - Replica él saliendo de la piscina y acercándose a mí, podía percibir cómo las gotas de agua caían a través de su cuerpo. Me obligue a mí misma a subir la mirada y mirar sus ojos no su cuerpo. -¡No me molesta que mires ni que toques, Ratón!- Ríe arrogante -No me llames de ese modo. Solo te soporto porque el Búho parece confiar en ti y eres parte de mi plan, pero no somos amigos ni mucho menos. - Le aclaro -Por supuesto que no somos amigos y no te confundas quién es parte de mi plan eres tú. Reitero si estás viva es porque así me conviene, pero en el momento que me dejes de ser útil yo mismo te acabaré - Me amenaza -¡Ya veremos quién acaba a quien!- Espete - Ahora vistete que no tengo todo el día. Tu jefe me informo que debías enseñarme a manejar armas y a defenderme. - Por supuesto que sí, no quiero que te destrocen antes de tiempo. Quiero tener el placer de acabarte yo mismo. -¡Ya veremos quién acaba a quién, imbécil!- Exclame - Debo seguir llamándote Alacrán o tienes algún nombre. -Nadie conoce mi nombre, cariño y nadie lo hará. Tal vez en mi lecho de muerte o en la cama te lo revele algún día. Reí con fuerza porque por supuesto nunca permitiría que ese animal me tocara. No tenía idea que sus palabras eran profetas. Subí a mi habitación para cambiarme de ropa. No tenía queja ninguna hacia el Búho porque me había dado todo lo que yo necesitaba. Mi habitación era enorme, repleta de lujos y comodidades, como nunca había tenido. Tenía un closet repleto de ropa aunque muy reveladora para mi gusto, me preguntaba quién había escogido ropa tan corta para mí. Escogí un top color blanco y un short en tono rosa. Debía estar cómoda para entrenar. Recogí mi cabello en un chongo y camine hacia el gimnasio en el que estaba él. Mi primera lección era de defensa personal. No olvidaba que las veces que me había enfrentado al Alacrán él me había derrotado con facilidad. -Bien no contamos con demasiado tiempo por lo cual te enseñare unas técnicas básicas de defensa. - Anuncia -Eres demasiado débil para cualquier oponente al cual desees enfrentarte.... -¿Me estás llamando débil ?- Cuestione indignada -Por supuesto que sí. Debes conocer tus debilidades y fortalezas.- Expresa con seriedad. Era la primera vez que me hablaba así de serío. Se tomaba enserio el asunto de la seguridad porque si yo moría se acababa su plan. Además debía admitir que él sabía como pelear. En el bar era increíble la forma en la cual domino a aquel hombre que me intento violar. Primeramente me pidió que lo atacará y por supuesto me derribo con facilidad sin dejar de reír. Luego me enseño como manejar mi cuerpo. En que parte pegarle a un hombre y no solo en la entrepierna. También de que manera usar el cuerpo de mi oponente en su contra. Entrenamos aproximadamente dos horas todos los días durante una semana. También charlaba con el Buho sobre nuestros futuros planes y la manera en la cual regresaría a la vida de los Achagarray. Debía admitir que la convivencia con ellos no era tan mala como pensaba en un inicio. -Mañana iniciará nuestro plan - Anuncia el Alacrán-El Buho se marcho, cariño por lo cual pasarás conmigo tu última noche Rodee los ojos - Antes muerta que contigo - ¿Recuerdas lo que debes decir Aurora?- Inquiere Asentí con la cabeza- He memorizado la historia, pero Ian no es ningún ingenuo ni mucho menos Eugenio. -Ya me encargue de eso.- Afirma -Quiero pedirte algo. En el prostíbulo tenía una amiga y yo le juré volver por ella. -¿Quieres que compre a Madeline?- Inquiere Me resulta horrible la palabra comprar a una persona, pero era la única manera de liberarla. También me resultaba extraño que el Alacrán supiera el nombre de mi mejor amiga, tal vez él me estuvo vigilando el tiempo que estuve allí. Ese hombre era sumamente raro, no se me haría nada raro que él me haya espiado, pero no creía tener tanta importancia como para que se tome el trabajo de vigilarme. Además no tendría ningún sentido. -Si quiero que la compres y que saques a su hermanito del internado en el que está recluido. Su madre murio hace algunos años y su padre la vendio a ella y a el pequeño lo interno, quiero que los ayudes por favor. Él reía fuerte lo cual aumentaba mi rabia. - Cariño yo no soy beneficencia. No me encargaré de tu amiga y un mocoso llorón mientras tú te metes en la cama de Ian Achagarray. Reí por dentro debido a que el Alacrán había tomado una actitud severa desde que el Búho nos había informado que es lo que yo debía hacer. Embaucar a Ian y meterme en esa familia a como de lugar. Nunca había contemplado la idea de coquetearle a Ian para entrar en esa familia. Estaba muy anonadada a causa del giro que había tomado mi vida, todo mi entorno parecía una auténtica película, una siniestra película de terror. Mi corazón se estremecía al pensar que lo volvería a ver después de tantos años. Me preguntaba si en mi corazón seguía albergando sentimientos hacía él. Ian era el único hombre que había amado en mi vida, mi primer amor y el primer amor siempre queda tatuado en el corazón. Sin embargo, ahora las circunstancias habían cambiado porque él ya no era el amor de mi vida sino el hijo del asesino de mis padres y a quién también debía destruir. Por más que lo deseara no podía odiar a Ian porque lo conocía y sabía que él no era como su padre, no era un asesino ni mucho menos un delincuente y no era culpable de la muerte de mis padres, pero ya no podía verlo con amor ni imaginarme un futuro a su lado. ¿Quién podría amar al asesino de sus padres? No me imaginaba teniendo dos hijos y diciéndoles "Mis amores su abuelo paterno asesinó a sus abuelos maternos". Sonaba muy perturbador y sería traumante. Evidentemente, Ian y yo nunca habíamos destinado a estar juntos. Mi amor hacia él estaba completamente destinado al fracaso. A decir verdad, ese romance únicamente habitaba en mi imaginación porque él nunca me había correspondido. -Vere que puedo hacer por tu amiga, pero no te prometo nada.- Él me entrega un celular - Este celular no puede ser intervenido. Usalo únicamente para comunicarte conmigo. -Pero el Búho no me dijo nada de un celular.- Exprese desconcertada -Informarme todo lo que hagas con Ian... -Lo que haga con respecto a nuestro plan - Lo corregí -Lo que sea, Aurora si me percato de que arruinas nuestro plan por tu absurdo enamoramiento yo mismo te acabaré. Estaré muy cerca de ti y me verás más pronto de lo que te imaginas - Sentencia antes de alejarse No comprendía la actitud que tenía el Alacrán; sin embargo, no me importaba. Yo tenía claro que no regresaba a enamorarme sino a acabar con cada uno de ellos.
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