Capitulo 17

1308 Words
La Sala de Interrogatorio por Videollamada Mel El "Precedente Soré-Powell" había sido establecido. Ahora venía la etapa más peligrosa: el escrutinio del jurado. No el judicial, sino el de mi círculo íntimo. Sabía que no podía mantener en secreto mi transición de la Grinch glacial de la biblioteca a la chica con un tarro de mermelada de limón dulce en su refrigerador. Me senté en mi escritorio, con la laptop abierta para la videollamada grupal. En la pantalla, las caras de las mujeres más importantes de mi vida se encendieron: Hanny, Cony, Alma y Val, todas en Nueva York y cada una en su respectivo caos. Hanny, mi mejor amiga, mi alma gemela, la que debería haber sido mi cuñada, estaba en su habitación, llevaba puesta una camiseta de la Academia de Policía, tan divina y hermosa como siempre. Su ceño estaba fruncido, su mirada era la de un oficial de asuntos internos. A su lado, Cony, mi otra mejor amiga, con su habitual compostura de guardaespaldas de Scott & Associates, me miraba con una calma calculada y fría que ni él mejor calentador podría derretir. —Muy bien, Mel Teresa del perpetuo cosorro. Es hora del interrogatorio —dijo Hanny, usando todos los apodos que se le podían ocurrir, mientras se acomodaba en su silla—. Esto es de vital importancia para la seguridad de nuestra vida o mejor dicho de la tuya. —Hanny, por favor. No estoy siendo interrogada en una sala de la delegación—mascullé. —Cállate. vamos a soltar la lengua de a poco, queremos la verdad y nada más que la verdad —intentó ser solemne, pero solo era un intento, veía a mis hermanas como se cubrían la boca para que no viera que se estaban riendo—La última vez que te vimos, estabas planeando cómo mandar al precioso de Adrien al mismísimo infierno. La siguiente noticia que tenemos es que bailaste con él en el Baile de Invierno y que te besó. ¿Cuál es el cambio de actitud? Necesito un que me hagas una línea de tiempo clara de los eventos y sin omisiones, "amiguita". Cony, la voz de la razón, intervino con calma. —Melanie, solo queremos entender la amenaza. Hablaste de él como una distracción. Ahora es... ¿Una amenaza? ¿Un socio? ¿Un sacarte el gustito? —No es una amenaza, no me estoy sacando el gusto como intentas hacerlo parecer, es más bien un acuerdo de exclusividad entre ambos —dije, sintiéndome estúpida al usar terminología legal para mi nueva vida amorosa—. Y la línea de tiempo es: Discusión académica -> Baile de Invierno -> Coartada de padres -> Un beso —hice una pausa— -> Primera Cita Oficial. Alma y Val gritaron al mismo tiempo. —¡UN BESO! —chilló Alma. —¿Qué no me escuchaste preguntárselo? —Perdona, pequeña Sherlock embaraza, es que tenía que expresar mi emoción al saber del primer beso de mi hermana. Estaba a punto de decir que en realidad era el segundo, Pero Val nos interrumpió. —¡LO SABÍA! ¡ESE TRAJE LE QUEDABA PELIGROSAMENTE BIEN! —exclamó más alegría de lo normal. Espera...¿Cómo sabía cómo iba vestido? —Cálmense, ambas. No estamos aquí por el chisme, estamos por la evaluación de riesgo de nuestra pequeña Mel y su entorno enemigo ¿desde cuándo tenemos una novela de enemys to lovers? —dijo Hanny, golpeando la mesa como si tuviera un mazo—. Cony, ¿puedes verificar si tiene una ficha policial limpia? —preguntó y a mí se me cayó la cara de la vergüenza. —¡¿Qué?! — logré articular, pero Cony levantó una mano, deteniéndola. —Ya busqué. No tiene antecedentes. Es un novato estrella de hockey, reputación limpia y el mejor amigo de Cam. Pero estoy más preocupada por el perfil de seguridad —me miró fijamente a través de la pantalla—. Mel, explícale a Hanny y a tus hermanas cómo ese muchacho garantiza que su intención es genuina y no busca aprovecharse de la hija del socio principal de Scott & Asociados. En ese momento quería matarlas a las dos ¿investigarlo? ¿Cómo iba a garantizar? Me recliné en mi silla. El escepticismo de Cony era justificado, dado el mundo en el que vivíamos, pero era Adrien Powell, el chico que se crío bajo nuestro techo y que conocían desde que eran niños. —Cony, no seas así, lo conoces de toda la vida, jugó con nosotras, fue parte de todas nuestras locuras. Es cierto que él me veía como una rival, no como la hija de alguien, para él mis papás son sus tíos. Su intención, y lo admitió, era molestarme para conseguir mi atención. No sabía por qué lo justificaba de manera vehemente, pero es que ¡Era Adrien! —¡Comportamiento depredador! ¡Alarma de stalker! —dijo Cony, tomando notas en un cuaderno. —¡No es un stalker! —grité—. Es... es un rival digno. La única manera de que yo interactuara con un chico era si me desafiaban. Él entendió mi dinámica y la usó para acercarse. Es una táctica manipuladora, sí, pero habla de su eficiencia y capacidad de análisis. Alma asintió lentamente. Ella realmente lo apreciaba ¿no? —Una coartada de alta complejidad para lograr un objetivo emocional. Interesante. Pero, ¿está dispuesto a seguir las reglas que tú impones? —Establecimos límites claros en nuestra primera cita —dije, sintiendo la necesidad de sonar profesional frente a estas cuatro locas que usaban su interrogatorio como si estuviera frente a la corte de San Miguel. —¿Cuáles son las reglas? —preguntó Alma, con los ojos brillando. —Regla uno: El tiempo de estudio es solo para estudiar. No toques, no coquetees. Regla dos: Si estamos fuera del campus, necesito aviso previo antes de cualquier contacto físico. Regla tres: Exclusividad. Hanny se echó a reír, una carcajada fuerte. —¡¿Aviso previo?! ¡Melanie, estás saliendo con un chico, no firmando un acuerdo de no divulgación! —Es mi manera, Hanny. Es mi manera de... de sentirme cómoda. Y él lo aceptó. Val, que había estado extrañamente callada, habló con una sonrisa suave. —Mel, mira esto. Adrien no te está forzando a ser alguien que no eres. Está aceptando tu forma de ser. Se está adaptando a lo loca que eres. Eso es una señal, hermanita. —Y —dijo Alma con picardía—, ¿la mermelada de limón es de él? —¡S-sí! —tartamudeé, recordando el tarro en mi refrigerador,, pero ¿cómo sabía de la mermelada? —¡Ay, Mel! Eso es adorable. Es su ofrenda de paz al "limón agrio que eres" —me respondió con esos ojos soñadores que desarmaban a cualquiera, incluso a mí. Cony suspiró, recogiendo su "evidencia". —Bien. Por ahora, el sospechoso Powell queda en libertad condicional. Pero que sepa que tiene a una cadete de policía y a una guardaespaldas profesional monitoreando cada uno de sus movimientos. Si te da un solo dolor de cabeza legal, lo pondré bajo la mira. ¿Entendido? —Entendido —dije, sintiendo un alivio que no esperaba. Hanny me dio una última mirada de seguridad, pero me atacó a mansalva. —Solo una cosa más, Mi querida Grinch. ¿El beso... fue bueno? Me sonrojé. Sentí el calor subir por mi cuello. —No está en el informe —dije, evadiendo la pregunta con una sonrisa. —¡Veredicto: Culpable de no querer compartir! —gritaron todas. Apagué la videollamada sintiéndome expuesta, pero también con una extraña sensación de protección. Tenía un "equipo legal" detrás de mí, y ahora, un chico que estaba dispuesto a vivir bajo mis reglas. Un precedente peligroso, pero prometedor.
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