Para distraerme me enfocaba en nuevas recetas, trataba desesperadamente de mantener los pensamientos que tenían algo que ver con el tema del club a raya, me obligaba a pensar en Roger como mi príncipe azul, mi esposo perfecto, mi novio ideal… el problema era que era un novio ideal prácticamente ausente y que cuando aparecía era para hablar de él y de sus logros o de su madre y su enfermedad, nosotros, nuestro futuro y nuestros planes simplemente parecían no existir, yo misma parecía no existir para él, nuestra relación se limitó a visitas esporádicas que no duraban más que un abrir y cerrar de ojos, o por lo menos así las sentía yo que me pasaba todo el tiempo tratando de imaginarlo con uno de esos artefactos que vi en el club haciendo lo mismo que hacían las “personas de arriba” que vi es

