Llego a mi departamento y después de llorar como Magdalena por horas, me quedo dormida y solo despierto para comer algo, y volver a dormir. Al siguiente día, despierto con los ojos hinchados y un terrible dolor de cabeza, por lo que coloco unas compresas sobre mis ojos y tomo una pastilla para poder ir a trabajar como si nada hubiese sucedido entre Dante y yo. Busco algo de ropa, pero como toda me queda un poco justa, lanzo varias prendas al piso, molesta porque ahora no me siento cómoda con nada. —¡Maldita sea!, aparte de no poder tener hijos, ahora estoy pasada de peso —mascullo tomando una blusa un poco más suelta junto con un pantalón ancho, el cual logra disimular mi aumento de peso. En cuanto llego al hotel me apresuro a subir al ascensor, pero justo cuando las puertas están por c

