—Pensé que Antonella estaba con ustedes —nos acusa con la voz ronca. —¡Oh, no! La señorita Antonella no debe de tardar en llegar, fue a los sanitarios—responde Aaron con una sonrisa, ante lo cual Dante lo observa con la ceja arqueada y es ahora cuando me arrepiento de haber venido con él. —¿C-continuamos? —inquiero en un intento por terminar con este ambiente tenso que se ha generado con la llegada de Dante. —Sí, claro… —Creo que no será posible —responde Dante con una sonrisa—. La señorita Carter ya nos está esperando para firmar los contratos. Llego cuando estaba por salir y yo me ofrecí para comunicárselos. —E-en ese caso vamos —balbuceo. —Pediré que alguien le avise a la señorita Antonella donde nos encontramos —comenta Aaron. Después de algunos minutos llegamos a su sala de jun

