Clarisse —No es buena idea que vayas —musita con el ceño fruncido. —Y tampoco es buena idea ocultarme las cosas —rebato con frialdad. Dante se acerca a mí y se pone en cuclillas, tomando mi mano entre las suyas. —Sé que no actúe de la forma correcta, pero también ponte en mi lugar. Temo que ese desgraciado te diga algo que te lastimé como la última vez y, que tú y la bebé corran peligro —musita dejando un pequeño beso en mi mano. —Lo entiendo, créeme que lo entiendo; pero soy yo quien debe de decidir por mí, no ustedes. Y como te lo dije hace un instante quiero verlo. —En tu estado no es conveniente —insiste en un intento por hacerme cambiar de opinión. —Es fácil de solucionar —tomo mi móvil y le llamo a Dorian, quién responde después de unos cuantos timbrazos. —¡Hola Clarisse! —s

