Las puertas se abren y sin dejar de sostenerme del trasero salimos, damos unos cuantos pasos hasta llegar a una pequeña puerta la cual abre, escucho como avienta algo y comienza a besarme con la misma desesperación que lo beso yo. Mis manos comienzan a quitar su ropa, al igual que las suyas hacen lo propio con la mía, siento como chocamos con algo duro, pero estoy tan excitada que le restó importancia y no es hasta que mi espalda cae sobre algo blando, que me doy cuenta de que hemos llegado hasta su habitación, termina de retirar mi vestido dejándome solo en ropa interior y me observa tan fijamente que por un instinto cubro mi cuerpo con mis manos, sintiéndome juzgada al instante y cortando de cierta forma ese deseo de volver a ser suya. —Déjame apreciarte un momento así —comenta separan

