Al día siguiente, cuando despierto, me estiro en la cama y aunque pensé que encontraría a Dante a mi lado, me doy cuenta de que me encuentro sola, por lo que deduzco que él también huyó mientras dormía. Me encojo de hombros y sin enredarme la sábana me encamino al baño, totalmente desnuda para tomar una ducha, algo que en verdad me hace falta después de todo el sexo que tuve con Dante durante el resto de la noche. —¡¿Qué haces aquí?! —chillo en cuanto abro la puerta y veo a Dante tomando una ducha. —¿No es obvio? Tomando una merecida ducha para nuestro siguiente round —murmura con una enorme sonrisa. —Pensé que… —¿Qué había huido igual que tú? —inquiere haciéndome una seña para que me acerque hasta donde se encuentra—. No soy como tú Clarisse, yo si me voy tengo la decencia de despedir

