Antonella Me giro un poco en la cama y aunque me gustaría seguir durmiendo me es imposible cuando un pequeño cuerpecito comienza a gatear por ella hasta quedar a mi lado. —¡¡Anto!! ¡¡Mira, es lo que quería!! —exclama Esmeray bastante emocionada. Con mucho pesar abro los ojos y después de frotarlos un poco, enfoco a la pequeña que me mira con una enorme sonrisa. —¿Qué es lo que querías corazón? —inquiero con la voz rasposa. —Estas muñecas de Elsa y Ana —responde, saltando un poco en la cama—. ¿Verdad que son bonitas? —Sí, corazón. Son muy hermosas —acaricio su mejilla, ante lo cual Esmeray vuelve a sonreír. —¿Sabes qué es lo mejor de todo? —No, ¿qué? —Santa se tomó casi toda la leche y se comió todas las galletas —casi al instante frunce su ceño y guarda silencio haciendo un pequeñ

