Antonella Me quedo sentada sin saber qué hacer ahora que Esmeray nos descubrió a su padre y a mí. Observo la puerta y cuando estoy por levantarme de la cama, Dorian me jala hasta obligarme a permanecer acostada a su lado. —No, Dorian —intento apartarme de él, pero toma mi rostro entre sus manos y comienza a besarme. —A Esmeray no le molesta. —Pero aun así, podría entrar en cualquier momento y vernos… No termino de decir mi frase cuando la puerta se vuelve a abrir y escuchamos la vocecita de Esmeray. —¿Ya ven como si están haciendo bebés? —al instante Dorian se aparta de mí y empieza a reñir a su hija. —¿Qué te he dicho de entrar sin tocar la puerta? —Quiero acostarme con ustedes —grita ignorando los reproches de su padre y saltando a la cama, donde se acomoda entre nosotros, sosten

