ERA UNA CHICA INSEGURA, lastimada, y herida por el mismo hombre con el que pretendía volver, quizás, una analogía perfecta sería la de la mujer golpeada, que vuelve con el mismo hombre. Yo era una persona “masoquista”, por así decirlo. Estaba enamorada, y quería volver con el mismo hombre que me había lastimado de una manera fuerte sentimentalmente, pero que mi amor por él traspasaba esa barrera del “dolor” que me había causado. Habían vuelto hacia mí las ilusiones, y en esas vacaciones nuestras asperezas se habían limado. No hubo más sobresaltos en aquellos meses en que estaba de ocio en mi casa. Pronto llegó el mes en que tenía que volver a Buenos Aires, y yo estaba entusiasmada, loca y ansiosa por volver a Sebastián. Creo que nunca antes había deseado tanto ir a ciudad Capital como lo d

