LOS DÍAS PASARON, Y Cristina, Tobías y su amigo, habíamos quedado en hacer cena juntos el domingo próximo. Haríamos panquecas. Cada quien podría cierto ingrediente, y cenaríamos juntos. Eso nos daría la oportunidad de conocernos mejor, y sobre todo yo, que necesitaba nuevos amigos, y nuevas personas para conocer. Cristina era una exuberante mujer, de esas que se llevan las miradas de los hombres por la calle, de grandes senos, y elegantes piernas. Su cara incitaba a muchas cosas, y no precisamente cosas buenas. El amigo de Tobías la desnudaba con la mirada, se notaba que estaba loco por Cristina, y yo me hacía la loca, pero supongo que Cristina se daría cuenta. Tobías, era un poco más cauteloso, y no mostraba atracción por ninguna de las dos, aunque con el tiempo se notaría increíblemente

