Buenos Aires, 02 de noviembre del 2014.” Aquella carta sí que fue una sorpresa para mí, porque, aunque Tobías nunca fue más que un amigo, si logró cautivarme e incluso robarme hasta sueños. Había perdido ese compañero fiel que tenía para conversar diariamente, o esa persona que lograba entender mis sueños, y mis ambiciones; el que me hacía olvidar de mis penas o de Sebastián. –––––––– * * * * TRAS ESA LECTURA, MUCHAS cosas en mí causaron conmoción, pero del punto álgido de la tristeza, sino más bien como una melancolía fastidiosa que hacía eco en aquel corazón resquebrajado herido de dudas y amor. Había partido Tobías a la lejanía, y yo me quedaría ahí, a la espera de nuevas mejoras circunstanciales en mi vida, quizás como un complemento de los vacíos constante que me provocaba la rupt

