De repente, aparta un mechón rebelde de mi cabello que se ha escapado de mi coleta, mis manos se detienen y le observo de soslayo, comenzando a sentir cómo mi corazón late con fuerza. ─Mientras tú finjas que no me odias, haré todo lo que me pidas, Bella ─manifiesta, abro mis ojos, vislumbrando el azul de sus ojos. ─No tengo que fingir ─expreso, sin tapujos. ─¿No me odias? ─Inquiere, desconcertado. Remojo mis labios, suspirando y niego con mi cabeza. La bestia, sonríe, posando sus manos en mi cadera de manera inesperada, mi respiración se acelera y él me atrae a su cuerpo─. Bella, me estoy…aguantando, pero quiero besarte…tus labios se han vuelto la droga y estoy en abstinencia por tu inocencia sin corromper ─espeta de repente. Acercándose a mis labios para sentir el aliento caliente d

