Insensible Liberación

1095 Words
El calabozo de los Nighter era un lugar oscuro, húmedo y repleto de roedores que no paraban de chillar. Definitivamente se trataba del último lugar que un ser vivo desearía visitar. En celdas separadas permanecían Mary, Scarlet, Mike, Aneus y Andrea. No podían siquiera hablar ya que habían tapado sus bocas, amarrado manos y pies para que no escaparan. No solo eso… Scarlet y Mike habían perdido los fragmentos del diamante tornasol que Malchior les había obsequiado. ¿Podían haber sido más descuidados? En este momento Mike comenzó a meditar en todo lo que había perdido en su corta vida. Perdió a Ledah por culpa de la ambición, perdió a su padre por los impulsos rebeldes, perdió a la persona que amaba por debilidad y falta de honestidad… y ahora había perdido al chico que consideraba su mejor amigo en toda su vida por desconfiar en él. Simplemente podía concluir que las personas se iban de su lado por su misma culpa. Nadie estaba mal a su alrededor, era él quien una y otra vez se equivocaba y terminaba perdiendo a seres importantes de su vida. Al cabo de un largo rato el cual pareció ser una eternidad, la puerta del calabozo se abrió, dejando entrar a un chico de mediana estatura. Jaen suspiró al ver las condiciones en que se encontraban. No sabían que él era quien estaba allí ya que la oscuridad era absoluta. El chico extendió su mano y en la palma de esta apareció una llama de fuego iluminando el calabozo. Todos los prisioneros alzaron la vista y parecieron atónitos al ver una corona similar a la de Anabelle en la cabeza de este. –Jaen… –Musitó Scarlet en el momento en que este abría su celda y comenzaba a liberarla–. Me alegro mucho de verte. –Intentó abrazarlo pero este la esquivó. Negó con la cabeza a la chica mirándola con ojos llenos de dolor–. ¿Estás bien? No respondió. Se levantó y se dirigió hacia la segunda celda, la correspondiente a Andrea, a quien liberó. Seguidamente a Aneus y Mary. Ninguno dijo palabra alguna. No entendían lo que pasaba exactamente y temían decir algo inadecuado. ¿Qué ocurriría si hacían enfadar al mismo chico que los liberaba? En definitiva el silencio parecía ser la mejor opción. Finalmente Jaen vio a Mike tras su celda. Soltó un suspiro… –Pueden irse. –Dijo finalmente mirando a quienes había liberado–. Vuelvan con los suyos. –Jaen… –Scarlet habló con cuidado–. ¿No vendrás con nosotros? –No tengo interés en volver con ustedes. –Soltó con disgusto–. Salgan de aquí antes de que cambie de opinión. El asombro no dejó que nadie hablara. Pasaron por su lado rumbo a la salida sin decir una palabra. Scarlet fue la última en moverse. Sus ojos no se retiraban del rostro de Jaen. Al llegar a su lado se detuvo –Volverás… ¿no es así? –La Clorux sintió como sus ojos se cristalizaban. –Solo vete. –Respondió Jaen de forma seca. La peliverde sintió su corazón partirse en mil pedazos. Era la primera vez que el chico le hablaba de esa manera–. No creo que quieras pasar una temporada en este lugar. –¿Qué pasará con Michael? –Inquirió nuevamente ignorando la amenaza latente. –Me encargaré de él personalmente. Jaen rozó la mano de la chica antes de retirarse… sintió un escalofrío recorrer su cuerpo ya que sabía que ella seguía siendo la persona a la cual amaba. –Guardias, escolten a los prisioneros del palacio. –Soltó con autoridad. –Como ordene, príncipe Jaen. Aquel título hizo que los prisioneros abrieran los ojos. ¿Por qué los guardias oscuros le llamaban de esa manera? ¿De verdad estaba usurpando el lugar del joven dictador al igual que Anabelle? Andrea fue la única que volteó negando con la cabeza. Simplemente aquello no podía estar pasando. Al retirarse, Jaen cerró la puerta del calabozo con llave y, seguidamente abrió la celda de Michael y comenzó a liberarlo. –¿Por qué estás aquí? –La voz de Jaen era indiferente, sin embargo el rubio no respondió. Ni siquiera le miraba a los ojos. El castaño consiguió ver algo en Mike que nunca antes le había demostrado: arrepentimiento–. Pregunté la razón de tu ingreso a este lugar, Michael Ryder. –Lo siento… –Expulsó el Frinx sin pensar. Tragó saliva sin quitar su vista de un montón de paja que se encontraba en un rincón del lugar–. Lo siento mucho. –¿Qué dijiste? –Estaba perplejo. La piel del humano no tardó en erizarse debido a esas dos palabras. –No debí dudar de tus motivos. Nunca debí acusarte. Eres mi amigo… pero nunca antes tuve uno. –El dolor se apoderó de su voz y esta tembló–. Maté a mi hermano por mi ambición, mi padre murió por mi rebeldía, perdí a quien amé por mi debilidad… –Mike por fin alzó su vista a Jaen implorándole con su mirada que por favor no le dejara también–. Y alejé a un buen amigo por mi patético carácter. Soy un asco, ¿no te parece? –No negaré ese hecho. –Le quitó los grilletes que le sujetaban apretando los labios y dejando salir un audible suspiro. –Pensé que me dejarías como prisionero… –Concluyó Mike. –Necesitaba que los guardias se fueran. La única forma de que salieran con vida fue aceptar mi posición como príncipe de Ashura… según Anabelle, claro está. –Jaen suspiró nuevamente–. He dejado con Scarlet sus fragmentos, y debes advertir a John que mi madre tomará la Perla Celestial el día del aniversario de Ashura. Será el momento en el que espera terminar la guerra. –¡Debemos conseguir el castillo de Ancient! –Dedujo de inmediato el Frinx. –Ya lo he encontrado. –Respondió Jaen. –Eres sorprendente… –Será la última oportunidad para detenerla. Reúnan tropas y ocúltenlas. Me verán surcar el cielo seguido de las fuerzas de Anabelle. –Y de forma rápida Jaen dio instrucciones precisas a Mike, órdenes que el Frinx sabía que debía cumplir a la perfección para que todo saliera bien ya que no tendrían una nueva oportunidad de acabar con todo esto–. ¿Has comprendido? –Así es. Solo espero que esta vez todo salga de acuerdo a lo planeado. –Mike suspiró. –Me aseguraré de ello. El rubio se levantó y se sacudió. Comenzó a andar antes de ser detenido por Jaen, quien sostuvo su brazo. Durante un instante no hubo movimiento… y repentinamente Jaen estaba abrazando a Mike. El Frinx abrió los ojos antes de abrazar a su amigo con la misma fuerza que el humano le otorgaba. Cortos segundos que le demostraron al rubio que si reaccionaba a tiempo podía ser capaz de recuperar a las personas que formaban parte de su vida. –También te considero un gran amigo, Mike. –Jaen mostró finalmente una sonrisa–. Saldremos de esto. Lo juro. Respecto a Hide… –Tragó saliva–. No imaginaba que se tratara de eso. –Así es. –El Frinx suspiró-. Nunca tuve el valor de decirle… y ahora es tarde. –Tristemente. –Jaen sonrió en un intento por mejorar el ambiente–. Pero no es momento de deprimirnos. Por cierto, debes decirle a John que Daphne no está aquí. Desapareció del calabozo incluso antes de yo llegar. Desconocemos su paradero, pero está viva. –No sé si considerar eso como una buena noticia, pero le daré el mensaje. –Mike se detuvo junto a la puerta–. Jaen, te deseo mucha suerte. Asegúrate de mantenerte con vida, por favor. No quiero perder a mi mejor amigo esta vez. –Lo mismo digo, Mike. –El castaño guiñó un ojo antes de chocar sus puños como despedida–. Nos veremos muy pronto y esta vez la victoria será nuestra.
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