—¡Cállate! No digas tonterías, eres ridículo —le dijo Crystal, y miró a Jonathan con timidez. Al ver que él se mantenía sereno y tranquilo, se sintió aliviada pero también un poco enfadada. —No estoy diciendo cosas sin sentido —respondió Lucas—. Aunque tú me trates mal y me odies, yo sigo queriéndote, y eso no va a cambiar. Lo que decía Lucas era verdad. Sentía que Crystal era la única mujer con la que quería pasar el resto de su vida. Era guapa, educada y tenía una forma de ser que lograba llegarle al corazón. Y lo más importante, pertenecía al mismo nivel social que él, por lo que encajaban perfectamente. —Si sigues hablando así, me voy a enfadar de verdad —le dijo Crystal con firmeza. Sabía que a Elena le gustaba Lucas, por lo que había decidido por propia voluntad mantenerse alejad

