confundida en verdad creía que esa era la dirección correcta, no le dio importancia y decidió pensar que solo se había mudado.
Cuando llego el día lunes, Sebastián se encontraba en el pasillo platicando con unos compañeros de trabajo y Celeste interrumpió su conversación para alejarlo del grupo.
-¿Puedo hablar contigo?-pregunto jalándolo del brazo.
-Claro.
-Vamos afuera.
Salieron de la empresa y fueron debajo de un árbol para platicar.
-¿De que querías hablarme?
-Es sobre el ramo.
-A eso, era solo una muestra de amistad.
-Sí, bueno. No lo vuelvas a hacer, por favor.
-Sí, entiendo, si no quieres ya no lo hare.
-Gracias. Por cierto, fui a tu casa el sábado pero ya no vivías ahí.
-Sí, es que me mude, te daré la nueva dirección si quieres.
Luego de varias semanas, el jefe de Celeste aun no iba a trabajar y eso le preocupaba, no era usual en el faltar más de dos días, a no ser que estuviera de vacaciones. Se encontraba corrigiendo unos documentos cuando la ansiedad volvió a apoderarse de su cuerpo, la sensación de incomodidad que sentía cuando Sebastián estaba cerca, había vuelo y nuevamente podía sentir que alguien la observaba.
“Muy pronto estaremos juntos”
-¿Oíste algo?-pregunto a Sebastián desviando la atención de los informes.
-¿Qué cosa?-respondió sin dejar de ver su computadora.
-Nada, olvídalo-no le dio importancia y siguió trabajando.
Hace días que no sentía ansiedad y le preocupaba que se tratara de un problema serio, la ansiedad era tan grave que comenzaba a sentirse mareada y débil. Salió de la oficina y se puso a caminar por los pasillos mientras realizaba respiraciones profundas, espero a sentirse mejor y luego volvió a entrar.
Los ataques de ansiedad fueron más fuertes que la vez anterior, cada rato iba al baño o salía para intentar calmarse, pero cuando regresaba a la oficina, nuevamente sentía ataques de ansiedad.
No entendía que le estaba ocurriendo, tuvo que volver a pedirle permiso a su jefe de repuesto para que la dejara salir temprano. El acepto algo preocupado y luego ella se marchó.
De camino a su casa se sentía observada por alguien, con la mirada buscaba a la posible persona que la estuviera acosando, pero todos parecían estar pendientes de sus propios asuntos. Acelero el paso para llegar más rápido a su casa, pero incluso en la seguridad de su hogar se sentía observada.
“Tanto estrés va a matarme”-pensó y fue a recostarse a su cuarto.
Cap. 5
En la noche volvió a soñar con ese lugar, una voz conocida la llamaba desde lejos. Una espesa niebla se formó a lo lejos y logro visualizar a un ser humanoide con alas de ángel. El ser iba a acercarse a ella, cuando despertó de golpe.
“¿Por qué vuelvo a soñar esto?”-se preguntó.
Se dio una ducha rápida, se puso el uniforme de la oficina y bajo a desayunar. Pamela estaba poniendo la mesa mientras escuchaba música a todo volumen en su radio.
-¿Puedes bajarle?
-Eres una aguafiestas.
-No dormí bien anoche.
-¿Por qué?
-¿Recuerdas los sueños que te comentaba antes?