otra historia alterna 2

3020 Words
Era fin de semana y como la empresa donde trabajaba Celeste estaba cerrada, decidió ir a casa de Sebastián para devolverle el ramo de flores. Toco su puerta esperando que Sebastián le abriera, pero en vez de él, le atendió un señor gordo con barba. -¿Qué se te ofrece? -¿Esta Sebastián? -Aquí no vive ningún Sebastián. -¿Esta seguro? -Vivo aquí hace cinco años. -Bueno, perdone las molestias. Estaba confundida en verdad creía que esa era la dirección correcta, no le dio importancia y decidió pensar que solo se había mudado. Cuando llego el día lunes, Sebastián se encontraba en el pasillo platicando con unos compañeros de trabajo y Celeste interrumpió su conversación para alejarlo del grupo. -¿Puedo hablar contigo?-pregunto jalándolo del brazo. -Claro. -Vamos afuera. Salieron de la empresa y fueron debajo de un árbol para platicar. -¿De que querías hablarme? -Es sobre el ramo. -A eso, era solo una muestra de amistad. -Sí, bueno. No lo vuelvas a hacer, por favor. -Sí, entiendo, si no quieres ya no lo hare. -Gracias. Por cierto, fui a tu casa el sábado pero ya no vivías ahí. -Sí, es que me mude, te daré la nueva dirección si quieres. Luego de varias semanas, el jefe de Celeste aun no iba a trabajar y eso le preocupaba, no era usual en el faltar más de dos días, a no ser que estuviera de vacaciones. Se encontraba corrigiendo unos documentos cuando la ansiedad volvió a apoderarse de su cuerpo, la sensación de incomodidad que sentía cuando Sebastián estaba cerca, había vuelo y nuevamente podía sentir que alguien la observaba. “Muy pronto estaremos juntos” -¿Oíste algo?-pregunto a Sebastián desviando la atención de los informes. -¿Qué cosa?-respondió sin dejar de ver su computadora. -Nada, olvídalo-no le dio importancia y siguió trabajando. Hace días que no sentía ansiedad y le preocupaba que se tratara de un problema serio, la ansiedad era tan grave que comenzaba a sentirse mareada y débil. Salió de la oficina y se puso a caminar por los pasillos mientras realizaba respiraciones profundas, espero a sentirse mejor y luego volvió a entrar.  Los ataques de ansiedad fueron más fuertes que la vez anterior, cada rato iba al baño o salía para intentar calmarse, pero cuando regresaba a la oficina, nuevamente sentía ataques de ansiedad. No entendía que le estaba ocurriendo, tuvo que volver a pedirle permiso a su jefe de repuesto para que la dejara salir temprano. El acepto algo preocupado y luego ella se marchó. De camino a su casa se sentía observada por alguien, con la mirada buscaba a la posible persona que la estuviera acosando, pero todos parecían estar pendientes de sus propios asuntos. Acelero el paso para llegar más rápido a su casa, pero incluso en la seguridad de su hogar se sentía observada. “Tanto estrés va a matarme”-pensó y fue a recostarse a su cuarto. Cap. 5 En la noche volvió a soñar con ese lugar, una voz conocida la llamaba desde lejos. Una espesa niebla se formó a lo lejos y logro visualizar a un ser humanoide con alas de ángel. El ser iba a acercarse a ella, cuando despertó de golpe. “¿Por qué vuelvo a soñar esto?”-se preguntó. Se dio una ducha rápida, se puso el uniforme de la oficina y bajo a desayunar. Pamela estaba poniendo la mesa mientras escuchaba música a todo volumen en su radio. -¿Puedes bajarle? -Eres una aguafiestas. -No dormí bien anoche. -¿Por qué? -¿Recuerdas los sueños que te comentaba antes? -¿Qué sueños? -El de ese lugar. -Ah, ¿el que estabas en el cielo? -Sí, estoy volviendo a soñar eso. -¿No lo habías superado? -Eso creí. -¿Quieres ir con tu psicóloga? -No, ya se me pasara. -¿Segura? -Sí. -Como quieras. Después de desayunar, ambas salieron de la casa para dirigirse a sus respectivos trabajos. Mientras que Celeste conducía su auto, la sensación de ser observada volvió a aparecer. Miraba por la ventana para descubrir a la persona que la estaba viendo, pero nadie la miraba.  “Pronto estaremos juntos”-escucho  Volvió a mirar por la ventana y nadie la estaba mirando ni hablando. Cuando llego al trabajo, su ansiedad aumentaba cada vez más y podía sentir cerca a lo que fuera que la estuviera mirando, no sabía si se trataba de una persona o de algún espíritu, solo sabía que la estaban observando. Los días pasaron y seguía teniendo el mismo sueño, soñaba con el mismo lugar todas las noches y todas las noches escuchaba aquella voz. Con el tiempo, ya no lograba conciliar el sueño, por más sueño que tuviera, no podía dormir. Decidió ir con un especialista que la ayudara con sus problemas de insomnio. La doctora le receto unos medicamentos que no resultaron ser de mucha ayuda. Pues seguía sin poder dormir. Su falta de sueño comenzaba a afectarle en el ámbito laboral, se distraía todo el tiempo y no realizaba sus funciones correctamente. Evelin empezó a preocuparse cuando la vio meter una cuchara de metal en el microondas. -¡Celeste!-grito quitando la cuchara antes que cerrara la puerta.-¿Qué pasa contigo? -¿Eh? -¿Me estas escuchando?-movió su mano frente sus ojos para hacerla reaccionar. -Perdona, ¿Qué me decías? -¿Aun no has podido dormir? -No-respondió bostezando. -Ya ha pasado mucho tiempo. -La doctora me dijo que era por estrés. -¿Cuándo empezaron estos ataques? -Desde que comencé a tener sueños raros. -¿Qué clase de sueños? -Es difícil de explicar, cada vez que cierro los ojos me veo a mi misma en un lugar y escucho una voz llamándome. -¿Una voz? -Sí, y lo más extraño es que cuando despierto siento presencias dentro de mi habitación, no solo en mi cuarto. Las siento en la calle y hasta en la oficina, ciento a alguien mirándome en este momento. -¿Un espíritu? -No sé si es un espíritu. -¿Has pensado con consultar con una curandera? -¿Con una curandera? -Tal vez tu problema sea algo sobrenatural. -¿Enserio crees eso? -Como dices que sientes presencias contigo, podría tratarse de algún espíritu y ese sueño que tienes debe significar algo. -No creo que sea eso. -Podría ser, cerca de mi casa hay una muy buena, ha curado a muchas personas de males de ojos y sus predicciones son muy acertadas. -No creo que sea mi caso, aun creo que se debe al estrés. -Bueno, pero te daré su dirección por si cambias de idea-saco una hoja de su escritorio, escribió la dirección y se la dio. -Gracias, pero no será necesario-tomo el papel y lo guardo en su bolsillo. A Celeste siempre le resultaron absurdas las historias de fantasmas y las predicciones del horóscopo, pensaba que las personas que hacían ese tipo de trabajos estafaban a los demás. Desde ese momento trato de cambiar sus hábitos para tener un estilo de vida más saludable.  Busco en internet información sobre el insomnio y sus posibles causas, busco meditaciones y ejercicios de respiración que pudiera hacer para calmar el estrés y la ansiedad, se metió a clases de yoga y comenzó a cuidar su alimentación. Los sueños se detuvieron un tiempo, pero luego volvieron a aparecer. Soñaba con el mismo lugar y con aquella voz, cuando trababa de acercarse a la persona que la llamaba, esta se alejaba sin dejarse ver. Continuo así, hasta que una noche; La niebla que cubría a la persona se desvaneció y de ella salió el ser humanoide que se dé dejo ver ante ella.  En ese momento, reconoció la voz. Aquel ser alado era Sebastián quien estaba vestido con una túnica blanca. Sebastián camino hacia ella con una expresión seria en el rostro.  -¡¿Sebastián?!-despertó de golpe llamando la atención de Daniel quien dormía junto a ella.  -¿Qué paso? -Tuve un sueño raro, es todo. -¿Qué soñaste? -Nada importante. Morfeo observaba a Celeste desde su hogar, detestaba verla con su novio. Como no podía estar junto a Afrodita, tomo la decisión de que ella sería la mujer que lo acompañaría por toda la eternidad. Había decidido atraerla hacia él. -No te preocupes, fue solo un sueño. -Si…¿podemos salir a caminar? -¿Ahora?, pero es muy tarde. -Solo salgamos afuera por un momento, lo necesito. -Bueno, si quieres. Se levantaron de la cama y se vistieron para salir a la calle. El barrio de Daniel no era muy seguro. Cuando caía la noche, una banda de vagos acostumbraba rondar por el vecindario. -¡Oye Dan!-gritaron tres muchachos que se encontraban fumando en la esquina de su cuadra. -Mantente detrás de mí-le dijo a su novia poniéndose delante de ella.-¡Qué onda!-saludo a la padilla. -¿Quién es tu amiga?-pregunto uno de ellos. -Aun lado, viene conmigo. -Tenemos nueva mercancía si estas interesado. -Gracias viejo, pero ya no consumo. -¿A qué se debe tu cambio? -Decidí tomar otro camino, es todo. -Tenemos cupo para alguien más si quieres unirte, ganarías más de lo que ganas en tu trabajo. -Ya tome otra vida. Los muchachos no lastimaban a Daniel por el inmenso respeto y aprecio que le tenían, anteriormente él había sido líder de la pandilla, pero sus padres lo obligaron a internarse en una institución que ayudaba a personas con problemas de adicción. Fue cuando conoció a Celeste que cambio su actitud ante la vida. Uno de los drogadictos ataco a Celeste y la pandilla se fue corriendo. Celeste cayó al suelo con una gran herida en la pierna. Daniel la cargo en sus brazos y la llevo a la casa de su vecina que era enfermera. La enfermera curo sus heridas y les ofreció un vaso con limonada. -Gracias señora. -Pero como se les ocurre salir a estas horas. -Lo que pasa es que mi novia es muy terca. -Es que, quería caminar porque me sentía mal. -No es un buen lugar para eso. -Te llevare a tu casa. -No, me quedare contigo hasta que amanezca. ”Castigare a esos inmorales por haberla lastimado”-pensó Morfeo. Daniel recostó a Celeste en su cama y se acostó junto a ella. -¿Te duele mucho? -No, por suerte no fue nada grave. -No fue buena idea salir, no sé porque te hice caso. -No pensé que me lastimaran, como eran tus amigos. -Ellos son delincuentes Celeste, pueden hacer daño en cualquier momento. -¿Hasta cuándo seguirás viviendo aquí? -Ya estoy por mudarme, conseguí un departamento cerca de mi oficina. -Qué bueno. Cuando amaneció, fueron a desayunar al centro comercial. En el televisor de la cafetería sonó la noticia que tres jóvenes habían muerto por causas desconocidas. Se fijaron en el noticiero y vieron que se trataban de los amigos de Daniel. -¿Habrán discutido con otra pandilla? -No lo sé, ¿me acompañas en su velorio? -¿Por qué vas a ir? -Sé que son delincuentes, pero eran importantes para mí. -Claro que te acompaño. ”Pronto estaremos juntos” -¿Oíste eso? -¿Oír qué? ”Abandónalo y ven conmigo” -¿Alguien está hablando? -No. “juntos para siempre” -¿Me estás haciendo una broma? -No sé de qué estás hablando. “pronto estaremos juntos” -Alguien está hablando. -No, nadie está hablando. “Abandónalo y ven conmigo” Cap. 6 En el velorio, Daniel permaneció mirando los cajones de sus amigos fallecidos mientras que Celeste platicaba con sus padres. -No entiendo como mi hijo puede sentir aprecio por esa gente. -Fueron parte importante en su vida, señora. -¿Parte importante?, lo único que hicieron fue inducirlo en las drogas. -Debe estar orgullosa de que lograra salir de eso. -No fue fácil, tuvo muchas recaídas. -Por suerte ya lo supero. -Sí, aunque me preocupa que vuelva a recaer. -Tenga  confianza en él, sé que no lo hará. -Eso espero. “Abandónalo y ven conmigo” -Ya basta-dijo cubriéndose las orejas. -¿Qué? -No es a usted. -Ese mortal no es más que un estorbo. -¿No se estará precipitando señor? -No, la decisión ya está tomada. -Pero, ¿Qué hay de Afrodita? -Ella es tan egocéntrica a veces. -Debería reconsiderarlo mi señor, ella quiere verlo. -Dígale que no quiero verla. -¿Tiene dudas por su pasado? -No sé qué esperar estando a su lado. -Ella insiste en verlo. -Dígale que se largue. -No quiere retirarse hasta que la reciba. -Mi respuesta es no, he tomado una decisión y no quiero que la cuestiones. -Si mi señor. El ángel guardián fue con Afrodita y le pidió que si retirara, pero no ella no iba a aceptar un no como respuesta. -¿Cómo que no quiere verme?, le exijo que me deje pasar. -Lo siento, pero solo sigo órdenes de Morfeo. -¿Por qué ese cambio en él? -El señor Morfeo, no está seguro de que sea la mujer para él. -Eso no es posible. Aparto al ángel guardián para ir junto a Morfeo, pero cuando estaba por llegar a él, cayó dormida. -Disculpe, no quiso hacerme caso. -Sácala de aquí. -Si mi señor-cargo a afrodita en sus brazos y la llevo a su hogar. La recostó sobre un mueble y regreso con Morfeo. Luego del velorio, Celeste y Daniel fueron a caminar por el parque. -¿Qué te dijeron mis padres? -No les agradan mucho tus amigos. -Es lógico. -¿Cuándo podre conocer tu departamento? -Cuando logre mudarme, quiero que sea una sorpresa. “Abandónalo y ven conmigo” Celeste escuchaba voces a su alrededor, buscaba con la mirada a cualquier persona que estuviera hablando, pero ninguna parecía prestarle atención. “Pronto estaremos juntos” “Juntos para siempre” “Escucho voces en mi cabeza”-pensó. Durante todo el tiempo que paso con su novio, continuo oyendo voces dentro de su cabeza, no quiso contárselo a Daniel para que no la tachara de loca. -Haz estado callada todo día, ¿te pasa algo? -no, nada. En la noche, Celeste de disponía para dormir, cuando sintió una presencia en un lugar de su habitación. -¿Hola? “Pronto estaremos juntos” -¿Quién eres? “Juntos tu y yo para siempre” -¿Quién eres? “Abandónalo y ven conmigo” -¡¿Quién eres?! Aquella voz la estaba volviendo loca, decidió acostarse a dormir pensando que eso la callaría. Esa noche tuvo el mismo sueño, pero duro mucho más tiempo que los anteriores y le costó más trabajo despertarse. Miro el despertador y se desesperó al ver que ya eran las 9:00 de la mañana. Rápidamente se puso el uniforme de la oficina y se apresuró en ir hacia su auto, pero su hermana lo había sacado, así que no tenía otra opción que ir caminando. Mientras caminaba al trabajo, seguía oyendo voces. “Pronto estaremos juntos” “Juntos tu y yo para siempre” “Abandónalo y ven conmigo” No entendía porque escuchaba voces, el estrés la estaba enloqueciendo. Cuando llego en la empresa, se puso a trabajar como si nada, afortunadamente su jefe estaba de regreso y ya no se sentiría incómoda por la presencia de Sebastián. Las voces retumbaron en su cabeza durante toda la mañana. No podía aguantar más, así que pidió permiso para ir con su psicóloga. -Bienvenida, hace mucho que no te veía. -No pensaba volver, pero me están pasando cosas que no logro entender. -Háblame de ellas. Se sentó en el sillón y comenzó a contarlo sobre sus últimas experiencias mientras que ella escribía cada palabra en una libreta. -¿Has vuelto a tener esos sueños? -Sí, y lo peor es que ahora escucho voces. -¿Voces? -Y siento presencias a mi alrededor, las estoy sintiendo ahora. -¿Dónde sientes que están? -Justo a mi lado. La doctora le entrego un test de esquizofrenia y ella lo completo. Luego de revisar los resultados, descarto la idea de que fuera esquizofrénica. -Podemos probar otra cosa. ¿Te animarías a ser hipnotizada? -¿Eso es posible? -Sí, de esa manera podremos hallar el origen de tus sueños y determinar que lo causa. -Haga lo que crea conveniente. -Bien, recuéstate en el sofá. Celeste se recostó en el sillón y la doctora intento hipnotizarla con un reloj de mano. Al principio le pareció una tontería, pero poco a poco se fue quedando dormida. Nuevamente se encontraba en ese lugar. Una capa de niebla comenzó a formarse y de ella salió un hombre vestido con ropa griega, se acercó lentamente a Celeste y la tomo de la cintura con una mano, mientras que con su mano libre acariciaba su mejilla. Celeste lo aparto de golpe y se fue corriendo. El ser apareció frente a ella impidiendo que huyera. -¿Quién eres? -Permíteme presentarme-se arrodilló ante ella, tomo su mano y la beso.-Soy Morfeo, dios del sueño. ¿Qué quieres?, ¿Por qué estoy aquí? -Muy pronto lo sabrás-dijo poniéndose de pie. -¿Qué quieres de mí? -A ti-dijo acercándose a ella. Celeste se giró y volvió a correr sin saber dónde dirigirse. El ser alado volvió a aparecer frente a ella y le robo un beso. Ella volvió a empujarlo y corrió hasta que una fuerza invisible la atrajo a Morfeo. -No hay donde huir, mi amor. -¡No!, ¡no!,¡no!, ¡no! -Celeste -¡No! -¡Celeste! -¡Déjame ir! -¡Celeste!, ¡despierta! -¡No!-grito Celeste despertando con la respiración agitada. -¿Te encuentras bien? -Eso, creo-respondió tratando de recuperar su respiración.-creí que no despertaría. -¿Qué viste? -Un hombre. -¿Era algún familiar, amigo o pareja? -Se parecía a alguien que conozco. -¿Qué quería? -A mí. “Nada evitara que estemos juntos, nos veremos muy pronto”
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