-Veo que no es un simple amigo. Sonreí sobre los labios de mi novio, al escuchar la voz del viejo. Mi novio. Que bonito sonaba eso, tan correspondido, tan mio, tanto amor... Augustin me alejó con sus manos en mi pecho, me miró rojo mientras el viejo reia a unos pasos de nosotros. Yo le guiñé el ojo y el no lo pudo resisir; escondió su rostro caliente en mi cuello. Se habia puesto timido. -Y tu interrumpiendo como siempre.- lo miré y el mantenia una gran sonrisa. -Pues te dije que volvería cerca de las cuatro. -¿Ya es esa hora?. -Si. Veo que estabas tan entretenido que no te diste cuenta. -Pues si.- le reí Augustin se removió, pensaba que era divertido molestarlo asi hasta que sentí sus dientes clavarse en mi hombro Gruñí de dolor, el se separó y me miró satisfecho. -Oye!. -Tu

