Capitulo Dos

2281 Words
Shane me abrió la puerta y me miro analizándome. -¿Otra vez peleaste con tu amigo? -No es de tu incumbencia.- le dije entrando a su departamento. -Tienes razón.- se encongio de hombros y cerró la puerta.- Pero nunca está de más preguntar -Pues si no te importa no tienes que preguntar.- me senté en el sillón y puse los pies en una mesada. -Tu eres el cerrado Williams. Ya te dije mil veces que dejes esa amistad toxica que tienes con el niño rico. -Como sea.- tome el control remoto y encendí la televisión.- ¿Tienes marihuana? -No.- respondió sentándose a mi lado.- Aunque no lo creas estoy intentando salir de eso. Lo mire sorprendido, y recién me di cuenta de que no tenia sus aretes, no tenia su color de pelo extravagante, ni su ropa llamativa. En realidad tenia el cabello n***o y una ropa bastante normal como para ser el. No tenia maquillaje y su cara por alguna razón se veia relajada. -Oye no me mires asi, es como si fuese un bicho raro. -Pues es que tu eres un bicho raro, pero ahora es como si no lo fueses tanto. ¿Que pasó? -Estoy conociendo a alguien. Me carcajee. -Kart Shane cambiando por alguien? -No cambie por el, solo que estar con el me hizo querer cambiar. -Es lo mismo. -No, lo que no entie... -No importa, si es lo que te hace bien, pues que le voy hacer. Dime, donde puedo conseguir marihuana. -Donde siempre Williams.- suspiró.- pero como yo ya no compro, tendrás que pagarla. -No tengo dinero.- susurre más para mi que para el. Lo mire.- Prestame. -Williams... -Lo se, ya te debo mucho. Bueno, creo que iré a dormir. -Quédate el tiempo que quieras, a mi ya me vienen a buscar y no vuelvo hasta el lunes. -Solo me quedaré esta noche, conseguí trabajo y debo volver. -Que bueno Will..- puso la mano en mi hombro, y la puerta sonó.- Me voy, las llaves están al lado del refrigerador. Asenti y el se fue. Solo. Quede solo en una habitación. Fui al cuarto que siempre uso cuando estoy allí, y fui hasta detrás del armario, donde siempre guardo algo de droga, es mi reserva. Arme un cigarro y lo prendí, con la primera calada mi cuerpo se relajó, me rescoste en la cama y cerré mis ojos.  Una calada tras otra, y cada segundo me sentía más feliz, más desconectado de mi mundo. Menos Tomas, menos padres muertos, menos soledad, menos ganas de querer morir. Fumé hasta quedarme dormido. *** La luz del sol se colaba desde la ventana, quemaba. Mis ojos parecían pesar kilos, y mi cabeza daba vueltas. Escuche el timbre de mi celular, y lo tome como pude. Vi la pantalla. No era Tomas. Lo deje en la cama, y me senté. La realidad me golpeó fuerte y sentí muchas ganas de llorar. Estire el brazo y saqué una navaja del cajón que estaba al lado de la cama, sonreí. La extrañaba. Mire mi brazo tan sano, que lo odié. No tenia que seguir así. Y como lo quise la navaja hizo un corte. Uno grande pero no profundo. El celular seguía sonando, lo mire con el ceño fruncido y lo tomé, conteste solo para mandar a la mierda a cualquiera que me estuviese molestando. -Mira.. -Williams por fin contestas! Era Edu Adams. -Hola. -Hola, donde estas? Me gustaría que comiences a trabajar hoy mismo. -Estoy en el campo, pero puedo salir ya. -Te lo agradecería mucho. -Esta bien. Dame tu dirección. -Te puedo ir a buscar en la terminal, igualmente tengo que hablar unas cosas contigo, cosas que mi novio no debe saber. -Está bien, te aviso cuando llegue a la terminal. -Está bien. El colgó y yo me levante. Fui al baño y me lavé el brazo, y ahí venia lo de siempre... el arrepentimiento. Siempre me arrepentía luego de cortarme. Me di una ducha rápida y salí para tomar el bus. Y de nuevo mi mente comenzó con la tortura, a pensar en como podría ver a Tomas de nuevo. O como hacer que el me quiera.  Me encantaría sacármelo del corazón, y ser como los demás. Salir de fiesta y follar con el ligue de la noche. Y después en unos años encontrar alguien que me ame y yo ame. Pero ni eso puedo, durante los últimos años solo tuve sexo con el y solo salí de fiestas con el. Pero Tomas no, el me contaba de todas sus conquistas, de todos los hombres que lo follaron. Sacudí mi cabeza, no debía pensar esas cosas. Mierda, Tomas no merecía ocupar todos mis pensamientos.  Y ahí estaba el problema, yo no tenia nada más en que pensar. Mi vida era solo entregada a el y a buscar trabajo. Suspiré, ahora tendría otro trabajo, que me ocuparía casi todo mi tiempo, ocupándome de seguir a un chico rico, que seguro es caprichoso e infiel con Adams. Ja! Que bueno seria encontrarme al optimista de ayer, y hacerle ver que no todo es color de rosas como piensa. Ese tipo de gente, es así por que nunca tuvo que pasar dificultades. E increíblemente, como si fuese eso que llaman destino (algo estúpido), lo vi. Al chico de ayer, se subió al bus. Sonreía mientras buscaba donde sentarse. Llevaba otra vez una gorra y la mascara en la cara, pero tenia distinta ropa. Sonrió más cuando me vio, y apurado se sentó a mi lado. -Hola.- me tendió la mano. -Oh el optimista.- le conteste e ignore su mano. Me acomode mejor en mi asiento y desvié mi mirada a la ventanilla. -Oh el pesimista.- me reparó. Lo ignore, y el pinchó mi brazo con su dedo, gire y lo miré con el ceño fruncido. -¿Que haces?. -Es de mala educación ignorar un saludo.- frunció ligeramente el ceño e hizo un puchero. Se veía ridículo. -Es de mala educación reparar a otro también. -Yo no te reparé, no sabes que optimista y pesimista son palabras opuestas?. ¿Que nunca fuiste a la escuela?. -Ya sé!.- grite alzando la voz, las personas del bus se giraron a mirarme. -Entonces no te repare.- encogió los hombros. -En el tono en que...- suspiré.-  No importa, ni siquiera sé porque estoy hablando contigo. Volví a mirar por la ventana. -Oye lo siento.- lo escuche decir, toco mi brazo con su mano. Hice una mueca de dolor y quité mi brazo de allí. -¿Que paso?.- me preguntó con preocupación. Mierda. Habia tocado el corte que me había hecho hace menos de una hora. -Nada. -¿Estas lastimado?. Aquí en mi mochila tengo una venda si quieres. -No quiero. -Oh no seas así, me sentiré mal por ti. -No te pido que lo hagas, soy yo el que no quiere. -Si dejas, te dejaré de molestar. Suspiré, así que subí mi camiseta para dejar libre mi brazo. El miro serio mi herida, tomo su mochila y sacó algo como un mini botiquin. Nunca vi uno de esos. Puso un liquido en un pedazo de algodón y lo pasó por mi brazo. No mostré que me dolía, pero si que lo hacia. -Si sabia que también ibas al campo ayer, hubiese ido contigo.- dijo rompiendo el silencio.- Me baje antes que tu para tomar el bus que va por la ruta, supongo que tu subiste en el de la terminal. -Si. El sopló la zona y sacó otro bote de liquido. -Te dolerá un poquito, pero es soportable.- alzo la mirada y me sonrió.- Vale? -Soporté peores dolores.- Solté sin pensar. No dijo nada, solo continuo con lo que estaba haciendo. Lo hizo rápido, pero de una forma delicada. Me puso la venda, de una forma muy prolija. -Listo.- me miró.- mmmm tu nombre? -Williams Dunn.- me baje la camisa, y no dolía, ya no tenia nada rozando mi herida. -Oh tenemos el mismo apellido.- comenzó a guardar lo que sacó y se levanto.- Como te prometí, te dejo de molestar. -No es necesario que te levantes. Ya no hay asientos vacíos. Solo déjame dormir. -Vale.- dijo en tono infantil y se volvio a sentar. Apoye la cabeza en el respaldo y cerré los ojos. Me seguía doliendo la cabeza, pero de a poco pasaba.  Estaba por dormir, pero el chico de al lado había ruido con una bolsa. Suspiré. Abri los ojos y lo vi tejiendo un pedazo de tela. Y no era quien hacia ruido. Estaba muy concentrado hasta que se pincho el dedo y chilló. Me rei y el me miró. -No es gracioso. -Para mi lo fue.- dije y me puse serio otra vez. -Que malo eres Will.- continuo y se pinchó otra vez, pero en lugar de chillar me miro otra vez con cara de enojado. Me aguante la risa. -Te quieres reír.- me señaló.- eso no se hace. -Me gusta la desgracia ajena. -Te mereces un golpe creo yo. Pero no me gusta la violencia. -¿Y quien me lo daría? -Yo, aunque sea bajito, soy fuerte. -Nos bajemos a pelear entonces.- le dije y me sorprendí a mi mismo. No quería pelear obviamente, y en el tono en que lo hice.. Yo estaba bromeando con ese chico? -Pues te voy a derrotar.- sonrió. -No lo creo. -Oh!.- dijo de repente, se levanto y se inclinó hacia la ventana. Yo quede atrado entre el asiento y su cuerpo. Tenia olor a jazmín. Wakala. A Tomas nunca le gustaron, asi que yo comencé a odiarlo tambien. -En la siguiente parada me tengo que bajar.- dijo regresando a su lugar para guardar lo que estaba bordando. -Oye, pide permiso antes de hacer eso, así me dejas sin aire con ese solor que tienes. -¿Que olor?.- tomo su polo y lo olio. -A Jazmín. -Ah, es que trabajo mucho con flores.- se levantó.- Me voy Will,, ten buen dia y cuida tu cuerpo, no lo lastimes.- señalo mi brazo , se puso la mochila y agitó su mano.- Espero encontrarte otra vez. Una vez solo, tome mi celular y le mande un mensaje a Edu, ya estaba cerca.  No tardó ni 10 minutos en llegar -Creo que alguien tuvo fiesta anoche.- me dijo cuando entré al automóvil y me sente en el copiloto -Algo así. -Bueno, ahora que trabajas para mi tendrás solo los sábado libres. -No tengo ningún problema.- dije restandole importancia. -¿Vas aceptar todo lo que te pida?.- me pregunto mirándome, aunque muy imprudente por que ya estaba conduciendo. No lo mire, seguia con mi mejilla apoyada en mi mano, y mi mirada fija a las parejas que se besaban en el parque que tenia en frente. -Mientras no me perjudique, si. -No te voy a perjudicar.- rio.- Solo un cambio de imagen. -Que tipo de cambio. -Un corte de pelo, necesito que te lo tiñas de n***o, que te afeites y que mayormente uses trajes. Mi novio es bastante quisquilloso con eso. -Solo quiero seguir usando mis aretes. -Esta bien. Ahora iremos a la peluquería, y te comprare un par de trajes. Los pago yo obviamente. -Esta bien. -Otra cosa, tu trabajo consistirá en acompañarlo a todos los lugares que el vaya, que seas su chófer y me informes cualquier cosa rara que el haga.  Tendrás desde las 20 libre todos los dias, pues a esa hora vuelvo de la universidad. No contesté, y seguía sintiendo su mirada en mi. -Sé que eres hombre y todos tenemos necesidades por lo cual no te voy a prohibir que tengas aventuras con los demás empleados. Tengo muchos por cierto. -No es eso mi prioridad. -Pues igual, te presentare al jardinero, es un castaño con un buen trasero, y la verdad es que todos nos lo agarramos alguna vez. Es muy putito. Aunque si prefieres chicas, las de la limpieza por un poco de dinero te entregan lo que quieras. Por fin lo mire, el me sonrió y me dio asco. ¿Como podía hablar asi de una persona?  "Agarramos" usó, como si tener sexo con otro es "agarrar". No respeta a ese jardinero, a las empleadas ni a su novio.  Que asco la gente que habla a espaldas de otros. -A decir verdad aun me lo agarro aveces. -¿De cuanto dinero hablamos?.- cambie de tema -$10000 dolares al mes. -Es mucho.- dije con indiferencia. -Soy muy millonario, asi que no te preocupes. -Bueno.- conteste y el auto se detuvo frente de una peluquería. Salí y sin prestar atención a lo que le decía al peluquero, me senté frente de ese espejo y cerré mis ojos. Pense en la nada realmente, hasta que terminó. Me sorprendió el buen trabajo que hizo, hacia mucho que no me veía bien en un espejo. Hasta la barba había desaparecido, y ni cuenta me había dado. -Vamos a comprar los trajes Williams.- me llamó Adams , fui con el hasta el auto, pero no sin ganar muchas miradas lujuriosas. -Estas sexy Williams. -Solo es un corte de pelo. ***** No era una casa, era una mansión, y si hubiese otra palabra para describirla mejor, pues la usaría. -Veo que te gustó.- me dijo bajando del auto. -Es gigante. -Tienes que verla de adentro Sali y lo seguí, muchos empleados lo saludaron y obviamente me miraban curioso. Yo ya tenia puesto el traje, y me sentía raro. La sala era muy bonita, todo pintado de blanco y n***o, al igual que los muebles. -Ven a mi despacho.- Adams me esperaba en una puerta al lado derecho de esa sala. Una vez adentro el cerro la puerta. -Puedo traerte al culo bonito, si quieres para que te relajes. -No gracias.- dije serio.- No tengo intenciones de acostarme con nadie aquí. -Cuando lo veas no pensaras lo mismo. -¿Puedo conocer a tu novio?.- le dije solo para que me deje de joder con el tema del jardinero. -Ya lo llamo.- dijo serio y salio. Me senté en el sillón que estaba alejado del escritorio. Era su despacho. Estaba lleno de libros.  Seguro todos de la universidad. Maldito con suerte que tenia padres que lo mantengan, y poder estudiar. -No creo que sea necesario amor.- escuche detrás de la puerta. -Es solo para cuidarte.- Adams habló esta vez. Y deduje que el otro seria su novio. -Pero sabes que... -No me hagas enojar.- casi gritó Adams Violento. La puerta se abrió y me levante. -Williams te presento a Augustin. Mi novio. Un rubio bien vestido, con el cabello arreglado hacia arriba, parecía de esos idols que tiene a todas las adolescentes con las hormonas alborotadas. Sexy. Espera. Dijo Augustin. Le mire al rostro. Si era el. Sonreí, eso si era inesperado.    El tardo unos segundos en reconocerme, me di cuenta por como movió un poco su boca, pero lo supo disimular. -Un placer señor Augustin.- me acerque y le tendí la mano. -El placer es mio Williams. Pero no tomo mi mano, solo salio sin decir nada. -Déjalo, es un poco engreído.- dijo Adams palmeando mi hombro.
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