El padrastro de Eva ha conseguido un ascenso de lujo a cambio de presentar a su hijastra en la junta ejecutiva.
Eva tiene 18 años apenas cumplidos. Con cara de niña, delgada, baja y blanca. Pero no es del todo inocente.
Evita ya había sido desvirgada con rudeza por su padrastro hace ya un año y sigue en una relación completamente s****l con él.
Follan en todas partes. En la cocina, en el baño, en el auto, en la cama del matrimonio y hasta en el parque.
—Iremos el lunes temprano, en vez de ir a la escuela. Ni una palabra a tu madre ¿entendido?
Dijo el mayor, entre jadeos. Mientras mantenía sujeta a Eva por el pelo y la cadera, arremetiendo con embestidas su coño.
Estaban en los asientos traseros del auto, fallando de nuevo. Con Eva en posición de perrito gimiendo y gritando.
—A-ah~ ¿pero y mi uniforme papi?
—Eso no importa, seguro les gustará.
Llegado el lunes Eva se esforzó en ducharse, perfumarse y arreglarse lo mejor que pudo. No se puso tanga debajo de su falda, ni corpiño debajo de su blusa como ya estaba acostumbrada. Su padrastro ya le había enseñado a estar siempre preparada.
Fue llevada en el mismo auto de su padrastro. Con este recordándole todo lo que debía hacer.
—Ya sabes como debes comportarte, como a papi le gusta.
Dijo el hombre una vez estacionado. Llevando un collar de perro al cuello de la chica, el cual usa normalmente cuando salen en sus paseos nocturnos. Enganchó una cadena en este y bajo del auto para abrirle la puerta.
Tiro de la cadena hasta llegar al ascensor a pasos apresurados y presionó el botón del ultimo piso.
Se adentraron a una sala amplia y refinada, decorada de n***o y mármol, una mesa redonda con al menos 7 hombres al rededor de ella, sentados en sus respectivos asientos, estando en la punta el mismísimo presidente de la corporación.
La chica se puso en cuatro patas siendo guiada por su padrastro, gateando así hasta la cabecilla de la mesa.
—Justo como lo prometí. Está completamente limpia y depilada, sana. Y es toda suya.
Ofreció el padrastro, tirando de la cadena para que eva se levantara.
—Es una hermosa pieza, Tom. ¿Por qué no te quedas a disfrutarla también?— dijo el presidente risueño.
—Quiero que subas a la mesa y te toques hasta mojarte toda.
Habló con superioridad hasta Eva. Quien no se hizo de rogar y subió a la mesa, gateando hasta el centro de esta.
Se sentó sobre sus tobillos subiendo su falda y llevando dos de sus dedos a hacer circulos sobre su c******s, rápidos y certeros.
Su otra mano fue a desabrochar dos botones de su blusa y sacó unas de sus tetas al aire, empezando a pellizcarla.
Movió su cadera al compás de sus dedos, gimiendo cuando consiguió darse placer. Hizo entrar un dedo, bombeando fuertemente mientras en su pezón enroscaba con brusquedad.
—M-mgh~ papi~
—Hoy somos todos tus papis, querida.
Respondió uno, que no había tardado en sacar su v***a para masturbarse despacio viendo el espectáculo.
—Si~ mis papis~
Dijo la niña, cambiando de posición. Llevó su pecho a pegarse a la mesa y su trasero en alto hacia el presidente, siguiendo con el bombeo en su v****a.
Ya su mano se veía brillante de lubricación, y cada movimiento de sus dedos chapoteaba.
—Creo que ya fue suficiente. Llevenla a la alfombra—
Ordenó el jefe. Y Eva fue levantada por dos hombres y llevada hasta el suelo a un lado de la mesa. De rodillas.
Claro, así sería más fácil que una estorbosa y gigante mesa.
El primero en acercarse, claro, fue el presidente. Un hombre fornido, alto y barbudo que fácilmente pasaba los 40 años.
Desabrochó su cinturón y desabotonó su pantalón, dejó salir el gran bulto que ocultaba.
Tiro de la cadena de Eva y le obligó a refregar su cara en su bóxer, lamiendo su m*****o por encima.
—¿Cuantas pollas caben en esta linda chica?~
—Nunca la he probado en conjunto. Pero su culo y su v****a pueden abrirse hasta para botellones de vino, señor.
Dijo su padrastro con gracia. Recordando aquella alocada navidad con su hijastra cuando se encerraron en su oficina con vino tinto.
—Oh es toda una sucia entonces~
Dijo el jefe llevando su mano a su pelo y tirando de este sorpresivamente.
—No seremos suaves en ese caso~
Finalmente bajó su bóxer, tomando su polla y la llevó directamente a la boca de Eva. Era inmensa y muy gruesa, la chica apenas podía con toda.
Su cabeza fue tirada hacia atrás y adelante en un vaivén lento que fue aumentando hasta hacerse frenético.
Con una mirada autorizo a los demás a acercarse.
Uno se acercó por detrás y tiro de su blusa hasta arrancar sus botones, liberando sus tetas. Y masajeo estas con morbo. Otros dos se acercaron con el bóxer abajo, restregando sus pollas en el rostro de la chica esperando su turno.
—¡La mama como una profesional! Que bien entrenada la tienes Tom.
—Y mira estas tetas, tan suaves.
Aduló quien masajeaba las tetas de Eva.
El jefe por fin dejó libre la boca de la chica, para dejar que otro tomara su lugar. Y luego otro y otro.
Se hizo una rueda de ocho hombres turnando la boca de una sola menuda chica, uno tras otro. Sin descanso, su cara estaba llena de presemen y sus labios hinchados del esfuerzo.
—¿Podrá con dos en su boca?
Preguntó uno de los sujetos y miró a otro maliciosamente sabiendo lo que harían.
Tomaron el pelo de Eva tirando su cabeza hacia atrás haciendo que abriera su boca. Cada uno tomó su polla. Entró uno primero, pegándose a la mejilla izquierda y luego el otro.
—¡Miren eso, tiene mejillas de una ardilla!
Rió uno empezando un vaivén, y el otro le imitó.
Todos reían con gracia y Eva escuchó el flash de alguna cámara en algún lugar, mas no pudo identificar de donde. Seguramente el día siguiente sería el material de paja de todos los hombres allí.
—Ya fue suficiente de su boca. Ya follemosla.
Exclamó uno. Haciendo que la chica fuera empujada de espaldas a la alfombra. Le retiraron su falda tirando de ella y sus piernas fueron sujetadas de par en par.
—Hagamos una apuesta señores. Quien se corra más veces dentro ganará. Y la tendrá como perra toda la semana
Dijo su padrastro con gracia mientras volvía a tomar su v***a.
El presidente, como siempre sería el primero, luego irán en orden poder. El vicepresidente, socios, invercionistas, y finalmente el padrastro, el nuevo en la mesa.
El jefe fue con todo contra la chica, comenzó embestidas fuertes y certeras, haciendo que la chica rebotara una y otra vez con el movimiento, el choque de pieles sonaba fuerte por la sala, al igual que los gemidos de Eva.
—¡Ah!~ Papi~ no tan fuerte~
Se quejaba sin poder juntar ni un poco sus piernas.
Sus tetas por otro lado eran estimuladas por dos hombres, manoseadas, estiradas, pellizcadas y mordidas.
Alguien llevo sus dedos a hacer círculos frenéticos en su clítoris y esto solo detonó el orgasmo que venía reteniendo.
—¡Ah!~ ¡Si, papis!~
Gritó la niña.
Finalmente el jefe se corrió dentro de su v****a. Y no dejando que escurriera, el vicepresidente se hizo presente para tomar su lugar. Era un hombre más gordo pero igual de alto y con un pene grueso.
Siguieron otras seis rondas para Eva, con cada hombre en el lugar, con cada uno iba un orgasmo nuevo, que la tenían agotada.
—Ponla sobre mi, John.
Dijo un hombre recostado en el suelo.
Eva, totalmente agotada fue levantada como muñeca y puesta sobre el regazo del desconocido. Un pene entró a su coño de nuevo. Y un dedo se adentraba a su culo sin cuidado. Luego dos y tres.
Luego una polla se adentró a su apretado ano, imitando el vaivén en su coño, que había empezado a ser igual de violento que los anteriores.
La chica grito cuando sintió que un tercero comenzaba a entrar a su culo. Dolía pero sabía que terminaría gustandole.
—hagamos un experimento antes de terminar. Ustedes dos, levántenla con las piernas abiertas.
Ordenó el jefe.
Eva fue levantada en el aire por dos hombres con las piernas abiertas de un extremo a otro.
Los mismos hombres metieron su polla en su culo.
Luego el jefe en su coño, el vicepresidente le siguió.
—¡Le caben cuatro!
—Seguramente más, pero ya no podemos estar más agrupados.
Rió el vicepresidente comenzando un vaivén.
Para ese momento Eva apenas estaba consciente, su cabeza colgaba del hombro de uno de los hombres mientras gemía perdida y apenas haciendo sonido.
Aquella reunión terminó luego de tres horas de su inicio. Todos los hombres volvieron a sus sillas una vez terminaron de saciarse, debían seguir con sus negocios.
Pero Eva no estaba libre. Gateaba hacia cualquiera que le llamara y chupaba las pollas de todos los hombres que necesitaban desestresarse entre las discusiones.
Eva fue invitada a más reuniones de la junta. E incluso rentada en privado para el jefe y el vicepresidente.