El infinito
Capítulo 1
No es que lo haya olvidado. Probablemente aún
recuerde este lugar, y hasta sueño con este escenario, como lo
estoy haciendo ahora. Pero no puedo recordar este lugar fuera
de mis sueños.
No es que lo haya olvidado. No, simplemente no puedo
encontrar alguna pista para mantener estos recuerdos. No hay
nada en la realidad que posiblemente pudiese relacionarse a
esta escena lo suficiente como para hacerme recordar. Si lo
intentase, ciertamente podría recordar, pero no suelo mirar
hacia atrás.
Eso es porque nada en mi diario vivir podría tener la
posibilidad de recordarme a la persona que está frente a mí.
- ¿Tienes un deseo?
El hombre (¿o mujer?) que me hizo esa pregunta con
una voz calmada tenía un rostro que iba cambiando con fluidez.
Aunque este sueño fue creado por mi propia psiquis profunda,
no pude captar su rostro. Lo vi, vi su rostro, o eso creo, pero a
la vez que se parece a todos, también luce completamente
diferente a cualquier otra persona.
Supongo que le di una respuesta pasiva e inofensiva en
ese entonces, pero no recuerdo cómo respondí. Como sea,
cuando oyó mi respuesta, me presentó una especie de
contenedor.
- Esta es una “caja” que concede cualquier deseo.
Ahora que lo mencionaba, sí parecía una caja.
Entrecerré mis ojos para ver la caja. No tenía mala vista,
sin embargo, no podía ver claramente la caja.
No había nada en ella; este hecho hizo que me pareciese
extraña. Era como sostener una caja de galletas cerrada que
sonaba cuando la sacudías, pero que estaba vacía al abrirla.
Luego, creo que le pregunté algo insignificante, como, -
¿Por qué me estás dando esto?
¡Porque eres muy interesante! No puedo distinguir a
los humanos por sus leves diferencias. No puedo diferenciar a
uno de otro, a pesar de estar tan interesado en los de tu clase.
Irónico, ¿no crees?
No entendí bien lo que intentaba decir, pero asentí sin
entusiasmo.
- Pero puedo distinguirte a ti. Te preguntarás cómo es
que esto puede ser algo especial, ¡pero es más que suficiente
para atraer mi interés!
Miré el fondo de la caja. A pesar de que no había nada
en ella, sentí como si fuese atacado por una sensación
desagradable que arrastraba todo mi cuerpo hacia el fondo.
Rápidamente aparte la vista.
- Esta “caja” te concederá cualquier deseo. No me
preocupa qué deseo sea. No te detendré aunque tu deseo destruya a la humanidad. Simplemente estoy interesado en lo
que tú y los de tu clase desean.
Le dije algo, y él sonrió.
Hehe… No, no. No es alguna clase de poder. Lo
humanos tienen la habilidad de conceder deseos sólo con tener
una clara imagen de ellos, para empezar. Yo sólo soy capaz de
dar un pequeño empujón a ese poder.
Acepté la caja. Por supuesto, no podía recordar este
sueño cuando desperté. Pero sería capaz de recordar claramente
lo que pensaba de ese sujeto. Y esa impresión tampoco cambió
a través de los sueños.
De alguna forma, ¿no es esa persona algo—
—desagradable?
1ª vez
- Soy Otonashi Aya. Es un placer conocerlos -, dice la
estudiante transferida con una débil sonrisa.
23ª vez
- Soy Otonashi Aya… Saludos -, dice la estudiante
transferida, sin interés ni emoción alguna.
1050ª vez
- Otonashi Aya -, dice la estudiante transferida,
luciendo completamente aburrida, sin siquiera mirarnos.
13.118ª vez
Miro a la estudiante transferida, Otonashi Aya, cuyo
nombre aún no conozco, de pie en la plataforma.
- Otonashi Aya -, la estudiante transferida murmura
únicamente esto a sus compañeros, con voz baja, como si no le
importase si le podíamos oír. No obstante, su voz es clara.
—Sí, ya sabía su nombre, aunque acabo de oírlo por
primera vez.
Todos se quedan sin respiración. No a causa de su
directa y sencilla presentación que ni siquiera podría contar
como saludo, sino, probablemente, porque es una belleza
despampanante, que destaca entre todos los que están en el
salón.
Todos esperan sus siguientes palabras.
Ella abre su boca.
- Hoshino Kazuki.
- … ¿Eh?
Por alguna razón, me llama. Toda la clase me mira con
intriga. No me miren así, tampoco tengo idea de esto.
- Estoy aquí para doblegarte -, declara repentinamente. -
Esta es mi 13.118ª “Transferencia de escuela”. Ni siquiera yo
puedo evitar el fastidiarme con tantas, así que para cambiar un poco, declararé la guerra -. Ni siquiera se molesta en mirar a
nuestros estupefactos compañeros, y sólo me mira a mí. -
Hoshino Kazuki, haré que te rindas. Será mejor que me des
pronto lo más preciado para ti. La resistencia es inútil. ¿Por
qué? Es sencillo, porque yo—
Otonashi Aya forma una sonrisa y continúa con su
declaración.
- —siempre estaré a tu lado, sin importar cuánto tiempo
pase.
10.876ª vez
Es 「2 de Marzo」. Se supone que hoy es 「2 de
Marzo」.
¿Por qué me aseguro de que esa sea la fecha? …
Probablemente porque el cielo sigue nublado, a pesar de que ya
es Marzo. Probablemente sea por eso. Es culpa del clima que
esté un poco melancólico, considerando que, recientemente, el
cielo azul se esconde todo el tiempo detrás de las nubes.
Cielos, me pregunto cuándo se despejará el cielo.
Estoy en el salón de clases antes de que comiencen las
clases, mirando por la ventana hacia afuera, simplemente
pensando.
Supongo que tengo estos pensamientos porque no me
siento bien. No, no me siento mal. Me siento como siempre me
he sentido, sólo estoy… incómodo. No puedo explicarlo, pero
se siente como si de repente fuese el único sin una sombra. Es
más como esa sensación de incomodidad de “algo está mal”.
… Extraño. No puedo descifrar la razón. Ayer no
sucedió nada inusual, esta mañana tomé desayuno, y escuché el
nuevo disco de mi artista favorito en el tren, y saqué “suerte
promedio” de acuerdo al programa de lectura de fortuna que vi
por casualidad.
Decidiendo no quebrarme la cabeza pensando en eso,
tomo un Umaibō1 de mi mochila. Hoy tocó uno con sabor a
carne de cerdo. Le doy una mordida. No importa cuántos me
coma, no me puedo hartar de este sabor.
- ¿Otra vez con un Umaibō—? Nunca te hartas de esos,
¿o sí? Si sigues comiendo Umaibōs todo el tiempo, tu sangre se
volverá de ese color, ¿sabías?
- … Eh… ¿Qué color sería ese?
- ¡Quién sabe!.....
La chica que bromea conmigo es mi compañera de
clases, Kirino Kokone. Su cabello castaño, entre largo y muy
largo, está atado en una cola de caballo alta, en la parte de atrás
de su cabeza. Kokone cambia su peinado todo el tiempo, pero
parece que le gusta el actual, o al menos tengo la sensación de
que ese es el único peinado que le he visto últimamente.
A continuación, Kokone agarra arbitrariamente un
asiento a mi lado y comienza a maquillarse con su espejo de
mano azul, usando una herramienta que, como hombre, no
conozco bien. Desearía que pusiera tanto esfuerzo en todo, y no
sólo en maquillarse.
- Ahora que lo pienso, tienes muchas cosas azules, ¿o
no?
- Ah, sí, me gusta el azul… ¡Ah, cierto, Kazu-kun! ¿No
hay algo distinto en mí hoy? ¿Lo hay? -, dice Kokone
repentinamente, mirándome con sus ojos brillando.
- ¿Mh…?
- ¿Cómo podría saberlo? No hay forma de que lo sepa si
me preguntas tan de repente.
¡Te daré una pista! ¡Mi punto de encanto ha
cambiado!
- ¿Eh?
Miro sus senos por reflejo.
- ¡Oye! ¡¿Por qué mis senos?!
- Bueno, porque siempre te estás jactando de que
pasaste a copa D, así que estaba seguro que…
- ¡Es obvio que mis ojos son mi encanto! Y, como sea,
¡los senos no crecen así de repente! ¡¿O es eso lo que te
gustaría?! ¡Pervertido! ¡Maníaco de senos!
- … Lo siento.
No hay forma de que conociese dicho punto de encanto
auto-proclamado, pero por ahora, me disculparé.
- … ¿Entonces? -, Kokone mira mi cara expectante.
Tengo que admitir que sus ojos son grandes. Me pongo un
poco tímido al darme cuenta de eso.
… Creo que tu cara es la misma de siempre… -, digo,
sin mirar directamente su rostro.
- ¿Eh? ¿Qué? ¿Dices que mi rostro está igual de lindo
que siempre?
- No, no dije eso.
- ¡Dilo!
Me están forzando.
- A decir verdad, hoy estoy usando rímel. ¿Qué tal?
¿Qué tal?
No veo diferencia alguna. No veo cómo es que luce
diferente a ayer.
- … No, no hay forma de que pudiese darme cuenta de
algo como eso -, le digo con honestidad, y fracaso.
- ¡¿“Algo como eso”… dices?! -, me golpea.
- Au.
- Tsk. ¡Qué granuja más aburrido eres! -, dice con una
voz forzada, pero… Ha~ah, puede que en verdad se haya enojado un poco. Kokone hace un gesto de escupirme, y se va
hacia otros compañeros para mostrar su rostro con rímel.
- Haa…
Ahora estoy cansado. Kokone puede ser graciosa, pero
no puedo lidiar con su carácter.
- ¿Acabaron con su pelea de enamorados?
Lo primero que veo cuando me doy vuelta son tres aros
en una oreja derecha. Sólo hay una persona que los usa así en
esta escuela.
- … Daiya, esa no fue una pelea de enamorados. ¿De
dónde sacaste esa conclusión?
Mi amigo Oomine Daiya sólo me mira desdeñosamente
ante mi objeción. Sí, es arrogante, como siempre. Bueno,
supongo que sería raro que alguien como él, que usa accesorios
y que no sólo ignora las reglas de la escuela, sino que, más bien,
las provoca, se rebajase de eso.
Pero, ¿en serio no notaste el rímel? Hasta yo me di
cuenta de la diferencia. Y estoy absoluta y totalmente
desinteresado en ella.
- … ¿En serio?
Ellos son vecinos, y al parecer han sido amigos desde el
jardín de niños. Eso de que no está interesado en ella es, sin
duda, una mentira. Aún así, no notar algo que hasta Daiya notó
puede ser un pequeño problema. Después de todo, él es alguien
que no se interesa en los demás y ni siquiera parece mirar a la
gente.
- .. Pero… ya sabes…
Tengo la sensación de que también usó el rímel ayer.
- Ya veo. Entiendo, Kazu. Así que le dijiste a la perra
“No estoy interesado en ti”. Estoy de acuerdo contigo, tomaré
la misma actitud. Pero seré más directo.
- ¡Oye presidente malicioso! ¡Puedo oírte claramente!
Daiya ignora a la chica de aguda audición y continúa
hablando. - Kazu, dejemos de hablar de esa chica irrelevante—
¿Sabías que hoy llegará una estudiante transferida?
- ¿Una estudiante transferida?
Me aseguro de esto otra vez—hoy es 「2 de Marzo」.
¿Por qué alguien se transferiría tan avanzado el año?
- ¡¿Una estudiante transferida?! ¡¿De verdad?! -,
Kokone, como se esperaba, oyó nuestra conversación y elevó
su voz para preguntar.
- Kiri, no estoy hablando contigo. No te entrometas
desde allí. ¡Oh, pero tampoco te acerques! Esa cara
desesperadamente maquillada tuya no es buena para mi salud
mental.
- ¡¿Qué?! ¡Mira quién habla, Daiya! Deberías comenzar
a arreglar pronto esa deshonesta personalidad que tienes. Tal
vez deberíamos colgarte de cabeza durante 24 horas, ¡y así algo
de sangre podría llegar a tu cerebro y podrías volverte capaz de
decir algo honesto!
Para interrumpir sus insultos, elevé mi voz un poco y
volví al tema.
- Una estudiante transferida, ¿no? Creo que oí algo
sobre eso.
Daiya cierra su boca como lo planeé y me mira.
- … ¿Quién te contó? -, me pregunta con una cara seria.
- ¿Eh? ¿Por qué quieres saber?
- No contestes una pregunta con otra pregunta.
- Eh… ¿Quién fue? ¿No fuiste tú?
- Imposible. Acabo de oírlo cuando fui a la sala de
profesores para hacer un papeleo. No debería haber tenido
oportunidad de contártelo.
- ¿En serio?
- Esta clase de rumores se esparcen de inmediato, pero
al parecer esta parlanchina de Kiri aún no lo sabía.
Esto probablemente sea verdad, considerando la
reacción que tuvo. Y no sólo ella; nadie en la clase 6 de primer
año parecía saberlo.
- Es por eso que concluí que la información era secreta
hasta el día de la transferencia, que es hoy. Pero entonces,
¿cómo sabías?
- … Eh…
Me pregunto cómo es que lo sabía…
- Bueno, como sea. Pero, ¿no es extraño, Kazu? ¿Por
qué alguien se transferiría a esta altura? Probablemente haya
circunstancias. Por ejemplo, ¿qué hay de una hija de algún
presidente de alguna empresa que fue expulsada de un montón
de escuelas? En ese caso, tendría sentido que la información
fuese ocultada.
- Daiya, no es bueno intentar adivinar sobre la
estudiante transferida, eso es prejuicio. Quiero decir, incluso
sin eso ya está en una posición sospechosa. Además, todos
están escuchando en secreto.
El resto de estudiantes, que habían estado escuchando
nuestras palabras en secreto, sonrieron incómodos.
- ¿Ah? ¿Por qué debería importarme?
- Uwaa…
En el momento en que dejo salir un suspiro ante la
actitud arrogante de Daiya, suena la campana. La clase sale
disparada hacia sus asientos.
Kokone, cuyo asiento está del lado de las ventanas, abre
una y se asoma por ella. Al parecer quiere ver a la estudiante
transferida lo antes posible.
- ¡Ohh!
Aparentemente habiendo encontrado a una persona que
lucía como una estudiante transferida, Kokone eleva su voz.
Después de dejar salir este “¡Ohh!”, se sienta en su silla con
una expresión congelada, a pesar de haber estado tan animada
cuando miró por la ventana.
Me pregunto qué está mal.
Kokone sonríe y murmura, - ¡Esto es increíble!
Probablemente no sólo yo, sino que todos quieren
preguntar qué ocurre, pero nuestro profesor jefe entró al salón
justo ahora. Se puede ver la silueta de una chica detrás de la
puerta de vidrio esfumado. Tiene que ser la estudiante
transferida. Mirando hacia la clase, el profesor adivina que
todos se están preguntando sobre la persona detrás de la puerta,
y rápidamente la llama.
La silueta detrás del vidrio esfumado se mueve.
Y entonces—la veo.
En un instante—como si fuese empujado por un
barranco, el escenario cambia de repente.
Primero oigo un sonido, el sonido del escenario siendo
arrancado. Forzada y violentamente, una imagen tras otra llega
a mi mente. Escenarios similares aparecen una y otra vez.
Siento como si mi conciencia estuviese a punto de escaparse,
pero entonces es tirada de vuelta y queda firmemente fija como
si la metiesen dentro de una cajita metálica. Déjà vu. Déjà vu.
- Soy Otonashi Aya -, te oí.
Soy Otonashi Aya -, te oí.
- Soy Otonashi Aya -, es suficiente, ¡ya te oí!
Rechazo la masiva cantidad de información que está
tratando de cargarse por sí sola en mi mente. Quiero decir, no
hay forma de que quepa toda. Mi cerebro se sobrecargará, no
puedo procesarla toda.
- Ah…
¿Qué?
¿Qué cosas incomprensibles—estoy…?
Me doy cuenta de que estoy teniendo pensamientos
incomprensibles, y de este modo cierro mis pensamientos—y
luego regreso.
¿Eh? ¿Qué acabo de pensar?
Habiendo olvidado eso, miro hacia el frente y a ella
nuevamente. Miro a la estudiante transferida, Otonashi Aya,
cuyo nombre aún no conozco.
Otonashi Aya -, la estudiante transferida murmura
únicamente esto, con voz baja, como si no le importase si le
podíamos oír.
Otonashi Aya se baja de la plataforma.
A causa de su sencilla presentación, la clase se vuelve
ruidosa.
No se preocupa en lo más mínimo por sus perplejos
compañeros de clase, y viene caminando. Hacia mí. Mirando
directamente a mi rostro.
Se sienta de forma natural en el asiento vacío al lado del
mío, como si ese asiento hubiese sido preparado para ella
desde el inicio.
Otonashi-san me mira con el ceño fruncido
suspicazmente cuando la miro en silencio, incapaz de hacer
algo.
… Supongo que debería decir algo.
- … Eh… Mucho gusto.
Su ceño, sin embargo, no cambia ni un poco.
¿Eso es todo?
- ¿Eh…?
- Pregunté si eso era todo.
¿Había algo más? Aunque me digas eso, no puedo
pensar en nada. Después de todo, este es nuestro primer
encuentro.
Pero la atmósfera me fuerza a decir a algo.
- … Eh, tu uniforme… ¿Ese uniforme es de tu antigua
escuela?
Otonashi-san no reacciona a mis desesperadas palabras
de ninguna forma, y sólo continúa mirándome.
- … Eh… ¿Entonces?
Al ver mi confusión, Otonashi-san deja salir un suspiro
por alguna razón y sonríe. Una sonrisa como si estuviese
sorprendida ante un niño con problemas de entendimiento.
- Te contaré algo bueno, Hoshino.
¿Eh? Aún no le he dicho mi nombre. Pero este
pensamiento es una mera nimiedad. Otonashi-san dice algo que
hace que me quede sentado completamente congelado por
cinco segundos exactos.
- Mogi Kasumi hoy está usando calzones celestes.
La ropa usual que Mogi Kasumi viste durante
educación física no es un uniforme de gimnasia, sino su usual
uniforme de escuela.
Hoy, nuevamente está observando a los chicos mientras
juegan fútbol, mientras viste su uniforme, inexpresiva, como
un adorno.
Las blancas piernas que salían de la falda de Mogi-san
son tan delgadas, pareciera que se fuesen a quebrar en
cualquier momento. Y yo, por alguna razón, estoy durmiendo
sobre su regazo.
Ah, sí, tampoco tengo idea de lo que está sucediendo
aquí. Aunque ciertamente hay una sensación de absoluta
felicidad, no la puedo disfrutar, ya que estoy deteniendo mi
sangrado nasal desesperadamente con un pañuelo de papel. No
acabaría bien si no lo hiciese.
Sin embargo, puedo recordar cómo acabé así. Ya que
perdí mi habilidad de concentración a causa de Otonashi-san, el
balón de fútbol me golpeó justo en el rostro y mi nariz
comenzó a sangrar. Entonces Mogi-san se preocupó por mí, y
por alguna razón, me dejó dormir en su regazo.
Las piernas de Mogi-san no son para nada suaves, y,
para ser honesto, hasta me duele un poco el poner la cabeza
sobre ellas.
Me pregunto por qué se preocupa tanto por mí. Miro a
Mogi-san, pero no puedo descifrar nada de su rostro
inexpresivo.
Pero estoy feliz. Muy, muy feliz.