Me quedé pasmada al esucharlo puesto que no esperaba que dijera algo así. Comí en silencio temiendo preguntar lo evidente hasta que finalmente tuve el valor para abrir la boca: —¿A qué te refieres?—cuestioné con torpeza. —Un heredero, quiero un heredero—contestó secamente. —¿Por qué?—pregunté sintiendo como repentinamente perdía el apetito y me comenzaba a doler el estómago—¿y cuál es tu plan? —Porque soy joven, tengo dinero, estabilidad y un excelente posicionamiento socio-económico estoy completamente preparado para traer hijos al mundo—sonrió—y el plan es simple: debemos engendrarlos—mi garganta se secó por completo—si no quieres estar conmigo optaremos por la fecundación in-vitro. Estoy muy ilusionado por esto, siento que será algo que llenará mi vida de luz y color... Además estoy

