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1052 Words

A la mañana siguiente desperté en mi habitación, herida pero aún viva. Sentía como si me hubiera atropellado un tren, cada centímetro de mi piel ardía como el mismísimo infierno, que desgracia de vida. Suspiré, incorporandome lentamente, tenía sentido que Grayson no me hubiera mandado a matar... Si me iba de este mundo ya no iba a poder seguir jodiéndome la existencia así que era mejor permitir que continuará respirando. Noté que tenía moretones, quemaduras, laseraciones y cortes por todas partes. Incluso sentía el rostro hinchado y me ardían los ojos, me volteé a un lado y me tronó el cuello. Me sentía como si estuviera habitando una armadura oxidada y no un cuerpo juvenil. El cuartito que me habían dado era realmente espantoso: estrecho, sin ventilación, con las paredes amarillentas,

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