Mi papá me pidió que quería verme, yo luego de la conversación que había tenido mi mamá con el ama de llamas estaba con los nervios de punta, me sentía enferma del estómago y con el corazón destrozado. Entre a la habitación, él lucía pálido, cansado, moribundo. Me miró con ojos tristes, parecía perdido en medio del delirio del dolor que esa enfermedad le producía, nisiquiera era suficiente la morfina. Super que sí él me lo pedía haría cualquiera cosa que estuviera a mi alcanfe con tal de que se recuperará, el me había dedicado toda su vida, jamás me había faltado nada. En realidad yo le debía todo lo que tenía y aunque él no me lo pidiera era un acuerdo tácito, como los acuerdos en los que se construye el amor, no es necesario que nadie diga nada para saberlo. —Hola cariño—me senté en la

