Mafia
Capítulo 20
Consumado.
Griv y Tatiana
Tatiana
La boda seria dentro de la finca en que me encontraba, aunque recibí miradas hostiles, nadie se metería conmigo, el jardín estaba lleno de flores blancas, muchas mujeres y menores corretean por todo el jardín persiguiendo un balón, mujeres armadas y escoltas con los mejores equipos tácticos, con el sello de los Ivankov en su uniforme, de cada uno y una, las mujeres de edad avanzada ordenaban las sillas para la ceremonia, mientras una estilista arreglaba mi cabello rubio, en un moño alto, estaba sentada en mi silla de ruedas, con vestido no demasiado corto, pero blanco hueso, que descubre mis hombros y dejaba ver el collar de diamantes, qué me habría traído Griv esta mañana antes de la ceremonia, hasta cierto punto me sentía fuera de lugar, rodeada de tanta felicidad, mientras los seres vivos que condene, estaban sufriendo, Nazar estaba encantada dirigiéndolos arreglos de la ceremonia, que sería por el civil. Todo esto era surrealista, niños corriendo, adultos con platos sencillos en las manos, los escoltas rodando el jardín, era como una estúpida comedia romántica. Pero era mejor de lo que merecía, siempre lo supe, que jamás le importe o me quisieron mis padres, solo era una más del rebaño, pero saberlo oirselo decir, era más real. Lo hacía más real y la mujer que estuve a punto de perjudicar, por mi libertad, que me sonriera y me ayudará a estar lista, pintándome las uñas de mis pies. Me ardía todo por dentro, quisiera tener su fuerza de voluntad y su bondad, pero éramos totalmente opuestas.
– Deja de verme así, se lo que estas pensando.
– ¿No puedes hacerlo? – que se riera de mi no me molesto, pero si me confundió.
– A veces nuestra situación, el estilo de vida nos supera, pero no por ello deves condenarte, si supieras la mitad de lo que he sufrido, no porque sea más, significa que no seas humana – levanto la mirada dejándome sin aliento, ya había recurado su color – Si, hicistes cosas poco cuestionables, lo entiendo, pero el hecho de que quieras remediarlo, no soluciona nada, eres la más odiada en toda la finca, habrá quienes quieran matarte o lo deseen, es la consecuencia de tus acciones y no tu culpa, es tu instinto de supervivencia. Pero sabes, es el primer paso, para perdonarte a ti misma.
Sin añadir nada más, sigio arreglándome las uñas, fue quien empujo mis silla hasta el juez, con Griv, ami lado, por inverosímil qué parecierá, me llevo de la mano, Kriv y Nazar fueron mis padrinos, Yerik y Nana, la cryschar personal de Nazar, fueron mis testigos. Cuando al final ambos pronunciamos, “Si acepto” y firmamos, porfin sentí un poco de libertad, porque yo había elegido mi destino, yo eleji a quien entregarme, Nada, ni nadie me lo arrabataria.
Noche de bodas
Estar rodeada de flores y velas, no era así como imagine mi noche de bodas, por meses me torturó la idea de estar encerrada, siendo abusada por un hombre que solo quería una cosa de mí, un varón, ahora todo era irreal, estar sentada en una cama que no era mía, oliendo perfumes que no eran míos y con un camisón que Griv me había comprado y estaba en su armario, Nazar cepillo mi cabello, como si fuera una ceremonia de inciasión y no lo era. La puerta se abrió, Griv ingreso dejando su saco, reloj y objetos personales en la mesa del centro, no me saludo, pero si me miro mientras desataba su pajarita y desabotonaba su camisa. No lo negaría, era un ser sobrenatural mente hermoso, a pesar de su mirada fría, podía sentir el fuego corriendo por sus venas. Se sentó a mi lado sin dejar de observarme, alzó la mano y apartó el cabello suelto de mis hombros, se acercó tanto, que el calor que irradiaba, no me hacía olvidar que su mano me hirió mucho, pero no me importaba, aquí él no era mi torturador, aquí en esta habitación, era mi marido, eso lo hacía más intenso, lentamente, acercó su rostro a mi cabello e inhalo, yo respiraba superficialmente, no me atreví a moverme.
– Tranquila. No será hoy. Más o menos. – Lo mire extrañada. Su sonrisa me dejo sin habla. – Dejaras de ser virgen, si, pero no te prenetaré, no con mi m*****o, lo are con la mano, lento, suave, sin causarte mucho dolor, solo placer, no me gusta que sufran, la primera vez deve ser sin dolor y poco a poco, día tras día, hasta que esa membrana, deje de escoser, entonces si serás totalmente mía.
Con cada palabra, sentí tanto calor en el vientre, quería que tocara cada parte de mi, solo con su aliento, empezó a besarme el hombro, con una suavidad poco propia de el, una que no caractisava la despiadada mano torturadora qué poseía, fue bajando mi tirante de mi bata, mientras seguía el contorno de mi cuello, su otra mano, fue subiendo por mi muslo, hasta adentrarse dentro del calor de mi centro, tiro ligeramente de mi lóbulo, estremeciendime, me fue recostando asu lado, arrastrándome con delicadeza asu lado, sus manos fueron un urgando en mi intimidad, haciéndome jadear y mover las caderas al ritmo de sus caricias, se quito la camisa y solo dejo su pantalón puesto, pero se dedico a acariciarme, todo el cuerpo, con una mano, mientras que con la otra urgaba entre mis piernas, solo basto un pequeño toque en mi clítoris, para que arqueara la espalda, él se trago mi grito con un beso, uno voraz y vehemente, siguió urgando con sus dedos gruesos, rompiendo lentamente la fibra membrana de mi virginidad, se que fue muy rápido, pero cuando curvo el dedo, sentí el orgasmo, atravesando cada fibra de mi cuerpo y fue mejor de lo que creí, el no se detuvo ahí, fue descendiendo sobre mi cuerpo, lamiendo cada gota de sudor, cada lagrima de alivio y felicidad, mordió mis pechos, bajo ami vientre, siguió pasando mi monte venus donde se recreo y cuando fue más abajo, cuando su lengua tocó mi centro. Fue cosa de no parar de retorcerme, gemir y incluso suplicar por más. Me aferre a su cabello con tanta fuerza que le hice daño, pero su gruñido de placer bervero en todo mi cuerpo, y otra oleada de placer me arrastro al limbo, el no se detuvo, continuo llevándome al placer, como si tuviera hambre. Y por dios, que jamás había maldecido y profanado el nombre de un Dios que me abandono hace mucho. Cuando mire como se tocaba así mismo, tire como pude, de el, quien se suspendió encima de mi, volviéndome a besar, mientras seguía acariciandose así mismo, sus jadeo contra mi boca, se incrementaron, me aferre asu camisa abierta mientras los movimientos de su mano se incrementaron y cuando se recostó ami lado, respirando con dificultad, lo único que pude hacer es hundir el rostro en su cuello y besar su piel salada, el me atrajo hacia así y me abrazó, dándome el calor y cuidado que jamás nadie me dio.