Un dulce olor a chocolate inundó mis fosas nasales despertándome del letargo pero ¿chocolate?, ¿cómo era eso posible? Ahora que lo recordaba, no había comido nada desde ayer por la mañana y me moría de hambre, mi estómago rugió en protesta.
- Supongo que ya estás despierto, de lo contrario me vería bastante ridículo hablando solo.
- ¿Qué hora es? - Me incorporé sin mucha intención de levantarme todavía, mi cuerpo todavía no se había recuperado de las laceraciones y la falta de energía.
- Las once y cuarto más o menos pero supuse que tendrías hambre y te pedí algo para desayunar, no te levantes, ya te lo llevo yo.- Puso sobre mí, una bandeja con un plato repleto de tortitas bañadas en mantequilla y sirope, una taza de chocolate caliente y un zumo que no sabría decir de qué era.
- Esto no es nada sano ¿sabes todas las calorías que tendrá esto?
- Come y calla.- Resopló.- Ayer no comiste, así que no pasa nada porque hoy satures un poco tus arterias ¿entendido? Aunque lo siento, no quedaba zumo de naranja, sólo tenían de melocotón.
- No importa, gracias. Y vale, entendido sargento.- No pude evitar reírme, tanta amabilidad y atención me sobrepasaban después de los dos últimos días.
- Já, já, já, muy gracioso. Parece que alguien se ha despertado hoy un tanto cómico.
Puede ser que me esté adelantando a los acontecimientos por un simple desayuno pero ojalá esto significase volver a estar como al principio, nada en el mundo me gustaría más que eso.
*FLASHBACK: SEIS MESES ANTES*
Llevaba ya varios días sintiéndome extraño cada vez que alguna chica se acercaba a Sergio, ¿serían celos? No, él era mi hermano, siempre había estado ahí para mí desde antes de que el avión en el que iban nuestros padres tuviera aquel accidente y murieran. Seguro que me estaba preocupando por nada, aunque últimamente no me hacía tanto caso, así que prefería seguirle a todas partes por si acaso; de ahí que ahora tuviera que estar de fiesta con todos los del grupo.
- ¡Hey, enano! ¿Qué quieres tomar?- Me dijo Adrian acercándose a la barra para pedir las bebidas.
- Pídele una coca cola y terminas antes, no pierdas el tiempo.- Dijo Lucas con sarcasmo.
- ¡Eh! ¡No, no, mejor un batido de chocolate!- Dijo Iván consiguiendo un estallido de risas entre todos ellos, no era justo, sólo me sacaban cuatro años y me trataban como a un niño pequeño.
- Venga chicos, dejadle en paz y que él decida.- Intervino Sergio todavía riéndose, eso me dolió más que las burlas de los demás.
- Un whisky cola.- No toleraba muy bien el alcohol pero tenía que demostrar que podía aguantar lo mismo que ellos o al menos intentarlo.
- Pues venga, que sean cinco, que por no escuchar a que os decidáis todos... ¡Ehh camarero, cinco whiskys cola!
Al llegar al hotel ya no sabía cuántas rondas había tomado pero los chicos no se volvieron a meter conmigo, ahora cada uno se había ido a su propia habitación menos Sergio que intentaba que yo llegara a la mía. Tras varios intentos para abrir la puerta, entramos tambaleándonos y caímos uno encima del otro, era ridículo, con la luz que se filtraba a través de la ventana vi como, riéndose, se intentaba levantar. Ahora que lo pensaba, tenía una sonrisa preciosa y ese pelo despeinado incrementaba su atractivo, no pensé en lo que hacía hasta que lo besé ¿qué pensaría ahora de mí?, podría echar la culpa al alcohol y a mi falta de costumbre pero tras unos segundos mirándome fijamente, se abalanzó sobre mí y me empezó a besar. Poco a poco nos desvestimos torpemente y lo acabamos haciendo por primera vez, la primera de tantas como averiguaría más tarde.
*FIN DEL FLASHBACK*
Volví a la realidad al notar que Sergio llevaba llamándome un buen rato.
- Tierra llamando a Alex ¿me puedes hacer caso de una vez?
- ¿Qué me estabas diciendo?
- Agg, te decía que te quitaras el bóxer y te tumbaras boca abajo para poder curarte las heridas.
- Pues no sé con qué, aquí no hay ni un mísero botiquín. ¿Acaso pretendes usar el extintor?
- Mira que eres payaso. Esta mañana compré mercromina en la farmacia.- Empezó a echarme gotas rojas por todas las llagas y a secar lo sobrante con una gasa, genial, ahora sería un jodido umpa lumpa.- No puedes moverte hasta que se seque o mancharás todo. Me tengo que ir, he quedado con Lucas para comprar púas y algo de ropa. Luego te traerán la comida a la habitación, dije que todavía no te habías recuperado. Nos vemos más tarde.