Había tenido días muy intensos, de muchas emociones, así es que me di un tiempito para pasarla bien con Johan. Él estaba de descanso, luego de jugar por el campeonato, y me dijo que había alquilado un departamento en un balneario al sur de Lima, frente al mar. -Te busco y nos vamos a la playa, todo el día y nos regresamos mañana-, me pidió. Entusiasmada de relajarme, le dije a Yolanda que estaría en la playa y que Jimmy quedaba a cargo. -Llámame solo si hay algo muy urgente-, le dije con una sonrisita pícara y traviesa. -Provecho-, dijo ella, divertida. Johan me recogió. Me puse un short jean muy cortito, sandalias, una camiseta blanca y mi maletín con algo de ropa, útiles de aseo, perfumes, sostenes y calzones, peine y todo lo demás, je. -Qué ricas tus piernas, Deborah-, fue lo que

