Johan me llamó un millón de veces tratando de disculparse, de reanudar nuestra relación, volver a salir conmigo y con la intención de olvidar todo lo que había pasado con las otras mujeres. Sin embargo yo ya había averiguado que tenía incluso más amantes y estaba demasiado dolida, frustrada, muerta en vida, cortada en un millón de pedazos. Johan me mandó emojis, mensajes de textos diciendo que me amaba, incluso chocolates y flores por courier, hasta poesías y me grababa canciones que hablaban de amor, con sugestivos títulos como te extraño, te amo, te quiero solo mía, eres la mujer de mi vida y artilugios que usan los hombres tratando de reconquistarnos, pero sin reconocer sus errores, queriendo tomar las cosas a la ligera, que todo ha sido un mal entendido y que las cosas siguen igual "co

