El divorcio del teniente Castro no era una perita en dulce, como había pensado, demasiado optimista al comienzo. Era un rombo con muchas aristas y que involucraba no solo a la familia de su mujer, sino también a su propia institución. Cuando hice el cuadro sinóptico del caso descubrí que Castro había traicionado a su mujer, mucho antes, saliendo con su propia cuñada, casada, aún con el hermano de ella, por lo que el teniente era quien traicionó el lecho marital. Pero la mujer de Castro no era una angelito, pues, sus salidas con un capitán que aún no había podido averiguar su nombre, se hicieron también frecuentes cuando estaba, dizque, felizmente casada con el teniente. El capitán, al parecer, trabajaba en la misma dependencia con Castro y eso, obviamente, comprometía a su institución,

