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Malakh (Una nueva vida)

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Un nuevo comienzo, una nueva vida para Malakh. Un bebé viene en camino y todo cambiará. Un nuevo personaje llegará a su vida quien la apoyará y será su protector ahora que Hizzand no está. Libro N. 2 de la saga Malakh.

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Capítulo 1
El dolor, la angustia y la ira vuelven de inmediato. Todo se siente tan… fresco, pero no es verdad. Han pasado tres meses desde eso. Todo duele como el primer día, desde… bueno, desde que reviví. Mi vida nunca fue un desastre tan grande como lo es ahora. Arde respirar al saber que él ya no puede. ¿Cómo llegué a este punto en mi vida? Ahora lo recuerdo, todo fue mi culpa, como siempre. ¿Hace cuánto que no veo el sol? Ya ni siquiera recuerdo la última vez que sentí los rayos de luz golpeando mi rostro. Mi vida acabó junto a la de él. Vivo con el vacío en mi corazón, pero lo que hago no es vivir. Tengo tanto tiempo recostada en esta cama que mi cuerpo ya no conoce otra posición. Hizzand fue mi único amor y perderlo fue un gran golpe para mí. No entiendo como no puedo vivir sin él, viví sin él durante tantos siglos que ya debería ser una costumbre para mí, pero no es igual. Cuando hui sabía que él seguía vivo y estaría bien sin mí, pero verlo morir frente a mis ojos es muy distinto. Debería levantarme, cuidar de mí y de… mi bebe. Tampoco puedo creer que me encuentre embarazada, cuantas veces soñé con tener un bebe y ahora que lo estoy, solo me he preocupado por mí y no por él. Tengo que levantarme, tener una vida, no solo por mí, ni por el bebe. Hizzand debe estar furioso conmigo al verme postrada en esta cama por voluntad propia. Aunque, bueno, tampoco le debe gustar quien es la persona con quien he vivido desde que llegué a Harrisburg. La oscuridad de la habitación se debe a las grandes cortinas con rayas verticales en su diseño que cubren las ventanas. Quiero levantarme y comenzar con una nueva vida, de verdad que quiero hacerlo, pero no puedo. No puedo porque todos los segundos del día pienso en Hizzand, en sus ojos cafés, en sus brazos rodeando mi cuello y hasta en sus celos. La presencia de Ananiel me daba calma cuando estaba a su lado, pero desde que toqué la puerta de Josh y Ananiel se fue, simplemente me derrumbé. Su muerte volvió a mi mente y todos los sentimientos negativos me golpearon. ¿Qué pensarían mis padres al verme ahora? Deben estar tristes y decepcionados de mí. -         Sam, tienes que levantarte. Por favor salgamos juntos a tomar aire. Josh lleva rogándome todo este tiempo que salgamos, pero algo me lo impide. -         Samantha me tienes harto de esta situación. - Dice en tono alto Josh tira al piso la cobija que cubría mi rostro y toma mi brazo para jalarlo. -         Samantha llegaste a esta casa hace tres meses y lo único que has hecho es morir de a poco en esa cama. – señala a la cama donde estuve recostada hace unos cuantos segundos atrás. – Te ducharás y vestirás bonito porque saldremos de comprar y no quiero que las personas te vean con el mismo pijama que has usado desde hace dos semanas. Entiendo que Josh solo quiera sacarme de mi depresión, pero su tono de voz me provoca ganas de llorar. Las lágrimas se acumulan en mis ojos y parece que Josh lo nota. -         Sam no llores, perdón por gritarte, pero no quiero verte un solo día más recostada, deprimiéndote más a cada segundo. -         Yo solo quiero que vuelva. – digo y me derrumbo a llorar por milésima vez desde hace tres meses. -         Linda lo sé, pero él no quisiera verte en ese estado. ¿Piensas que Hizzand estaría feliz de que no cuides a su hijo? Esa pregunto me abre los ojos por completo. Hizzand estaría furioso conmigo si descuido a nuestro hijo. Tengo que levantarme y vivir por él. Niego con la cabeza ante su pregunta y Josh me mira orgulloso. -         ¿Ves? Entonces quiero que te des una ducha, te pongas algo de la ropa que compré para ti y salgas con una sonrisa de esta casa, ¿de acuerdo? Solo muevo la cabeza de arriba abajo, negándome a decir cualquier palabra. Josh me da un pequeño beso en la frente y me deja sola en la habitación para que pueda cumplir con sus instrucciones. Tanto tiempo, sumida en la depresión me han llevado a descuidar de la persona más importante en mi vida en este momento. Mi hijo es mi todo y ni siquiera he visitado a un ginecobstetra para saber sobre su salud. Fui una pésima esposa y ahora me estoy convirtiendo en una pésima madre, no dejaré que eso pase. Me motivo y camino hasta el baño, donde me desvisto y me dispongo a ducharme para comenzar con el primer día de mi nueva vida. Me toma una eternidad elegir que ropa usar, pero al final opto por una sencilla camisa con la palabra “Namaste” impresa en el pecho y un pantalón deportivo para no aplastar mi hinchado estómago. Llevo unas gafas de sol para que mis ojos no sufran con la luz del sol, después de no abrir las cortinas en tanto tiempo no creo que sea recomendable salir en un día tan soleado como este. Josh conduce hasta Accent.Z y al estacionarnos parece que nota la tristeza en mis ojos y me observa fijamente por un minuto mientras finjo buscar mi celular en el bolso. -         Sam, por favor, sonríe un poco. Te tengo una propuesta. Si prometes tratar de divertirte, te compraré todo el helado que quieras y esos raros dulces que querías el otro día. Escuchar que tendré todo el helado y caramelos de jengibre y limón que yo quiera me hacen sonreír involuntariamente así que regreso a ver a Josh y lo encuentro con la sonrisa más grande que alguna vez haya estado en su rostro. -         Y si veo que realmente te esfuerzas entonces podremos ir a esa tienda de ropa de bebé en Union Deposit Road B y comprar todo lo que quieras. La sonrisa se me desvanece tan rápido que dejo a Josh confundido. No debería estar comprando ropa para mi bebé con Josh, debería estar con Hizzand. No quiero ser mal agradecida con Josh, de verdad le debo mucho por todo lo que hizo por mí, pero debería estar en una tienda con Hizzand comprando todo lo necesario para nuestro hijo. -         Escucha Sam, sé que no soy el padre y no planeo serlo, pero quiero verte sonreír y sé que te gustaría comprar trajes de animales para ese pequeño o pequeña que llevas en tu vientre. -         Es pequeño. -         ¿Qué? ¿Cómo lo sabes? ¿Fuiste al ginecólogo y no me avisaste? Me percato de mis palabras y trato de pensar en la mejor manera de explicarle a Josh que sé que tendré un niño sin que se entere de que un ángel me lo dijo después de revivir. -         No fui a ningún ginecólogo, solo lo sé. Supongo que es instinto materno o algo así, pero estoy segura de que será niño. Josh rueda los ojos, parece que piensa que la depresión finalmente me volvió loca. -         Como digas Sam, pero ahora sal del auto y compraremos vestidos lindos para ti. -         ¿Qué objetivo tiene comprar ropa que no podré usar en unos meses? Josh me mira de una manera que pareciera que quisiera asesinarme en cualquier momento por lo que parpadeo rápidamente y levanto las manos en forma de rendición para no hacerlo enojar más. Salimos del auto y nos disponemos a pasar un día de compras donde pueda olvidar que hace tres meses perdí al amor de mi vida por segunda vez, que reviví y por último que tendré a un niño destinado a una guerra de la cual no me quieren hablar. Dos horas más tarde, Josh y yo salimos con cinco bolsas de compras de la tienda o bueno… Josh sarga cinco bolsas mientras yo camino a su lado, ya que, según él, no puedo levantar nada pesado durante mi embarazo a lo que yo respondí que por cargar dos bolsas no me haría daño, pero bueno… Josh es Josh y su caballerosidad siempre lo caracterizará. Al llegar a Union Deposit Road B puedo ver una tienda con la frase “Once Upon A Child” sobre sus puertas de cristal, en colores azules y rosas cada letra. Junto a la puerta hay varios cochecitos de bebes en todos los tamaños y colores que pueda existir, así como hay cochecitos dobles para gemelos o mellizos. Hay varias tiendas rodeando el estacionamiento incluyendo un Starbucks. De solo pensar en café mi estómago me grita por uno, pero trato de pensar en helado para olvidar la tentación del café. Josh procura estacionar cerca de la tienda a la que queremos entrar y sospecho que también lo hace para que no deba caminar demasiado. Durante casi una hora miro ropa de bebé que me gusta y la coloco dentro del carrito de comprar que lleva Josh. Trato de no elegir demasiadas prendas, ya que estoy consciente de que pronto me iré de casa de Josh y tendré una vida junto a mi bebé, supongo que debo comenzar a buscar un nombre para ya no tener que llamarlo “bebé” todo el tiempo. -         Sam, ¿Qué planeas hacer cuando nazca el bebé? La pregunta de Josh me sorprende y por un momento pienso en la respuesta antes de hablar. -         No estoy segura, quiero mudarme, comprar una casa y criar a mi hijo. -         No me refería a eso, Sam. ¿Qué harás cuando el bebé pregunte por su padre? ¿Qué le dirás? ¿Qué le diré? No quiero cometer el mismo error de siempre, le diré la verdad de lo que pasó con Hizzand y sobre la persona que fui hace muchos años. -         Planeo contarle la verdad. -         Bueno, me alegra que al menos a él no le vayas a mentir. Sé que Josh todavía está enojado conmigo por no decirle la forma en la que Hizzand murió. Un día simplemente llegué a su casa sin ni siquiera saber que esa era su casa, ya que Ananiel me había llevado ahí después de que le dije que me llevara con Josh, toqué a la puerta y un confundido Josh me había dado la bienvenida sin preguntar como supe de su nueva dirección. -         Si te lo diría, tendría que matarte. Trato de bromear para disipar el enojo de Josh, pero parece que no funciona. -         Ja, ja, muy graciosa Sam Escuchar ese nombre todavía me causa culpabilidad. Josh sabe mi verdadero nombre, pero está tan acostumbrado a llamarme de esa forma que parece que olvida que todo este tiempo lo engañé incluso en lo más básico. -         Ya te he dicho que no soy ninguna criminal y ya no me están buscando por lo que no hay peligro alguno. -         No quiero presionarte Sam, pero estoy viviendo con una completa desconocida y merezco saber si estoy en peligro al tenerte cerca o si debería comprar un arma por si una noche nos atacan mientras dormimos. Por un momento pienso que Josh bromea, pero al mirar su rostro me percato que cada palabra es en serio y no tiene nada de gracioso. -         Tranquilo, si alguien nos ataca en la noche prometo pelear con todas mis fuerzas para que salgas completamente ileso. -         Los malos se reirán de nosotros si ven que una embarazada trata de defender a un hombre de mi altura. Josh bromea y eso libera la tensión en el ambiente. Me rio por su broma y para hacer la situación más ridícula, levanto los brazos de la forma que lo hacen los fisicoculturistas para mostrar sus músculos, lo que provoca una gran carcajada de parte de Josh que puede ser escuchada en toda la tienda. Después de pagar por las ocho prendas de bebé que compré, obligo a Josh a cumplir su promesa y comprarme todo el helado y caramelos que quiera, ya sé que eso no es saludable para nada, pero son antojos de embarazada y no puedo hacer nada. Al llegar a casa Josh hornea algo de pollo y prepara una mezcla de arroz con ensalada. Ayudo vigilando el pollo que no se queme y lavando las verduras, pero como siempre Josh no deja que toque nada en su cocina, ya que dice que ese es su territorio y solo él es el rey. Me rio cada vez que me lo dice, pero no discuto y simplemente dejo que haga lo suyo. La noche finalmente llega y al acostarme sobre el colchón me doy cuenta de que Hizzand quizá y me vea en este momento con una sonrisa al verme que estoy tratando de comenzar una nueva vida, aunque me hubiera gustado que él estuviera a mi lado. Acaricio mi estómago por un par de minutos mientras miro el techo de mi habitación y recuerdo los momentos que pasamos con Hizzand, trato de llorar, pero no puedo evitar que unas cuantas lágrimas resbalen por mis mejillas. Los recuerdos pueden llegar a doler, pero ahora mismo esos recuerdos son lo único que me da la esperanza de un futuro mejor. Sé que lo extrañaré el resto de mi vida, pero tendré una parte de él que estará conmigo y a quien cuidaré siempre. Josh se aseguró de que las cortinas se mantengan abiertas para que cuando amanezca los rayos del sol en mi rostro me despierten y que me levante de la cama sin que él tenga que venir a obligarme. He pensado mucho en lo que debo hacer pronto, es decir, en la mudanza y el lugar al que iré. No quiero seguir aprovechándome de Josh y de su hospitalidad por lo que debo buscar una nueva casa y un nuevo negocio que comenzar, me gustaba el negocio de las obras de arte, quizá y no deba abandonarlo. Tendré que cambiar mi nombre, mi edad, mi pasaporte y borraré todo de mi anterior vida, pero no quiero que Josh desaparezca de mi vida, aunque ya no podré visitarlo o llamarlo con frecuencia. Tendré una nueva vida pronto, pero debo comenzar con un nuevo nombre, no sé, tal vez y me arriesgue a llevar mi verdadero nombre después de tanto tiempo. Devil piensa que estoy muerta por lo que ya no me buscará y yo dejaré de huir por primera vez en tantos siglos.    

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