Capítulo 5

2783 Words
El frío congela mis huesos y me veo obligada a abrigarme con una de las prendas más grandes dentro de mi maleta. Comienza a anochecer y al llegar a las puertas de Église Saint-Étienne me encuentro con que se encuentran cerradas. Rodeo el edificio en busca de luces encendidas que me indiquen que se encuentran personas dentro, pero la búsqueda es truncada cuando la voz de un hombre me espanta. -         шта радиш? A causa del susto emito un pequeño grito al mismo tiempo que salto y giro mi cuerpo para encontrarme con un hombre de aproximadamente dos metros de estatura y ojos verdes detrás de grandes pestañas. Lo observo un par de segundos tratando de entender lo que acaba de decir, pero ignoro por completo el idioma en el que me acaba de hablar. -         Да ли говориш српски? Sabía que debía haber estudiado un poco sobre este país antes de viajar, pero ahora es muy tarde y no sé cómo pueda comunicarme con este hombre. -         Stii sa vorbesti romaneste. (¿Hablas rumano?) Una gran sonrisa asoma en mis labios una vez que entiendo el idioma en el que me habla, a pesar de no haber estado en Rumania desde hace casi un siglo todavía recuerdo el idioma. -         Da. (Si) El hombre también se alegra de que podamos comunicarnos y parece notar que soy una turista perdida. -         De ce spionezi biserica? (¿Por qué espías la iglesia?) Pienso en una excusa que pueda conmover al hombre y me permita entrar a la iglesia sin que me vigile mientras busco el pergamino. -         Treceam pe acolo și am văzut biserica, am vrut doar să mă rog pentru sănătatea fiului meu. (Pasaba por aquí y vi la iglesia, solo quería rezar por la salud de mi hijo.) Desabotono mi abrigo para que pueda observar mi vientre poco hinchado, pero evidentemente con un bebé dentro. El hombre baja la mirada hasta mi vientre y regresa la mirada a mis ojos mientras parece pensar en sus próximas palabras. -         Lucrez în biserică, vă pot lăsa să intrați, dar numai atât timp cât este nevoie să o curățați, după aceea trebuie să plecați și voi închide biserica din nou. (Yo trabajo en la iglesia, puedo dejarte entrar, pero solo el tiempo que tarde en limpiarla, después de eso debes retirarte y yo volveré a cerrar la iglesia.) -         De acord. (De acuerdo.) Sigo al hombre hasta la entrada de la iglesia y saca unas llaves de su bolsillo para abrir las grandes puertas de madera que parecen haber sido pintadas recientemente. Al entrar lo primero que noto es todo el brillo en las paredes y techo de la edificación. Del techo cuelga un gran candelabro hecho de pequeñas perlas y emite un brillo resplandeciente. Frente a mí se encuentra una de las paredes con más pintura dorada que he visto jamás, se trata de pequeños detalles alrededor de las imágenes pintadas de varios santos y en lo más alto de la pared la imagen de Jesús crucificado mientras todos los santos a su alrededor lo observan con atención. Hay tantos detalles esplendorosos en las paredes y piso que tardaría días en admirar cada uno, pero de inmediato noto algo fuera de lugar y se trata de las grandes alfombras ubicadas una junto a la otra cubriendo todo el piso de lo que parece ser el altar de esta iglesia. Normalmente no llamaría mi atención estas alfombras, pero se trata de pedazos de tela de unos veinte metros cuadrados cada una y que parecen pesar demasiado como para ser movidas por un solo hombre. Trato de encontrar algún tipo de patrón en las alfombras que me den algún indicio, pero todas son distintas y no tienen algún patrón en específico, solo parecen tener la intensión de cubrir el piso. -         Trebuie să mă duc la mașină pentru aspirator, nu mă va lua mult. (Debo ir a mi auto por la aspiradora, no me tardo.) Ignoro por completo al hombre y me acerco al altar con la intensión de caminar sobre las grandes alfombras y tratar de encontrar una irregularidad en el piso. Camino rápidamente de un lugar al otro antes de que el hombre regrese y cuando finalmente siento una irregularidad me detengo en seco y salto sobre ella para poder cerciorarme. -         Trebuie să aspir întregul etaj înainte de întuneric. (Debo pasar la aspiradora por todo el piso antes de que anochezca.) Dice el hombre cuando vuelve y finjo observar detalladamente la imagen de uno de los santos mientras grabo en mi memoria el sitio exacto de la irregularidad. -         Cred că ar trebui să aspirați sub covoare, sigur trebuie să fie praf. (Creo que deberías usar la aspiradora bajo las alfombras, de seguro debe estar lleno de polvo.) Trato de convencerlo para que levante las alfombras y pueda visualizar si se trata de una puerta o solo un defecto de construcción. -         Covoarele sunt prea mari pentru a mă îndepărta de faptul că prefer să termin curând și să plec acasă. (Las alfombras son muy grandes para moverlas yo solo aparte que prefiero terminar pronto e irme a casa.) -         Te pot ajuta daca vrei. (Puedo ayudarte sí quieres.) El hombre sonríe nerviosamente y baja la mirada hasta mi vientre. -         Nu aș permite niciodată unei femei însărcinate să ridice obiecte grele. (Jamás permitiría que una mujer embarazada levantara objetos pesados.) Sonrío por su gesto caballeroso, pero debo lograr que levante las alfombras, ya que la otra manera sería usar magia, pero Ananiel ya está enojado conmigo y no quiero que su ira crezca. -         Te rog, ai fost foarte amabil să mă lași să intru, lasă-mă să te ajut și poți pleca acasă în curând. (Por favor, fuiste muy amable al dejarme entrar, deja que te ayude y podrás ir a casa pronto.) -         Bine, dar voi ridica covoarele și tu mă ajuți cu aspiratoarele, în timp ce țin fiecare covor cât mai mult timp. (De acuerdo, pero yo levantaré las alfombras y tú me ayudas con la aspiradora mientras mantengo levantada cada alfombra el tiempo que pueda.) -         Bine. El hombre comienza a levantar las alfombras más pequeñas y espera a que use la aspiradora bajo la alfombra que mantiene levantada. Una vez que llegamos a las alfombras más grandes que son las que se encuentran en el altar lo guío para que comience con la alfombra que oculta la irregularidad. Al hombre le cuesta mucho trabajo levanta aquella alfombre y usa sus hombros para mantenerla en alto mientras aspiro y una vez que tengo acceso visual bajo la alfombra noto la pequeña puerta metálica en el piso. Sonrió al saber que tenía razón y planeo volver durante la noche para entrar averiguar que oculta aquella puerta, pero trato de pensar en una manera en la que pueda mover aquella alfombra yo sola sin usar magia. Media hora más tarde terminamos de limpiar toda la iglesia. Vladimir, que ahora sé es el nombre del hombre, se despide de mí y cierra la iglesia con llave. Guarda la llave en el bolsillo de su pantalón y tengo una idea para robársela. Me acerco con la intensión de abrasarlo para despedirnos definitivamente y aunque se muestra sorprendido acepta mi abrazo y aprovecho la oportunidad para tomar la llave de su bolsillo. Subo a mi auto mientras él hace lo mismo en el suyo y arranco el auto, observo que él comienza a alejarse y yo también conduzco, pero solo para dar la vuelta a la manzana y estacionarme a unos cuantos metros de la iglesia. Camino hacia la entrada y abro las puertas rápidamente para seguido cerrarlas. Enciendo la lampara del celular para no tener que encender las luces del edificio y ser descubierta. Camino hacia el altar y trato de jalar la alfombra para moverla, pero no tengo éxito y comienzo a pensar que sería más rápido usar magia para poder irme pronto. -         Levitate object. Espero que Ananiel no se enfade conmigo por hacer un hechizo tan simple que no necesita sacrificios ni ingredientes. Señalo hacia la alfombra y esta se levanta tan solo unos treinta centímetros del piso. Muevo la mano hacia un lado con brusquedad para que la alfombra emita la acción y tengo vía libre hacia la puerta metálica. Ni siquiera tiene candado, parece que se confiaron de que la alfombra ocultaría la entrada y con eso bastaba. Al abrir la puerta me encuentro con unas escaleras que dan hacia la oscuridad, acerco el celular y estiro la mano dentro de aquel cuarto oculto y lo primero que veo es cientos de pinturas en marcos dorados en el piso. Bajo por las escaleras y cierro la puerta para poder esconderme en el caso de ser descubierta, ya que escucharía la puerta al ser abierta. Cientos de pergaminos y papeles regados en el piso y otros cientos colocados en repisas de gran tamaño junto a las paredes, todo está lleno de polvo y por momentos estornudo sonoramente. Me tomará días buscar entre todos estos pergaminos el que estoy buscando por lo que decido que será momento de empezar. Antes de iniciar con mi búsqueda recuerdo la alfombra que ocultaba la entrada por lo que salgo de aquel cuarto y con el mismo hechizo de antes muevo la alfombra al mismo lugar en el que se encontraba y antes de dejarla caer cierro la pequeña puerta desde dentro y comienzo con mi búsqueda. Camino por todo el cuarto levantando cada pergamino que encuentre y leyéndolo para ver si se trata del que estoy buscando. No sé cuántas horas pasan, pero la batería de mi celular se comienza a acabar y en todo el tiempo que he estado en este cuarto no he encontrado ningún interruptor o foco que pueda iluminar el espacio. Miro la hora en mi celular y observo que son casi las cinco de la mañana y el sol de seguro comenzará a salir. Con un ocho por ciento de batería decido buscar el pergamino unos minutos más y al levantar uno que parece tan viejo como la humanidad tengo la esperanza de que ese sea. Lo leo rápidamente y solo al ver el título “Angelus ad voca” noto que se trata del correcto y camino directo a las escaleras para poder salir del cuarto. Trato de abrir la puerta, pero no puedo y es cuando recuerdo que la alfombra me bloquea el acceso. Uso el mismo hechizo y abro la puerta, la cierro y coloca la alfombra en el lugar que le corresponde. Cierro las puertas de la iglesia y tiro la llave junto a la puerta para que Vladimir piense que se le cayó accidentalmente. Corro hacía mi auto alegremente y manejo hacia el hotel más cercano que pueda encontrar con el pergamino en el asiento del copiloto. Las horas pasan y me encuentro en una habitación de hotel leyendo el pergamino una y otra vez tratando de grabar en mi memoria los ingredientes para el hechizo y por su puesto el procedimiento. He pensado la razón por la cual no se ha invocado a un celestial si tenían este pergamino, pero al llegar al ingrediente final en la lista puedo saber el porqué. Uno de los ingredientes imposibles de encontrar hasta por las brujas y hechiceros más experimentados del mundo y sin embargo yo lo tengo en mi poder o mejor dicho dentro de mí. Lo pensé durante un par de horas e hice una investigación en internet. Quizá no sea muy buena idea, pero no le hará daño a mi bebé debido al número de semanas de gestación. Algunos de los ingredientes pues obtenerlos en el supermercado y otros pocos debo traerlos de contrabando mientras que un par de ellos debo conseguirlos pagando a dos hermanos a los que he conocí hace casi una década y me envían cualquier ingrediente extraño que les pida como por ejemplo las lágrimas de una virgen. No sé por qué las vírgenes son tan importantes para la iglesia ni para los hechizos, pero ha habido varios hechizos en toda mi existencia en los que usé lágrimas de vírgenes. Durante varios días busco los veintitrés ingredientes para el hechizo y una vez que los tengo todos solo me hace falta el último. Ahora comprendo por qué nadie pudo hacer este hechizo antes, la sangre de un celestial no la podrían conseguir nadie nunca. Sé que usar a mi propio hijo no es lo correcto, pero trato de pensar que los motivos que tengo para hacer la invocación y dejo de pensar en mi conciencia moral por un minuto para realizar el proceso de extracción de sangre de mi bebé en un hospital. Finalmente tengo todos los ingredientes para el hechizo y sin perder más tiempo muevo cada uno de los muebles de habitación de hotel donde me hospedo y dibujo en el piso el símbolo de contención de magia que aprendí cuando vivía con Devil. No quiero volver a cometer el error de hacer un hechizo de categoría alta y asesinar a todo ser vivo a kilómetros de distancia a pesar de que este hechizo sea categoría tres y no se considere peligroso, no quiero lastimar a los otros huéspedes del hotel. -         Vocationem, vocationem, vocationem. Tomo todos los ingredientes y los coloco en orden en medio del símbolo. -         Invoco te ángelus, Invoco te ángelus, Invoco te ángelus. -         ¡Ignis! Fuego aparece de la nada y comienza a quemar cada ingrediente uno por uno. -         Barachiel, Angelus reprobi. De pronto todo el suelo comienza a temblar y los muebles a moverse. Cada objeto en la habitación parece cobrar vida y trata de acercarse al centro del símbolo. Salgo de inmediato del símbolo al sentir una presencia oscura y justo en ese momento el símbolo se enciende con un fuego que casi llega al techo. Escucho un grito y el fuego se desvanece en un segundo quedando solo humo cubriendo cada parte de la habitación. Toso una y otra vez al inhalar el humo y por un momento todo se vuelve borroso mientras trato de encontrar alguna pared de la cual poder sostenerme. Otro fuerte grito y esta vez noto que se trata de un hombre. Levanto la vista hacia el centro del símbolo y me encuentro con mi peor pesadilla. Un enviado me observa directamente a los ojos y al reconocerme sus ojos se abren ante la sorpresa. Ni siquiera me da tiempo a reaccionar cuando el enviado corre hacia mí y estira su mano hacia mi cuello. Por un segundo pienso que moriré en ese instante y cierro los ojos esperando lo peor. El sonido de mi corazón bombeando me informa de que todavía sigo viva y comienzo a contar los segundos. Uno, dos, tres, cuatro, cinco… Al notar que todavía estoy viva me sorprendo y decido abrir los ojos. El enviado se encuentra en el piso y solo veo la sombra de un hombre en medio del símbolo. Bajo la mirada hacia el enviado y todo que en la nuca tiene clavado un gran cuchillo. Sus ojos se mantienen abiertos y la sangre en el piso me provoca náuseas. Vuelvo a levantar la mirada y el hombre se acerca rápidamente hacía mí, tomando por sorpresa y sin darme tiempo a reaccionar, su mano toma mi cuello. Sostengo su mano para tratar de alejarla de mí, pero es más fuerte que yo y me empuja hacia la pared. Dejo de sentir en el suelo con mis pies y siento que mi vida está llegando a su fin. No puedo hablar por lo que no puedo hacer ningún hechizo y empujarlo. El aire comienza a faltar y por un momento pienso en la última vez que estuve a punto de morir por falta de aire y en lo enojada que estaba con Hizzand. Trato de levantar mis piernas y golpearlo, pero es en vano y sé que en cualquier momento perderé la conciencia. Lo observo a los ojos en mis últimos segundos de conciencia y me toma por sorpresa ver unos ojos celestes que me observan con enojo. Su cabello largo se encuentra recogido a la altura de su nuca y su piel parece de un hombre que nunca en su vida ha estado bajo el sol. Cuando nota que estoy desfalleciendo debilita su agarre y puedo tocar el suelo de nuevo, pero no aleja su mano de mi cuello. Finalmente puedo volver a respirar y el miedo me paraliza por completo. No quiero que me haga daño y tampoco a mi bebé por lo que utilizo el poco aire que tengo en mis pulmones para hablar. -         Por favor no me asesines.    
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD