UN BESO.

2558 Words
POR ELINAR. (Este contenido es específicamente para 18+, no me hago responsable de sus mentes perturbadoras y maléficas, hazte responsable de tus acciones.) Se ha hecho de noche, Lua, no quiere regresar a su casa, o más bien le comento a su hermano que se quedaría a dormir aquí, gracias a mi hermana, él se hablando, dejándola venir sola. Es muy gracioso como el poder de una mujer nos hace rendirnos y hacer sus cumplidos y suplicas en realidad, o será que son amenazas. Estoy por irme, pero de la nada, escucho un ruido y grito de Lua en la cocina, doy zancadas hasta llegar y ver qué es lo que sucede. Lua, tirada en el piso, mojada completamente de pies a cabeza, riendo a carcajadas y tratando de levantarse, pero al mismo tiempo resbalándose, detengo su caída con mis manos, aún sigue riendo, no veo que le ve lo chistoso, pero ella no suelta su risa; la cargo para llevarla a una habitación, para que se limpie, vuelve a bajar a la cocina para limpiar el desastre. Una vez terminada mi meta, entro a la sala, donde está la chimenea, coloco más leña, me siento frente al sillón a esperar a Lua, mientras peleo con Gilbert que no deja de molestar, con el tema del corazón. =Tenemos que salir de aquí, o algo malo va a pasar= hablo Gilbert. = ¿Qué es lo que quieres decir? = le pregunto. =Presiento que va a pasar algo, no sé si va a ser bueno o malo, lo siento de verdad, mi corazón está palpitando muy fuerte= hablo mi lobo. = ¿Estas, demente?, no va a pasar nada, tu tranqui y yo nervioso= hable. =Te lo advertí, luego no vengas y digas que fue mi culpa= hablo mi lobo.  CIERRO LINK. Coloco mi cabeza posando en el sillón, mis ojos se cierran dejándome en completo silencio y descansando un poco después de todo este día.  °°° Minutos después, siento que Gilbert por dentro empieza a llamarme, empiezo a sentir un dolor en mi cabeza, por tanto, grito de mi lobo. Abro mis ojos, viendo detenidamente el techo, alzo mi mano para sobar mi cabeza, intento levantarme pero un peso en mi pecho me impide levantarme, mi mirada va hacia mi pecho; veo a Lua, recostada en mi pecho, enredada en dos cobijas, unos leves ronquidos salen de sus labios, con un poco de baba, se veía muy tierna y sexy…demonios ¿Qué es lo que me esta pasando?...necesito alejarme o terminare mal con esta situación…me estoy enamorando de Lua, sin siquiera ser mi mate y por lo que se, a esto los humanos les llaman  amor, un sentimiento que llega por estar todo el tiempo compartiendo momentos con esta persona, desde que conozco a Lua, hemos pasado momentos locos y únicos, sobre todo el saber que somos sobrevivientes, gracias al Dios sol y la Diosa Luna, sobre todo con un padrino como Lucifer. Intento componer el cuerpo de Lua para poner más leña en la chimenea; subo al segundo piso a una habitación, donde tomo de la cama varias almohadas, regreso a la sala, donde pongo las almohadas en el piso, tomo el pequeño cuerpo de Lua, acomodándolo en el piso y su cabeza en una almohada, pongo un poco más de leña en la chimenea, camino hacia la cocina para tomar un poco de agua, me asomo por la ventana y veo que hay una ventisca afuera, mi cuerpo no siente el frio, pero por algo el de Lua no lo soportara, ya que no tiene lobo. Regreso a la sala, en donde veo a Lua un poco temblando por el frio, coloco más leña a la chimenea, me acuesto al lado de Lua, tomando su cuerpo, para pegarlo al mío, empieza a dejar de temblar, pego su cuerpo más al mío, posando sus manos en mi pecho. Después de varios minutos, me vuelvo a levantar, para colocar más leña a la chimenea, escucho un suspiro atrás de mí, giro mis ojos topan con una Lua, bostezando, tallándose los ojos y limpiándose la baba. -     ¿Qué ocurre? – dice mientras bosteza - ¿Por qué hace mucho calor? -     Está haciendo mucho frio, estabas temblando – le digo mientras camino hacia ella – por eso no he parado de poner leña y te he abrazado. Pone sus ojos de sapo y empieza a hipear, me siento junto de ella. -     ¿Por qué hipeas? – pregunto mientras alzo mis cejas - siempre que estas muy nerviosa hipeas – digo con una sonrisa ladina. -     No es cierto – responde rápido, sus mejillas se volvieron rojas – eso es mentira – dice mientras se cubre su rostro y voltea su vista. -     Lo haces de nuevo – le contradigo - ¿Por qué estas muy roja? – le pregunto, mientras me acerco muy, pero muy cerca de ella – mírame – demando. Toma varios minutos intentando hacer que voltee, tomo su mandíbula con mis dedos, sin poner mucha fuerza, para no lastimarla; su rostro está más rojo que las mismísimas fresas, el hipo empieza a colarse cada vez más a su sistema, sus ojos estaban muy brillosos. Acerque mi rostro al suyo, haciendo chocar nuestras narices, nuestros labios rozaban, su respiración y la mía chocaban frente a frente, tome un mechón de su cabello para pasarlo atrás de su oreja. =No lo hagas, te arrepentirás= hablo Gilbert. =No lo creo, necesito probar sus labios= conteste. =Recuerda lo que te dijo tu padrino= hablo Gilbert. =Lo sé, pero no puedo, es como una droga= hable. =Espero y sepas lo que estás haciendo, no vengas a arrepentirte después, no te voy a escuchar, tenlo por seguro que no ser el que te diga “te lo dije”, es más desde ahora no te conozco= hablo Gilbert. =Eres un odioso y envidioso, sal de aquí si no me vas a apoyar= hable. CIERRO LINK. Después de esa odiosa platica, sigo aun frente con frente con Lua, tomo su rostro e impacto mis labios con ella, al principio ella solo se quedó en shock, mientras yo la besaba, después de varios movimientos me detengo, pero intento de nuevo con otro beso, acercando su cuerpo al mío, dejando a un lado las cobijas, Lua posa sus manos en mis hombros, moviendo sus labios con los míos, nos detenemos por falta de aire, pero volvemos a retomar el beso, lento y suavemente, enreda los dedos de sus manos entre mi cabello, mientras mis manos bajaron a sus piernas. -     ¿Qué estamos haciendo? – pregunto Lua, mientras nos deteníamos para llenar sus pulmones de aire – esto…está mal. -     No lo creo así – le contesto con dificultad – te necesito – le digo, mientras me lanzo de nuevo a sus labios – te necesito urgentemente. No dejo que Lua, me conteste, le quito la ramera que lleva en su cuerpo, dejándola totalmente desnuda frente a mí, tomo su cuerpo acostándola entre las cobijas, mis labios caminaron hacia su cuello y su hombro, provocando que salieran de sus labios unos gemidos, mis labios bajaron hasta uno de sus pechos, tomándolo entre ellos, mientras mi otra mano toma el otro, acariciándolo tiernamente, haciendo que estos queden duros y sacándole gemidos; mis labios bajaron dando besos por todo su abdomen hasta llegar a su zona V, Lua reacciono poniendo sus manos para cubrirla, volví hacia su rostro para mirarla, estaba tan roja como la fresa, hipeando y mordiéndose sus labios, poniéndose muy rosados. -     ¿Estás bien? – pregunte con un poco de dificultad – si no estás…preparada, podemos detenernos – la mire con cariño, mientras le retiraba el cabello de su rostro – no te voy a forzar. Ella tardo en responderme, soltando un respiro pesado – Es…es…es solo que yo…yo nunca lo he hecho – volteo su rostro hacia otro lado. -     Es natural – suspire – si no estás lista… - me interrumpió. -     No es eso, es solo que no soy tu mate, deberías estar buscándola – pauso – no quiero que estés… - la interrumpí. No deje que terminara, me lance a sus labios nuevamente, haciendo que ella enredara sus piernas en mi cintura y sus brazos a mi cuello, me separe de ella quitándome la sudadera, el short y mis boxers. Junte mi cuerpo nuevamente al de ella, para volver a besarla, baje mi mano a su zona V acariciándola; empecé a penetrarla lentamente, sin movimientos, dejando que Lua se adaptara y no la lastimara. Mis ojos se posaron en los de ella, para ver en ellos un poco de preocupación y nerviosismo, su respiración era pesada y rápida, su hipo era muy constante, sus piernas temblaban como gelatina. -     Tranquila – le dije mientras suspiraba – trata de controlar tu respiración…y no te pongas rígida – posé mis manos a los lados de su cabeza – si sigues apretando tu pelvis…te dolerá mucho. -     Quieres…que me ponga, flojita y cooperando – dijo con ojos de sapo. Reí por su comentario chistoso – sí, tus palabras no pueden ser mejores – suspire - ¿Siempre usas esas frases? – pregunte aun con mi risa. Alzo sus hombros y mordió sus labios – no lo sé, solo a veces – respondió. -     Bien…sigamos entonces ¿Estas preparada? ¿Qué tonta pregunta fue esa? -     Creo que si – dijo con un suspiro – por favor se cuidadoso. Asentí con mi cabeza – solo dime que pare, cuando te duela – hable. Pose uno de mis brazos debajo de su nuca, mientras la otra por debajo de su espalda, dándole besos pequeños y movimientos lentos, por momentos me detenía pues al parecer Lua aún no se acostumbraba, así que tuve que sentarme en el piso poniéndola a horcadas, la ayude a moverse tomando su cintura y no perdiendo su vista, sus manos se posaban en mis hombros. Después de seguir así, Lua dejo que yo la guiara, pues ya no sentía dolor, ya no sacaba sus grititos de dolor, si no de placer, lo cual me emociono más al saber que ya no le hacía daño, pero aun así no fui más rudo con ella, por si no lo recuerdan tengo mucha más fuerza que ella y la podría lastimar y eso no me lo perdonaría. Luego de dar tantas vueltas por toda la sala, llenarnos de besos o más bien comernos a besos, caímos rendidos de nuevo al piso, Lu quedo en mi pecho tratando de controlar su respiración, con un corazón latiendo más rápido que el mismísimo flash, todos sudados; Lua se levantó con un poco de dificultad para entrar hacia la cocina cojeando, se levante rápidamente, para llegar a ella, la cargue, la senté en una silla de la isla de la cocina, le di un vaso de agua, para que no se le secara la garganta, luego tome su pierna para sobarla lentamente. La cargo para llevarla de nuevo a la sala, en donde acomodo de nuevo las cobijas, la acuesto, acerco mi cuerpo al de ella, dándole calor y besos en su frente, varios minutos después Morfeo llega a nosotros. A LA MAÑANA SIGUIENTE. Estamos caminando rumbo a la manada de Lua, me ha dicho que la lleve a una zona en donde no hay guardias y la gente no pasa por ahí, un poco lejos de su casa, pero es comprensible, no quiere problemas; Gilbert se agacha para dejar que ella se baje con mucho cuidado, se pone frente al imponente Gilbert, acariciándolo y dándole besos en su nariz, provocando que le responda con algunas lengüeteadas en sus mejillas, haciendo que Lua ría sin parar…le han salido algunos hoyuelos. -     Yo también te quiero Gilbert – le dice mientras lo acaricia - ¿Puedes traerme por unos minutos a Lef? – pregunta alzando sus cejas. Lef… ¿Quién rayos es Lef? ¿Debe ser una broma no? -     A Elinar – termina de decir al ver la mirada descifran te de Gilbert. Vuelvo a mi forma de humano, acercándome a ella muy serio. -     ¿Por qué me dices Lef? – pregunto un poco confundido. -     Te llamas Antilef… o ¿Me equivoco? – pregunta con una sonrisa. -     ¿Quién te lo dijo? – vuelvo a preguntar – Aldara, me la pagara. -     Ella no me lo dijo – aun con una sonrisa – fue Dafne. Abro y cierro la boca, pero la pregunta no se formula, Lua se acerca a mí, poniéndose de puntitas, juntando sus labios con los míos, tomo su nuca con mi mano con la otra su cintura para juntar su cuerpo al mío. Nuestros besos son lentos, llenos de pasión, pero sin lujuria; uno, dos, tres, cuatro…me he perdido no se ni cuantos llevamos, ni que tanto tiempo llevamos aquí escondidos atrás de este pino, siento como en el último beso muerde mi labio con todas las fuerzas que puede, pero logra dejar una marca y hacerlo sangrar, se separa se mí, tapándose su boca, riendo de lo que ha hecho, saboreo mi sangre y le doy una sonrisa ladina, se acerca nuevamente, para darme un beso pero esta vez en mi mejilla rápidamente, veo como gira en sus talones y sale corriendo con dirección a su casa, la veo a lo lejos hasta que la pierdo en mi campo de visión, vuelvo a transformarme y le doy el control total a Gilbert. Corre a todo lo que puede hasta llegar cerca de nuestra manada. =Dime que ya has ocultado nuestro olor= le hablo a Gilbert. =Tu qué crees…soy muy rápido, ricitos de oros, ¿Con quién crees que estás hablando? =pregunta Gilbert. =Que carácter he, no es para tanto= le hablo con voz de ofendido. =Aguas…están aquí tus suegros, ¿Qué hacemos? = habla mi lobo. =No podemos regresar, tendremos que entrar por la ventana… ¿Dónde está papá y mamá? =pregunto con tranquilidad. =En la sala con tus suegros, tu hermana y la toxica de Fanny, sin mencionar con otros invitados=habla Gilbert. =Ok, sigue ocultando el olor, subiremos por la terraza=le informo a mi lobo.  CIERRO LINK. Gilbert me da el control total una vez que llegamos a pasos de la terraza, subo con sigilo, para subir con mucha rapidez al tercer piso, entrar por la ventana de mi habitación, por suerte estaba abierta… ¿Quién habrá sido el que la abrió? ...creo que le debo una a Aldara, cierro con mucho cuidado y me dirijo a la puerta para cerrarla con llave y todos los seguros que le pongo, entro al baño para llenar la bañera, poniéndole sales y así entrar en esta; me tomo mi tiempo, ya que no pienso salir a saludar a nadie, más si son mis suegros y Fanny, mejor lo dejo para después. Me recuesto en la bañera y los recuerdos de la madrugada llegan a mí, estoy hecho un lio, no sé qué es lo que vaya a pasar, pero lo que sé, es que quiero, necesito, pido, suplico, ruego tenerla cerca de mí, tengo una necesidad de ella, y no solo en la forma de estar como hace unas horas, si no de tenerla a cada rato conmigo, viviendo con ella más pato-aventuras, es loco que la ame, cuando ni siquiera es mi mate.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD