No sé lo que está pasando, pero ese maldito lobo brinco hacia mí, si no fuera por Elinar no sé lo que me hubiera hecho; mi mente está hecha en revoltijo al saber que Elinar está teniendo un link con mi hermano, es tan confuso y a la vez me da envidia, ya quisiera yo meterme en la mente de mi hermano para jugar con él o atormentarlo; veo que saca de su mochila un perfume y una chaqueta la cual me pide que me la pone y por si fuera poco el ingrato se atrevió a bañarme con su perfume, que huele rico, no lo voy a negar.
Estoy en shock, y llorando por lo que me dijo Elinar, como es posible que yo esté en celo, ni siquiera tengo loba, ni olor…esto debe ser una broma, cuando corríamos hacia el escondite, vi como algunos lobos corrían hacia nosotros, peor luego se detenían u otros lobos se iban contra de ellos; esto es como una película de ciencia ficción.
- ¿Te encuentras bien? – escuche a lo lejos a Elinar.
Pero no conteste, como es posible que este en celo.
- ¿Cómo es que estoy en celo? – pregunto – si no tengo loba, ni olor.
- Yo…tampoco lo sé – volteo a verlo y esta aun parado en la entrada – tu caso es raro, ¿Cómo es que tienes tus venas plateadas?
- No, lo sé – digo mientras me limpio mis mocos con su chaqueta – ya te dije que no lo sé – hice una pausa – aunque ahora que lo recuerdo…mi hermano dijo que fue gracias a la Diosa Luna y a Lucifer.
Arqueo las cejas, en forme de confusión – Mis padres dijeron lo mismo.
- ¿Cómo es eso posible? – pregunte aún más confundida.
- Y si lo invocamos – dijo Elinar mientras abría una de las mochilas.
Lo dude por unos segundos – pero por ahora no – dije mientras me levantaba del piso – debemos esperar a que esto pase.
- Toma – dijo extendiéndome una lata de soda – debes tener hambre.
- Tu…tu hueles mi olor – dije un poco confusa, pero el acento, sin siquiera verme - ¿A qué huelo? – pregunte.
- Tu olor es distinto para cada lobo – pauso – les atrae el olor de alguna cosa que les guste – trago grueso – como si fueras su mate, solo que el olor es más fuerte e intenso – suspiro – si no tienen mate, ellos vendrán e intentaran…hacerte suya y marcarte.
- Pero…tú ya tienes mate – hice una pausa - ¿Cómo es posible?
- Yo…aun no encuentro a mi mate – dijo mientras le daba un trago a su soda – Fanny es mi prometida…políticamente.
- ¿Te casaras por conveniencia? – pregunte con ojos de sapo.
Antes de que pudiera seguir unos golpes arriba de nosotros se escuchaban, rápidamente Elinar, Cornelio y Samy empezaron a gruñir, poniéndose en modo ataque.
- ¡Demonios! – dijo Elinar mientras empezaba seguir los pasos – no te separes de Cornelio y Samy – camino hacia la salida.
Unos ruidos y gruñidos llegaron a nuestros oídos, duraron varios minutos, hasta que Elinar soltó su cuerpo, cayendo al piso desmayado, cori hacia él, pero unos pasos me hicieron brincar de susto.
- Estará bien – escuche la voz de Dafne – solo es pasajero – dijo mientras se acercaba a Cornelio y Samy para acariciarlos.
- ¿Cómo supiste que estaba aquí? – pregunte mientras le acerco un cojín a la cabeza de Elinar.
- El olor de Antilef está volando por todo el bosque, junto con el tuyo – dijo mientras se sentaba – sí que son una pareja muy peculiar.
- No somos mates Dafne – dije mientras me empecé a quitar la chaqueta y el saco – recuerda que no tengo loba, ni olor.
- Y entonces, ¿Cómo es que estas en celo? – pregunto muy calmada.
- ¡No lo sé! – exclame – quiero que esto pare, no soporto más esto – dije con lágrimas – espera… ¿Cómo lo llamaste?
- Antilef – dijo sonriendo – ese es su segundo nombre, y no estaría tan segura que no fuera tu mate – dijo mientras lo veía – por algo ocurren las cosas – sonrió – pídele a la Diosa Luna una respuesta.
Nos quedamos ahí por muchas horas, o más bien hasta que sentí que las manos suaves como el algodón tocaron mi cabeza, dejando un beso en mi frente.
- Ya te vas – dije mientras me levantaba del sillón.
- Ya amaneció – dijo Dafne – espera unas horas para que despierte y se puedan ir – dio vuelta y salió, seguido de Cornelio y Samy.
- Traidores – bufe hacia Cornelio y Samy, quienes al escucharme dieron vuelta y se despidieron con un lengüetazo – ya, váyanse.
Dieron vuelta y salieron para seguir a Dafne, volví a mi sillón, pero no pude pegar los ojos, realmente necesito una respuesta y es urgente; luego de tantas vueltas por toda la cueva, dibujando garabatos en mi cuaderno, escuche como un gruñido, que provoco un salto en mí, tirando la soda al piso, junto con mi cuaderno.
Corrí hacia Elinar, quien se sobaba su cabeza y sus ojos.
- ¿Qué me paso? – dijo mientras se intentaba sentar - ¿Me duele todo?
- Fue Dafne – dije un poco nerviosa – lo hizo para que todos los que nos siguieron, que darán inconscientes y así poder detenerlos, pero no sé por qué lo hizo contigo – lo ayude a levantarse.
- No es obvio – gruño – son tan vulnerable, como los de allá fuera.
- Pero si eso fuera cierto… ¿Por qué no te lanzaste? – pregunte.
- Tengo mucha fuerza de voluntad – dijo mientras se seguía sobando su cabeza – y créeme que, si seguía así, la iba a romper.
- Aún sigo sin entender – hice una pausa – nos podemos ir en unas horas.
Pasaron más de dos horas para poder salir, ya que con el olfato arruinado de Elinar, era difícil, adivinar si había Rouges o lobos aun afuera; ya que salimos caminamos rumbo al centro de división de territorios, nos detuvimos antes de llegar a donde se encontraban las guardias, estuvimos en silencio por un largo tiempo, hasta que la rompi.
- Gra...Gracias – dije hipeando – no se…que hubiera sido…de…mi…si no estuvieras…en el momen...to – dije con dificultad.
- No hay de que, aunque me debes una, por el desmayo causado por tu amiga – dijo un poco con risa – sabes…creo que de ahora en adelante me juntare más contigo – me miró fijamente – nunca había pasado por situaciones como esta – sonrió – estas, llena de sorpresas.
- No te burles…de mi – dije hipeando y con pucheros – no es gracioso.
- Como digas – dice mientras empieza a caminar - por cierto – voltea a verme y sigue caminando de espaldas - ¡LINDO TATUAJE! – grito, dio vuelta y corrió muy rápido.
No pude contestarle, pero me dejo con las mejillas coloradas como jitomates cherry, camine lentamente hasta llegar a la caseta de resguardo, donde estaban los guardias, los cuales en cuanto me vieron hicieron una reverencia, les pedí que me llevaran a la mansión, ya que después de tanto caminar mis pies ya no aguantaban; uno de ellos se transformó en un hermoso lobo n***o con ojos color miel, me subí a su lomo, y este corrió por todo el bosque hasta que llegamos a la mansión, se transformó en humano, colocándose una bata de las que siempre dejan por todo el bosque, me guio hasta la mansión, pasando por la manada, que vive por estos sendero, luego llegando por la zona de entrenamiento, pasando el gigantesco jardín de la casa; entramos por la parte trasera de la casa, pasamos la cocina, para luego entrar a la sala de star donde estaba mi hermano, con cara de preocupación, y con algunos rasguños en la cara, al igual que Gilbert, el beta de mi hermano.
Al verme, mi hermano se levantó como el mismísimo flash, para apretarme con toda su fuerza de lobo, que estoy segura que estuvo a punto de romperme las costillas, si no fuera por Lea.
- Detente Mael, la vas a lastimar – dijo Lea.
- Lo siento - dijo mientras salían unas lágrimas de sus ojos - Dime, que no te tocaron – tomo mi rostro con sus manos.
- No, no me hicieron nada – dije un poco aturdida.
- ¿Cómo es posible que esto le haya ocurrido? – hablo Gilbert.
- ¿Con quién estabas? ¿Quién fue el que te salvo? – hablo mi hermano.
- Yo…yo prefiero guardármelo – dije mientras me mordía el labio inferior – tranquilo, nadie me ha tocado, o si no ya tuviera la marca y tuviera olor ¿No crees? – pregunté.
- Está bien, ve a descansar, nosotros también iremos a descansar, fue una tarde larga, aunque no sé cómo, se desmayaron los lobos – dijo mi hermano – solo de la nada se desmayaron – suspiro.
- Yo tampoco, lo sé – dije alzando mis hombros en forma de pregunta – gracias por darme tiempo, de ponerme a salvo.
- Ni que lo digas – dijo mi hermano – por ti hasta la muerte.
- Oye…no dejare que mueras sin antes casarte – dije cruzando mis brazos.
- Ve a descansar enana – hablo mi hermano mientras revolvía mi cabello con sus manos – y de ahora en adelante nada de separarte de tus escoltas o de lo contrario te ira peor – amenaza.
- No seas duro con ella – hablo Gilbert – solo quería un poco de paz y tranquilidad, al menos se despejo su mente.
- No, sí que bien se despejo – dice mi hermano con sarcasmo – por poco la marcan. No sabemos si pudo ser un Rouge o de la otra manada.
- Ya, ya, está bien, no me regañes – dice Gilbert mientras daba dos pasos hacia atrás – solo deja que se vaya a descansar.
- Gracias una vez más, los quiero – dije mientras le daba un abrazo a mi hermano, giré sobre mis talones, le di un beso en su mejilla a Gilbert, mi prima me ayudo con mi mochila y subimos a la habitación.
Entre al baño, quitándome toda la ropa, para luego entrar a la ducha, cuando salí, entre al closet, donde me puse un vestido n***o, con mangas, de tul, me puse una pantuflas de conejitos, amarre mi cabello en un moño y baje a la cocina, tenía hambre, al lado de la isla donde ya hacia Lea peleando con Mael y Gilbert, Helena estaba sirviendo los platos de comida, al verme, corrió a mi encuentro para abrazarme, como si fuera mi madre, por eso la amo, porque es lo que mi madre no puede ser conmigo; me senté a un lado de Lea donde espere con ansias mi plato lleno de comida, cuando di mi primer bocado, se escuchó la voz peculiar de Luck, algunos objetos cayendo al piso; y ahí estaba con una entrada triunfal, patinando por el piso, tomando a Helena por los hombros para frenar, todos reímos por su entrada, ya que siempre tiende a hacer sus espectáculos.
- ¿Dónde está? – pregunto, mientras giraba su vista hacia nosotros – por la santa Diosa Luna – dijo llevándose la mano a su pecho – pensé que te perderíamos – dice mientras camina hacia mí y toma mis manos - estaba tan angustiado, les dimos una buena paliza a esos lobos.
- Gracias – agradecí mientras veía unas cicatrices en su rostro – no…no ¿Te duele? – pregunte tocando su rostro.
- No, soy fuerte – dije con cara de soldado – dime, ¿Cómo supiste que estabas en celo? ¿Con quién estabas? – pregunto.
- Estaba en Tazin Lake – hice una pausa – apareció un Rouge, intentando atacarme – suspiré – pero me salvaron, y ahí es donde se dieron cuenta que estaba en celo, decidieron comunicarse con Mael.
- De hecho, fue con Thomas – dijo mi hermano mientras comía bocado – el me informo, estábamos en una junta de negocios.
- Lo siento – dije bajito y cerrando mis ojos – no volverá a pasar.
- Claro que no, te cambiare a tus guardias – dijo muy enojado.
- Bueno, bueno – hablo Luck tratando de calma las aguas – lo bueno es que estas aquí a salvo y sin ningún rasguño.
- No diría eso – dije enseñándole mis manos.
Luego de esa platica, terminamos de cenar, Mael y Gilbert se fueron a sus habitaciones, Lea, Luck y yo nos quedamos en el jardín a platicar.
- ¿Cómo van con la fiesta? – pregunto Luck.
- Es mi hermano, el que la planea – dije mientras suspiro.
- Invitaremos a todos los Alfas y sus familias, toda nuestra manada, estarán nuestros packs, y la manada vecina – dijo Lea.
- Vaya, sí que será grande – dijo Luck.
- Yo no quería fiesta – hice pucheros – solo lo acepte para molestar a mi madre – suspire - ¿Puedes tomar mi lugar Lea?
- No, yo ya cumplí 18 – dice mientras se lanza a la piscina.
- Bueno, a ver cómo nos va – dije con un suspiro.
- Oye sobre el sábado que viene – me susurra Luck - ¿Iras?
- Con esto, estoy tentando al demonio – reí.
- Si quieres yo puedo llevarte – sonrió – aunque no creo que se moleste por que vayas – hace una pausa – es algo que amas.
- Lo, pensare – sonreí – por ahora a divertirse – dije mientras lo empujaba con ayuda de Lea al agua.
Entre risas y peleas, seguimos jugando con Luck, por un buen rato, hasta que decidimos salir de la piscina para ir a cambiarnos, lo bueno que el deja ropa en la mansión, por alguna emergencia, aunque yo diría que es por conveniencia, todo el mundo sabe que él quiere conmigo y que no cree en los lazos de mate, pero hasta ahora no me ha dicho nada, ni se ha querido propasar conmigo. Estoy secándome el cabello, cuando mi prima entra ya con su pijama y un peluche en brazos, se acomoda en la cama, esperando a que me una a ella, una vez dentro de la cama, empieza a hacer sus caras de picara.
- ¿Me lo dirás? – pregunto mientras abrazaba su oso.
- No, deja de mirarme así – demande – nadie lo sabrá.
- Por el olor con el que llegaste…diría que fue con Alfa Elinar – tiene una sonrisa ladina – o me dirás que no fue el quien te salvo.
- No, no, no, no – voltee a apagar las luces y me acomode.
- Vamos Lu – dijo brincando en la cama – toda la ropa olía a él.
- Si te digo que sí, ¿Te calmaras? – pregunte ya desesperada.
- ¡Oh, por la Diosa Luna! – grito - ¿Qué hacías con él?
- Nada – dije muy bajito, para que nadie nos escuchara – te juro que no hice nada con el – suspire – él fue el que me salvo de ese Rouge – me quede pensativa – él se hizo el fuerte para no tocarme, fue un caballero.